La movilización fue importante y el reclamo de los productores se hizo escuchar, más allá de que fuese un funcionario de segunda línea quien los recibió, porque tanto el Gobernador como el ministro se encontraban fuera de la Casa de Gobierno.
La movilización fue importante y el reclamo de los productores se hizo escuchar, más allá de que fuese un funcionario de segunda línea quien los recibió, porque tanto el Gobernador como el ministro se encontraban fuera de la Casa de Gobierno.
El planteo realizado tiene su fundamento: los productores, con los actuales valores del precio del vino, no alcanzan a cubrir los costos de producción, situación que se complica ahora con la necesidad de realizar curaciones como consecuencia de la alta humedad.
Pero cabe entonces la pregunta sobre si es el Estado, con el dinero que aportamos todos los mendocinos, el que debe salir a fijar un precio base, comprando uvas, mosto o vino que después termina malvendiendo.
Nadie le quita razones al reclamo de los productores. El precio de la uva y del vino actualmente está desfasado como consecuencia de la inflación, y a modo de ejemplo, sólo podría señalarse que se necesitan cuatro litros de vino para comprar un litro de gasoil, como rezaba uno de los carteles.
Se han producido aumentos en los agroquímicos, en el resto de los insumos y hasta aparece ahora una espada de Damocles sobre sus cabezas ante la inminencia de una paritaria que volverá a aumentar los salarios de los trabajadores.
Precisamente este último aspecto llevó a un dirigente de la entidad a señalar que "esto es como la paritaria. Los trabajadores tienen razón en reclamar un 35 por ciento de aumento, ¿pero quién lo puede pagar? Lo mismo va a pasar con el vino o la uva", dijo.
En esencia, exigen 2,50 pesos el kilo de uva criolla, 3,50 el de tintas y 4 pesos para los varietales y, en el vino, 3 pesos para el blanco escurrido, 4 pesos para los tintos y 5 para los varietales.
Plantean que no se fije un porcentaje a mosto (ya se estableció que será 18 por ciento), mientras en San Juan se realizó una movilización similar con iguales planteos. Según trascendió, en la vecina provincia existiría la intención de destinar entre 50 y 60 millones de pesos para la compra de uva, aunque no se conocieron los valores en que podría moverse a nivel de quintales o de litros de vino.
Por otra parte, han formulado duras críticas hacia los grandes compradores, asegurando que se ha concentrado la demanda y reclaman renuncias de funcionarios o la disolución de la Corporación Vitivinícola Argentina.
En el primero de los aspectos tienen parte de razón, pero también cabría señalar que esta unidad alcanzada ahora para el reclamo pudo haberse concretado antes, trabajando en conjunto y buscando un modo de colocar sus vinos a mejores precios.
De todos modos hay un hecho incontrastable: algunas grandes empresas no han salido a mover el mercado y se ha generado un malestar innecesario que no habla bien de la necesaria integración productor-bodeguero, lo que sería el ideal de la industria.
La realidad demuestra que la industria se encuentra en una encrucijada porque los productores han salido a pedir precios que el Estado no puede afrontar. Así entonces la cuerda se va tensando y es necesario que el Gobierno intente una solución antes de que se corte. Una de las salidas podría ser una amplia y urgente convocatoria a los sectores para encontrar una solución a través del diálogo y no de la presión.
No es aceptable tampoco que se amenace con avanzar para entorpecer los festejos vendimiales porque, por más que los productores aseguren que "no hay nada que festejar", no es justo que se entorpezca el festejo del resto de los mendocinos y de las decenas de miles de turistas que concurren a la provincia para participar de los mismos. Es el momento en que quienes se encuentran al frente de los reclamos actúen con el corazón caliente pero con la mente fría.
El mosto
La semana comenzó con la fijación de 18 por ciento para el porcentaje de uvas a mosto en la actual cosecha. Fue un tema que conversaron en profundidad los representantes de ambas provincias. San Juan insistió en un 10 por ciento porque tiene una producción de uvas criollas, en promedio por hectárea, superior a la de Mendoza y quiso presionar a los mosteros para que salgan a comprar uvas, pero otros sostenían que los mismos se mantendrían en la actual posición para después salir a comprar mosto sulfitado a los productores.
En el caso de Mendoza hubo varios planteos. Los productores que reclamaron en la zona Este exigían 0 por ciento; el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este consideraba que debía ser del 10 por ciento; hubo entidades que planteaban que debía ser entre un 22 y un 25 por ciento y hasta había algunos que pretendían que se repitiera el porcentaje del año pasado. En ese marco, el Gobierno mendocino terminó impulsando un 18 por ciento que es el que finalmente se estableció.
Después del "acuerdo" los planteos volvieron a aparecer y hay quienes sostienen que el 18 por ciento terminó siendo un mínimo pero no el ideal, porque nuestra provincia siempre destina un porcentaje más bajo en razón de que compensa con exportaciones. De todos modos, valdría destacar que hay coincidencias en señalar que la producción viene más baja que la establecida por el pronóstico del INV porque, además de las heladas y el granizo, ahora apareció la lluvia, con el agravante de que muchos productores no podrán hacer las curaciones por falta de financiación.
También hay coincidencias en afirmar que hay posibilidades de "ubicar" todo el mosto que se fabrique, pero el problema es a qué precio, porque el mismo está atado a lo que suceda a nivel internacional. Del total del mosto producido, 20 mil toneladas van destinadas al mercado interno, cifra que se podría duplicar si se aprueba la ley que establece que la edulcoración de las bebidas gaseosas se debe hacer con jugos de frutas, pero hay que tener en cuenta también que en las discusiones persiste una fuerte presión de parte de los ingenios azucareros, por lo que no hay nada asegurado con respecto a la sanción definitiva.
El tema final del comentario para lo que pueda llegar a ocurrir durante el desayuno de trabajo que organiza la Coviar para la Fiesta de la Vendimia y al que asisten funcionarios nacionales. Según trascendió vendría el ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, y posiblemente el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich.
Hay quienes sostienen que durante esa reunión la Coviar realiza un balance de lo ejecutado durante el año y que los planteos deben ser sobre temas estructurales, en razón de que el Ministerio de Agricultura está representado en la Coviar a través de organismos como el INTA.
Pero también debería considerarse la necesidad de realizar planteos serios sobre la realidad de la industria en razón de que gran parte de los problemas por los que atraviesa son generados por políticas erróneas implementadas desde el orden nacional.