Si bien las series son la especialidad de Netflix, en su catálogo es posible hallar algunas “joyitas” del cine. Cuesta encontrarlas, pero están ahí para ser descubiertas y/o revisitadas.
Si bien las series son la especialidad de Netflix, en su catálogo es posible hallar algunas “joyitas” del cine. Cuesta encontrarlas, pero están ahí para ser descubiertas y/o revisitadas.
En esta ocasión, recomendaremos una de las películas aclamadas por la crítica en los últimos años, además de ganarse la aprobación del público por su costado emocional y los valores mostrados en pantalla. Hablaremos de “Okja” (2017).
“Okja” es una película de aventura de Corea del Sur y Estados Unidos dirigida por Bong Joon-ho, quien desde el batacazo con el Óscar por “Parasite” (2019) no para de acumular elogios y proyectos. Antes de conquistar Occidente con la sátira de ricos y pobres, el director surcoreano coqueteó con la fantasía y la ciencia ficción. Incluso, algunos ya lo conocían por la genial “El tren del miedo” (Snowpiercer, 2013), con Chris Evans.
En el caso de “Okja”, lanzada en cines en 2017 y competidora por la Palma de Oro en el festival de Cannes, Bong Joon-ho nos traslada a una zona montañosa en Gangwon, donde una niña llamada Mija (Ahn Seo-hyeon) se embarca en un complejo viaje con destino a Nueva York para salvar a su mejor amiga. Se trata de una cerda gigante que lleva el nombre del título y está en manos de una corporación que quiere convertirla en carne.

En el camino, la noble protagonista obtendrá ayuda de unos activistas por los derechos de los animales que están en contra de los planes de la multinacional. Como algunos dicen por ahí, después de ver “Okja” no querrás volver a probar la carne. El relato del cineasta surcoreano destapa la realidad del mundo, con un discurso ameno y que toma bastante del estilo de Hayao Miyazaki (”Mi vecino Totoro”, “Ponyo”).
