Netflix presenta “Elena Sabe” con una Mercedes Morán irreconocible: su trayectoria y la desafiante tarea de ponerle el cuerpo a Elena

Mercedes Morán es una de las mejores actrices de nuestro país y en esta oportunidad pone su cuerpo para un papel magistral, complejo y duro en “Elena Sabe”. Un repaso por la carrera de esta mujer todo terreno

Netflix presenta “Elena Sabe” con una Mercedes Morán irreconocible: su trayectoria y la desafiante tarea de ponerle el cuerpo a Elena
Mercedes Morán se anima a un difícil personaje en "Elena sabe", película que llega a Netflix. Foto: Santiago Vellini / Netflix

La industria cinematográfica de nuestro país ha sido testigo de numerosos talentos a lo largo de los años, pero pocos han dejado una marca tan indeleble como Mercedes Morán. La actriz, nacida en San Luis, ha forjado una trayectoria impresionante que abarca décadas, consolidándose como una de las figuras más destacadas del cine argentino.

Su último trabajo con Érica Rivas en “Elena Sabe”, película producida por Netflix que se estrena en algunas salas del país y luego pasa a la plataforma, ha generado gran admiración por la entrega de Morán a un papel tan complejo.

Mercedes Morán
Mercedes Morán

Mercedes Morán inició su carrera actoral en la década de 1970, casi por casualidad. Morán estudiaba sociología y a los militares de aquellos años que gobernaban este país, no les parecía una carrera necesaria. Ante el precipitado fin de su carrera, Mercedes se anotó en el curso de actuación de Lito Cruz. Su destino estaba signado. Su talento natural y versatilidad le permitieron destacarse desde temprano, capturando la atención de la audiencia y la crítica.

Hay actores o actrices cuyo trabajo en cine o televisión se destaca por sobre el otro, pero en el caso de Mercedes Morán es muy difícil hacer esa distinción. Ha participado y protagonizado éxitos en ambas pantallas y con sólo esbozar el título uno puede, fácilmente, recordar su personaje.

¿Quién puede olvidarse de Roxi en Gasoleros? ¿o de Gloria en “El hombre de tu vida? Ahí aprendimos la importancia del tisky y que siempre hay que estar “terraza”, nunca sótano. Su papel en El Reino te quita el sueño y la Mercedes Morán de Guapas, te arranca una sonrisa.

Luna de Avellaneda, La Ciénaga, Betibú, Neruda, El amor menos pensado, y Las Rojas, película que rodó en Mendoza junto a la magnífica Natalia Oreiro. En nuestra provincia también rodó “Empieza el baile”, junto a Jorge Marrale y Darío Grandinetti. Estas son sólo algunas de las películas que la tienen en sus créditos. Y claro, tampoco podemos dejar de lado el teatro, pero es cierto que en estas latitudes de la vasta Argentina, nos es mucho más conocida por la cercanía virtual que nos ofrecen las pantallas.

A lo largo de su carrera, Mercedes Morán ha acumulado una impresionante lista de reconocimientos y premios. Ha recibido múltiples nominaciones y galardones en festivales de cine nacionales e internacionales, destacando su habilidad para sumergirse en personajes complejos y emocionalmente intensos.

“Elena Sabe” y un trabajo magistral

“Elena Sabe” es la última película que une a Mercedes Morán y la talentosa Érica Rivas. La película, basada en la obra de Claudia Piñeiro, dirigida por Anahí Berneri y producida por Netflix, narra la historia de Elena, interpretada por Morán, una mujer que va a luchar contra todos los desafíos que le impone su propio cuerpo para buscar la verdad detrás de la muerte de su hija.

La Elena de Mercedes padece Parkinson rígido, por lo que estaba obligada a caminar con pasos cortos y con la cabeza gacha. Sobre el desafío de encarnar esta persona, en las entrevistas concedidas en el marco del Festival de Cine de Mar del Plata, Morán contó: “Tuvimos entrevistas con médicos especialistas para entender cómo era el Parkinson, porque normalmente es más conocido por el temblor, pero éste es uno rígido, lo que limita a Elena en el traslado y en su campo de visión. Si tenía que llevar adelante la misión que se pone sobre los hombros, que es descubrir quién mató a su hija, que tuviera esas limitaciones lo hacía mucho más dramático”.

La química entre Morán y Rivas es palpable en cada escena, elevando la narrativa y añadiendo capas de complejidad a sus personajes. La dinámica actoral entre ambas actrices es uno de los puntos destacados de la película. Pero también hay un detalle que hace a “Elena Sabe” algo mágico, y es el encuentro entre madres e hijas. En la película también participan Mey Scápola y Miranda De la Serna, hijas de Mercedes Morán y Érica Rivas, respectivamente.

“Fue una linda sorpresa. Después, cuando me contaron qué habían pensado en la hija de Erica para que haga de Erica joven, me pareció que todo cerraba. Esta historia circular de madres e hijas. Si bien ninguna de las dos no hacemos de madres e hijas, ya que Miranda es el personaje de Erica, joven, y Mey no hace de hija mía, estaba bueno poder cotejar y mirarnos de otra manera. Creo que sumó a esta cosa circular que tiene la película”, confesó Mercedes Morán sobre trabajar con sus hijas.

La crítica especializada ha elogiado de manera unánime la actuación de Mercedes Morán en “Elena Sabe”. Se destaca su capacidad para transmitir la vulnerabilidad y la fuerza de su personaje, así como la profundidad emocional que aporta a la trama.

Elena Sabe. (Lto R) Érica Rivas as Rita, Mercedes Morán as Elena in Elena Sabe. Courtesy of Netflix © 2023.
Elena Sabe. (Lto R) Érica Rivas as Rita, Mercedes Morán as Elena in Elena Sabe. Courtesy of Netflix © 2023.

Tras su debut en el Festival de Cine de Mar del Plata, la película no solo ha resonado en el ámbito local, sino que también ha captado la atención a nivel internacional. La interpretación de Morán ha sido destacada en festivales de cine de renombre, consolidando su posición como una actriz de alcance global.

Con “Elena Sabe”, Mercedes Morán demuestra que su talento no tiene límites y que sigue desafiándose a sí misma en cada proyecto. Su capacidad para evolucionar como artista la mantiene en la cima de su carrera, ofreciendo a la audiencia interpretaciones memorables, y continúa consolidando su estatus como una de las actrices más destacadas de la escena cinematográfica argentina.

En el marco del encuentro con la prensa, en el Festival de Mar del Plata, la directora habló con Télam y respondió algunas preguntas.

Directora, actrices y productora de "Elena Sabe", filme de Anahi Berneri en compentencia en el Festival de Mar del Plata 2023. (Instagram @haddockfilms)
Directora, actrices y productora de "Elena Sabe", filme de Anahi Berneri en compentencia en el Festival de Mar del Plata 2023. (Instagram @haddockfilms)

¿Qué fue lo que te interesó de la novela de Claudia Piñeiro para llevarla al cine?

Me convocó para el proyecto Vanessa Ragone y la verdad es que cuando leí la novela sentí que había temas que me interpelaban, una es la maternidad pero también la maternidad a partir de ese momento que como hija pasás a ser la madre de tu madre, y por otro lado el deterioro físico por el Parkinson me permitía contar un cuerpo, que es una de las cosas que más me gustan y que más me desafían.

El libro me conmovió y también me reí mucho, porque el personaje de Elena incomoda a todos con su sinceridad, con su falta de filtro, es una mujer que dice lo que piensa. Todo eso genera conductas raras en los demás personajes, incluso de los que quieren ayudarla en su aparente debilidad y quedan incómodos, porque Elena no es débil. Todo eso hace que la película tenga momentos en tono de comedia, de comedia asordinada si se quiere.

La película habla de temas como la enfermedad, la vejez y el deterioro físico, pero el centro es la relación entre una madre y su hija.

Sí, es el tema central. Es una relación bastante disfuncional con una madre que ha sido profesional, de una generación donde ser fuerte implicaba despreciar la vulnerabilidad ajena y sobre todo la de una hija mujer, un mandato que decía que había que ser fuerte, pero desde el presente, también decimos que hay que ser vulnerable porque es la manera de empatizar con el otro. Elena cree saberlo todo pero ella es el producto de una época que yo no juzgo, la de una generación de mujeres que para lograr lo que querían tuvieron que ser más fuertes que los tipos y aborrecían verse identificadas en mujeres que no hacían lo mismo que ellas.

¿Cuáles fueron los desafíos de adaptar la novela, que modificaciones se hicieron con respecto al texto?

La novela tiene algo de un falso thriller que devela muy rápidamente lo que sucedió y el camino, aquello que se investiga, es el proceso del personaje de Elena por encontrar una respuesta sobre la pregunta de la muerte de su hija. En la adaptación, en donde Claudia Piñero nos trató muy bien a Gabriela Larralde y a mí, que somos las guionistas, fue trabajar con el cambio de tiempo del relato, porque en el libro es un viaje en tren donde hay recuerdos de esa madre y eso era difícil de trabajar desde el cine; difícil y aburrido para una película, porque lo que funciona perfectamente en la novela a nosotros no nos servía. Por eso decidimos trabajar el tiempo previo a la muerte de Rita hasta el momento en que Elena hace al viaje. Trabajamos una estructura circular intentando con algunos flashbacks mantener una continuidad espacial, es decir, los recuerdos ocurren en los mismos espacios del presente que habita Elena y su duelo le trae esos recuerdos de su hija, que se hace presente en ese mismo lugar.

¿Cómo fue el trabajo con Mercedes Morán para lograr esa caracterización atravesada por una enfermedad como el Parkinson?

Lo que hicimos con lo físico fue convocar a un neurólogo especialista en Parkinson que nos acompañó en la construcción del personaje de Elena y también con la coreógrafa Diana Szeinblum, un hermoso trabajo. Y cuando nos reuníamos con Mercedes (Morán) y Érica (Rivas) aparecían nuestras madres, nuestros familiares, una como hija o como madre, cosas personales que creo que contribuyeron a la construcción de los personajes.

“Elena sabe” es una película poblada por mujeres pero también familiar, con las actuaciones de las hijas de Morán y Rivas. ¿Eso fue buscado o se dio naturalmente?

Convocamos a Mey (Scápola) con la idea de que tenía que hacer a Isabel, primero porque es una gran actriz pero además, pensamos quién mejor que la propia hija de Mercedes Morán para eso (risas) para decirle las cosas tan crueles que le dice a su personaje, Elena.Con respecto a Érica (Rivas), teníamos que encontrar a alguien para que la hiciera cuando era adolescente y enseguida nos apareció la idea de Miranda (De la Serna), que es muy parecida físicamente a su madre, tiene la misma voz y también es una tremenda actriz.

La incomodidad de la protagonista también se refleja en las instituciones como la policía o la salud, que están pero no la asisten en sus necesidades.

En algunas de las relecturas de la novela y de las reescrituras del guion, apareció esta pregunta por las instituciones, de la protección y las desprotección de las instituciones frente a una enfermedad como el Parkinson, con personas que no tienen a nadie u otras que tienen familiares que tienen que dejar absolutamente toda su vida para cuidarlas o meterlas en un geriátrico, que no se sabe cómo lo van a pagar. Ahí está el miedo de Elena a ser abandonada, dejada como alguien que ya no es útil para la sociedad; por eso cuando van al médico, les dice a Elena y a Rita que “insistan, ustedes tienen derechos, les tienen que dar los medicamentos y el certificado de discapacidad”. Es decir, insistir para seguir viviendo.

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