20 de julio de 2013 - 21:43

El escándalo en España

Se asegura que el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, podría tomar la carencia de credibilidad del ex tesorero Luis Bárcenas para estirar un juicio en su contra hasta más allá de las elecciones de 2015. De todos modos, sufre una fuerte caída en las en

El sentido del escándalo que rodea al presidente del gobierno, Mariano Rajoy, alcanzó, una vez más su punto más alto después de otra semana de alegatos y negaciones, en las que, poco a poco, el ex tesorero de su Partido Popular siguió dándoles a los medios vistazos de los libros de contabilidad que parecen mostrar que la dirigencia española se enriqueció durante años con un fondo secreto para usos ilícitos.

Sin embargo, aunque la acusación pueda parecer muy simple, el caso no lo es. El ex tesorero Luis Bárcenas parece no tener credibilidad total: lo encarcelaron por correrse el riesgo de que huyera y anteriormente retuvo información sobre cuentas bancarias secretas en Suiza, que no había proporcionado a los tribunales. Rajoy bien podría obstruir, buscando prolongar la causa más allá del final de su mandato y las próximas elecciones en 2015. Los juzgados sobrecargados de trabajo parecen incapaces de llegar al fondo del asunto con rapidez.

Por el momento, el resultado es menos una crisis para Rajoy -aunque por supuesto que le afecta- que una para España, la moral nacional y la credibilidad en sus instituciones, lo que conlleva el riesgo de que el firme empecinamiento en los alegatos negará a la España golpeada por la recesión una dirigencia fuerte y distraerá, posiblemente durante años, al gobierno de impulsar las inquietudes económicas mientras se desenvuelve el escándalo, dicen analistas.

No obstante, aumentan los intereses en el caso, y algunos directivos séniors del Partido han empezado a buscar aislarse y denigrar a Bárcenas, con lo que se incrementa la posibilidad de que pudiera vengarse compartiendo más de su conocimiento del funcionamiento interno del Partido Popular.

Bárcenas, a quien se investiga por sospechas de fraude fiscal y otros delitos financieros, ha estado bajo custodia en las afueras de Madrid desde junio. Con cada comparecencia en el juzgado -la más reciente fue el lunes-, se especula más que se volverá contra sus ex colegas del partido. Después de visitar a Bárcenas la semana pasada, Miguel Durán, un abogado y amigo, dijo en radio RAC1 que Bárcenas le dijo "cosas interesantes".

"Tiene información suficiente para hacer que caiga el gobierno", dijo Durán. Para el jueves, Alfonso Alonso, el portavoz parlamentario del partido, llamaba a Bárcenas "delincuente", así como alguien "para quien mentir se ha convertido en una forma de vida". Sin embargo, Alonso reconoció que "ha habido una red de corrupción, que es lo que queremos que aclare el Poder Judicial".

En comparación, en febrero, Rajoy pronunció un discurso de fin de semana por televisión para negar la existencia de un fondo para usos ilícitos, pero no mencionó a Bárcenas ni el dinero en Suiza, y sí defendió la rectitud fiscal de todos sus colegas en el partido. "Todas nuestras contribuciones fiscales se han hecho con la legalidad más estricta en todos estos años", dijo Rajoy entonces.

La descripción que hizo Alonso de Bárcenas "fue un cambio importante en el discurso del Partido y cierta forma de revisión de la realidad", notó José María de Areilza, un catedrático de derecho en la escuela de negocios Esade.

Bárcenas dejó su cargo en 2009, y se dice que se llevó un montón de documentos, después de que lo arrastraron a lo que parecía ser una investigación común de soborno. El problema era si alcaldes y otros políticos regionales del Partido Popular habían recibido sobornos de un conglomerado liderado por el emprendedor en comunicaciones y constructor Francisco Correa, a cambio de contratos sin licitación. Bárcenas negó en ese entonces haber tenido alguna vez dinero en Suiza.

Dinero en Suiza

No obstante, desde enero, los investigadores descubrieron por lo menos 47 millones de euros (61,4 millones de dólares) que dicen que él guardó en ultramar, en Suiza, pero es posible que también en otros países.

La unidad de delitos financieros de la policía española dio a conocer un reporte en mayo, en el cual dice que identificó a 19 donadores corporativos de fondos, a quienes políticos conservadores otorgaron contratos públicos por valor de 15.000 millones de dólares en una década.

La semana pasada, el diario El Mundo publicó libros mayores que dijo eran cuentas financieras paralelas que llevaba el Partido Popular. La información refleja los alegatos que planteó otro diario español, El País, a finales de enero, el que informó que los libros muestran pagos secretos hechos a Rajoy y otros militantes del partido durante casi 20 años, y que concluyeron en 2008, cuando terminó el auge en la construcción en España.

Rajoy y otros directivos del partido han negado cualquier delito, al igual que Bárcenas. Con una mayoría blindada en el Parlamento y las próximas elecciones hasta 2015, Rajoy no está en peligro inminente de que lo saquen del poder. Sin embargo, los interrogantes persistentes sobre el fondo han empujado a su círculo interno y a él a pronunciar amplias negativas que les dejan poco espacio de maniobra, si Bárcenas divulga información más perjudicial o se profundiza la investigación.

Es factible que probar el financiamiento ilegal del partido sea una lucha cuesta arriba, dada la turbiedad de la normativa que rige al financiamiento de los partidos españoles -algo que el gobierno de Rajoy está en proceso de hacer más estricto. Sin embargo, las preguntas ya ayudaron a hundir la popularidad de Rajoy a niveles bajos récord. Su gobierno también ha enfrentado manifestaciones masivas, ya que los ciudadanos responsabilizan de que haya empeorado su situación a su empuje hacia la austeridad, así como de que haya una tasa récord de desempleo de 27 por ciento.

Sólo 23 por ciento de los encuestados votaría ahora por el Partido Popular, según una encuesta telefónica que levantó la encuestadora Metroscopia, y que publicó El País este mes. Es casi el nivel más bajo de apoyo desde que Rajoy llegó al poder en noviembre de 2011. Entre tanto, 86 por ciento de los encuestados dijo que no confía en él, según Metroscopia. La encuesta se basó en mil entrevistas y tiene un margen de error de 3,2 por ciento.

No obstante, los socialistas y otros partidos siguen el camino del Partido Popular, según la encuesta más reciente de Metroscopia, la que muestra la magnitud y profundidad del descontento y la desconfianza en España, mientras los políticos, la monarquía y casi todas las demás instituciones se han enredado en una red de investigaciones por fraude, muchas relacionadas con contratos de construcción otorgados antes de que reventara la burbuja de la vivienda en el país.

El domingo, el Partido Socialista exhortó a Rajoy a renunciar después de que El Mundo publicara copias de mensajes de texto que dijo intercambiaron Rajoy y Bárcenas, indicando que el primer ministro mostró solidaridad con su ex tesorero, aun tras descubrirse la cuenta suiza.

La semana pasada, el Partido Popular rechazó un llamado de partidos de oposición para que Rajoy compareciera ante el Parlamento para explicar cómo se habían administrado las finanzas partidarias. Entre tanto, los fiscales empezaron a nombrar a altos directivos del Partido que quieren que comparezcan como testigos.

"Rajoy es el combatiente de la resistencia por excelencia, y es claro que decidió que el tiempo jugará a favor de su gobierno", notó José Ignacio Torreblanca, un columnista político y jefe de la oficina española del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, un organismo de investigación. Sin embargo, señaló que la dilación podría ser "un grave error".

"Un primer ministro no sólo debería pedirle al pueblo que confíe en él", dijo Torreblanca, "sino, más bien, presentar una historia creíble sobre exactamente lo que pasó, cuando se enfrenta tales acusaciones".

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