7 de junio de 2013 - 22:42

Enfermedades causadas por el tabaco

Los autores defienden el proyecto presentado en la Legislatura provincial que propone gravar localmente el precio de los cigarrillos con el objeto de disminuir el consumo de tabaco. En esta nota explican las razones de su posición.

El tabaco es la causa directa o indirecta de enfermedades que producen el mayor número de muertes en la sociedad moderna. Cada año mueren más de 5 millones de personas en el mundo a causa del tabaquismo.

Las principales causas de muerte por consumo de tabaco son enfermedades del corazón, cáncer y enfermedades respiratorias. En la Argentina mueren 40.000 personas por año debido a enfermedades generadas por el tabaco y esto representa el 12,5% de todas las muertes.

Entre las ocasionadas por el tabaco, la enfermedad más temida por su irreversibilidad casi segura, el cáncer de pulmón, es el tumor maligno que más mortalidad causa en el hombre y ha aumentado significativamente en las mujeres desde que éstas empezaron a fumar.

Las personas que fuman viven de 10 a 15 años menos que los no fumadores y aumentan su riesgo de muerte por carcinoma pulmonar de 10 a 50 veces en relación a los que no fuman. Por otra parte, el tabaco empieza a actuar desde el mismo momento en que se comienza a fumar. Sus efectos nocivos son acumulativos y tardan mucho tiempo en manifestarse.

Hay múltiples estudios internacionales que demuestran que un aumento en el precio de los cigarrillos produce una disminución del consumo, sobre todo en los más jóvenes y, quizás lo más importante, disminuye el ingreso al hábito de fumar.

Es casi seguro que dificultar en los jóvenes el inicio del hábito junto con el prolongado tiempo de latencia de los efectos del tabaco sobre el organismo y la mejora de los métodos de diagnóstico y tratamiento precoces, podrán disminuir la mortalidad por causas relacionadas con el tabaco.

La Encuesta Nacional de Factores de Riesgo de 2009 muestra que 1 de cada 3 jóvenes mendocinos de 18 a 24 años fuma, dato que ilustra la gravedad del problema y la necesidad de actuar con firmeza.

A fin de concretar una medida ya aplicada en otros entornos, se ha presentado en la Legislatura provincial un proyecto que propone gravar localmente el precio de los cigarrillos, con el objeto de disminuir el consumo de tabaco, acerca del cual cabe realizar algunas reflexiones.

Es relevante, para la efectividad de la medida, no tanto el aumento porcentual del precio de todos los cigarrillos sino el precio de los más económicos, para lograr que esto sea una barrera que impida a los jóvenes iniciar el consumo de tabaco.

Por ese motivo, el incremento en el precio debe ir acompañado de la efectiva prohibición de vender cigarrillos "sueltos" y de un aumento concomitante del tabaco para liar, opciones que podrían ser alternativas para consumidores jóvenes ante el aumento de los paquetes de cigarrillos.

El incremento del precio de los cigarrillos es efectivamente una política fiscal idónea, entre otras, para luchar contra el tabaquismo. Se estima que tiene una elasticidad de 0,4, es decir, el 10% de incremento en el precio se traduce en una reducción del consumo del 4%.

Se ha objetado la propuesta en tanto se considera difícil aplicarla sólo en una provincia, por el riesgo de que se forme un mercado negro. Además hay quienes objetan la legitimidad del impuesto.

El primer tratado mundial de salud pública es el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco, aprobado por la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2003.

Es un instrumento jurídico, regido por el derecho internacional y obligatorio para los países que lo firman y ratifican. A junio de 2011 lo habían ratificado 174 países, incluyendo los principales productores de tabaco como China, Brasil, Turquía, India, casi todos los países sudamericanos y todos los del Mercosur, excepto la Argentina. Corresponde ratificarlo al Senado de la Nación.

Este programa establece seis medidas eficaces que pueden poner freno a la epidemia de tabaco: vigilar el consumo de tabaco y las políticas de prevención; proteger a la población de la exposición al humo de tabaco; ofrecer ayuda para poder dejar de consumir tabaco; advertir de los peligros del tabaco; hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad; promoción y patrocinio y elevar los impuestos al tabaco.

¿Cuál es el motivo por el que nuestro país no ratifica el convenio? ¿Qué está por encima de la salud? ¿Hay intereses corporativos tan poderosos que impiden a nuestros senadores ratificarlo?

Entendemos que la ratificación del Convenio impulsaría en todo el país medidas como la que se propone en este proyecto y eliminaría las dificultades de iniciarlo sólo en una provincia.

El proyecto debería incorporar, además de la acertada propuesta de incrementar el precio, una exhortación a los senadores por Mendoza y, a través de ellos, al Senado de la Nación, para que ratifiquen el Convenio de la OMS y emprender en conjunto con las demás provincias una verdadera lucha contra el tabaquismo en la Argentina.

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