Cuando en 1898 llegaron los primeros salesianos de Don Bosco a Rodeo del Medio traían sueños y el amor por la educación de los niños y jóvenes que les había encargado su Padre.
Don Bosco es la institución educativa más premiada de toda Latinoamérica por los productos elaborados por sus alumnos. Ser la cuna de la enología argentina no es simplemente un eslogan, habla de tantas generaciones de enólogos que pasaron por sus aulas.
Cuando en 1898 llegaron los primeros salesianos de Don Bosco a Rodeo del Medio traían sueños y el amor por la educación de los niños y jóvenes que les había encargado su Padre.
Hoy, varios años después, Don Bosco es la institución educativa más premiada de toda Latinoamérica por los productos elaborados por sus alumnos.
Ser la cuna de la enología argentina no es simplemente un eslogan, habla de tantas generaciones de enólogos que pasaron por sus aulas, de tantos referentes que hoy llevan su nombre al mundo entero, de productos distinguidos a nivel nacional e internacional.
Cada joven en la bodega, en la olivícola, en la fábrica de conservas frutihortícolas, es un sueño cumplido de aquellos primeros misioneros que comenzaron esta historia. Es un logro de San Juan Bosco, padre y maestro de los jóvenes que nos eligió para continuar su legado.
“Educar es cosa del corazón” y “uno solo es mi deseo: que sean felices acá y en la eternidad”, son lemas que siguen resonando en el corazón y que interpela a tantos profesionales a ser “honrados ciudadanos y buenos cristianos”.
*María Laura Perigrinelli. Licenciada en Comunicación.