No es ninguna novedad, desde siempre, agua, vida, gente que, obviamente, puede vivir si está cerca de donde corre el agua.
Hay un pueblo hoy que golpea la roca y, Dios mediante, el agua seguirá siendo pura para la vida, esa vida que "se hizo" y seguirá siendo. Será así por nosotros, por los que vienen detrás nuestro y por los que nos dejaron este oasis que llamaron Mendoza (del nuevo Valle de Rioja) y que también otros llamaron Ciudad de la Resurrección en el Valle de Huarpes.
No es ninguna novedad, desde siempre, agua, vida, gente que, obviamente, puede vivir si está cerca de donde corre el agua.
Cuando al pueblo judío, conducido por Moisés saliendo de Egipto (de la esclavitud), le toca pasar y sufrir el largo desierto y la falta de agua, se quejaron ante su "guía". Moisés, Dios mediante, golpeó con su vara la roca y brotó agua. Está escrito.
También por causas nobles una sanjuanina, "la Deolinda "se aventuró a cruzar el desierto, murió de sed y cansancio y "milagrosamente" su bebé sobrevivió y fue rescatado, lo dice la leyenda popular.
Hoy, aquí cerquita nuestro, con la guía de la razón, la verdad, la dignidad y rechazando las falsas promesas y los supuestos beneficios (rechazando volver a Egipto), el pueblo sigue con esperanza luchando, perdiendo y ganando, ganando y ganando, y no dejará que falte el agua pura en este oasis hoy, que antes fue un desierto.
Hay un pueblo hoy que golpea la roca y, Dios mediante, el agua seguirá siendo pura para la vida, esa vida que "se hizo" y seguirá siendo y, las luchas de "las Deolindas", no serán en vano.
Será así por nosotros, por los que vienen detrás nuestro y por los que nos dejaron este oasis que llamaron Mendoza (del nuevo Valle de Rioja) y que también otros llamaron Ciudad de la Resurrección en el Valle de Huarpes.
* Oscar Gordillo. DNI: 16.011.691