Errores de la calle (parte II) - Por María del Rosario Ramallo

Hablábamos en la entrega anterior acerca de los errores que se encuentran todos los días, en la calle, en la propaganda, en los mensajes de texto, en el lenguaje usado en las redes. Vamos a continuar dando algunas parejas que generan confusión:

HUSO / USO: El vocablo ‘huso’ puede indicar un instrumento manual, que sirve para hilar; en el ámbito geográfico, se utiliza ‘huso horario’ para indicar cada una de las partes en que queda dividida la superficie terrestre por veinticuatro meridianos, con un mismo horario: Cada hilandera tenía un huso de hierro. En esos países rige el mismo huso horario. Por su parte, ‘uso’ puede ser un sustantivo o un verbo. Como sustantivo, equivale a “costumbre, hábito”: Persona de usos exóticos. Como verbo, ‘usar’ puede significar “hacer servir una cosa para algo”: Uso tinta para pasar las actas. Además, “tener costumbre” y “llevar una prenda de vestir”: No uso levantarme tan temprano en un día festivo. Uso habitualmente zapatillas para las caminatas.

PASES / PACES: Si encontramos la primera forma, podemos estar ante una doble posibilidad; en primer lugar, puede ser el plural del sustantivo ‘pase’ que sirve para designar cada movimiento que hace con las manos el magnetizador o la entrega de la pelota entre jugadores de un mismo equipo: El mago logró ese efecto maravilloso con unos cuantos pases y El capitán hizo varios pases al jugador más hábil del equipo. Por otro lado, también podemos enfrentarnos al presente de subjuntivo de ‘pasar’ (“conducir de un lugar a otro; transcurrir”): Que pases un buen día.

En cambio, ‘paces’ es el plural de ‘paz’, cuyo significado todos conocemos; pero lo que más usamos nosotros es la locución verbal, ‘hacer las paces’, que tiene el valor de “reconciliarse o poner fin a un enfrentamiento”: Creo que José y Silvia van a hacer las paces.

CABE/CAVE: El primer ‘cabe’, hasta hace algún tiempo, podía remitirnos a dos tipos de palabras: preposición y verbo; como preposición ‘cabe’ tenía el valor de “junto a, cerca de”: Las viejas cabe el fuego. Su uso hoy es arcaico y literario. Como verbo, ‘caber’ posee múltiples acepciones: “Poder contenerse en algo”, como La nueva camioneta no cabe en la cochera. Si se dice de una cosa, significa que le toca a alguien o le pertenece: Cabe a las autoridades la resolución de este problema. Si se refiere a un recipiente, ‘caber’ es “tener capacidad para una medida”: En esa damajuana no cabe todo el vino. Con este verbo ‘caber’ y la vieja acepción, hoy desusada, de “admitir”, se relaciona el sustantivo ‘cupo’, con el valor de “capacidad”: En ese ingreso, hay un cupo encubierto. En cambio, si escribimos ‘cave’, nos estaremos refiriendo al verbo ‘cavar’, que significa “hacer un hoyo en la tierra”, y en la frase ‘cavarse la fosa’ significa “actuar de modo imprudente, en perjuicio propio”: No obre así, no se cave su propia fosa.

IDIOSINCRASIA:  Este término queda definido como el “conjunto de los rasgos y el carácter distintivos de un individuo o comunidad”. Suele verse mal escrito, como *ideosincrasia o *idiosincracia:  estas dos formas son erróneas porque desconocen la etimología del vocablo. En efecto, su origen es el griego “idiosynkrasía”, término que significaba “temperamento particular”.

ETARIO:  Este adjetivo, que se define como “perteneciente o relativo a la edad de una persona”, suele verse mal escrito como *etáreo.  Diremos, entonces, franja etaria, período etario. Comparte su terminación en –io con múltiples adjetivos del español, tales como ‘propio’, ‘sabio’, ‘lacio’, ‘eximio’, ‘sucio’, ‘limpio’, ‘recio’, ‘abstemio’, ‘perentorio’. Se incorporó al diccionario académico, como neologismo, en 2001.

DIGRESIÓN: Es bastante frecuente escuchar que alguien ha hecho una *disgresión; el vocablo correcto es ‘digresión’ e incurrimos en un barbarismo fónico-gráfico al añadirle una ‘s’. El término, cuyo significado es “acción y efecto de romper el hilo del discurso y de introducir en él cosas que no tengan aparente relación directa con el asunto principal”, proviene del latín “digressio” y, ya en su origen, no poseía una ‘s’ delante de la ‘g’. Estaba también vinculada esta palabra con el verbo “digredi” (“apartarse”). Quien hace, entonces, una digresión en su exposición se aparta del hilo central de ella, lo cual confunde al oyente, dispersa su atención y lo aleja, muchas veces, del eje conductor de lo que venía escuchando.

BIENAL-BIANUAL: No es un juego de palabras; son similares, pero no significan lo mismo. Con ‘bienal’ aludimos a un hecho que dura dos años o que se produce cada dos años: elecciones bienales. Si se refiere específicamente a una planta, significa que vive más de un año y no pasa de dos. Como sustantivo, es femenino y se refiere a un certamen o exposición que se celebra cada dos años: La Bienal de acuarela se lleva a cabo en años pares. En cambio, ‘bianual’ significa que un hecho se produce dos veces al año: Es una competencia bianual, de otoño y primavera.

ENERVAR: Este término tiene dos valores opuestos, dados por su etimología; en efecto, en la primera parte, lleva la antigua preposición “e”, con el valor de separación, y el étimo “nervus”, equivalente a “nervio”. Entonces, el sacar a alguien de los nervios es “debilitarlo, quitarle las fuerzas”:  El esfuerzo desmesurado lo enervó. En el extremo opuesto, ‘enervar’ es todo lo contrario: “poner nervioso”. Es este último valor el más conocido y usado: Su conducta me enerva.

LENTE: ¿la lente o el lente? El Panhispánico nos aclara el panorama: es válido su uso en ambos géneros en cualquiera de sus acepciones, aunque las preferencias son distintas según las zonas. Si significa “pieza transparente que se emplea en instrumentos ópticos”, en España se usa en femenino; en América alternan ambos géneros, con preferencia por el masculino.  En cuanto a la expresión ‘lente de contacto’ es femenina en España y frecuentemente masculina en América. Cuando significa “juego de dos lentes con armadura para corregir defectos de visión”, se usa en plural y normalmente en masculino en todo el ámbito hispán

LAS MAS LEIDAS