A diez años de sostener, noche tras noche, una trinchera de música y danza en pleno centro mendocino, el restaurante Ahijuna decide correrse de su escenario habitual y dar un salto de escala. Este sábado 21, la celebración por su primera década de vida tendrá lugar en el Teatro Plaza de Godoy Cruz, con una versión ampliada de su espectáculo insignia: Mi país, un recorrido escénico por las regiones folclóricas argentinas que, esta vez, reunirá a la totalidad de su elenco.
“Hace diez años que insistimos”, resume Marcelo Crotta Asis, dueño del espacio y responsable de la producción general. La palabra no es casual: en tiempos donde la actividad gastronómica y cultural atraviesa vaivenes, sostener una propuesta artística estable implica una mezcla de convicción, oficio y resistencia. Ahijuna, ubicado en calle Gutiérrez 271 de Ciudad, ha construido su identidad como peña folclórica y restaurante con una lógica de funcionamiento que se adapta a la demanda. “Trabajamos con reservas; si no hay gente, no abrimos. En esta época, donde ha disminuido el turismo, abrimos mínimamente cuatro veces por semana”, explica.
En ese contexto, el espectáculo Mi país se consolidó como el corazón de la propuesta. No se trata de una sucesión de números aislados, sino de una dramaturgia que hilvana música y danza en clave federal. El recorrido comienza en Cuyo, se desplaza hacia la región pampeana, se interna en la Mesopotamia y asciende al norte argentino, con escalas en Santiago del Estero —territorio de chacareras— y en el noroeste andino. Luego, el viaje desemboca en Buenos Aires con el tango, “entendiendo que también forma parte de nuestros cultores”, señala Crotta Asis, para finalmente regresar a Mendoza con una obra emblemática de Armando Tejada Gómez: Canción con todos.
Ese formato, que habitualmente se presenta con un elenco rotativo de doce artistas por función, encontrará en el Teatro Plaza su versión más ambiciosa. “En total son más de treinta artistas que trabajan en Ahijuna. Cada uno tiene su reemplazo, porque tienen su vida, su trabajo, su salud. Lo que vamos a hacer es amalgamar a toda esa gente en un mismo escenario y presentar el show completo”, anticipa el productor.
La magnitud del evento no solo se traduce en cantidad, sino también en diversidad de lenguajes y talentos: cantantes, guitarristas, pianistas, percusionistas y bailarines —tanto de folklore como de tango— confluyen en una puesta que reivindica la escena local. “Todos los artistas son mendocinos”, subraya Crotta Asis, y menciona algunos nombres del elenco actual, como Laureano Busse —quien fue guitarrista de la última Vendimia—, Charly Pereira Moreno, Pablo Gil, y las voces de Juan José Concha Díaz, Marcelo Pellegrino, Belén Segura, Candela Albornoz y Cristian Gómez, entre otros.
Detrás de esa maquinaria artística hay una estructura de trabajo que, aunque invisible para el público, resulta clave. Crotta Asis, que se define como productor más que como artista, coordina los distintos equipos: “Cada área tiene su gente a cargo, tanto en música como en danza. Yo no soy músico ni bailarín, pero me he rodeado de gente idónea”. A su cargo quedan, además, todos los aspectos de producción general, desde la logística hasta el vestuario, uno de los sellos distintivos del show, con trajes típicos que acompañan cada región representada.
El traslado al Teatro Plaza no es solo un cambio de espacio, sino una forma de poner en perspectiva el camino recorrido. Ahijuna, que nació y creció en el formato íntimo de restaurante-peña, se expande ahora hacia una sala mayor sin perder su esencia: la de un espectáculo pensado para celebrar la identidad cultural argentina desde Mendoza.