Un drama sin garra, una disquisición insuflada de intelectualidad sobre las percepciones de las mujeres y una profesora intentando comunicarse con extraterrestres, protagonizaron la primera jornada competitiva del Festival de Venecia, en la que los pocos aplausos fueron casi todos para Amy Adams, la protagonista de "Arrival".
El certamen italiano arranca como una ruleta rusa. Tras la estupenda inauguración del miércoles con el musical "La La Land", luego cayó en picado con el indolente drama "The Light Between Oceans", del estadounidense Derek Cianfrance, y la desabrida "Les Beaux d'Aranjuez", del alemán Wim Wenders, aunque consiguió remontar con la propuesta de ciencia ficción que el canadiense Denis Villeuve estrenó en Venecia: "Arrival".
Rara vez deja un director de asistir al estreno de su película y esa situación se vivió hoy en Venecia, donde Adams y su coprotagonista Jeremy Renner fueron los que se enfrentaron a la prensa. Fueron recibidos con un reconfortante aplauso.
Amy Adams encarna en "Arrival" a una catedrática de lingüística que, tras la llegada de unas naves alienígenas a la Tierra, es contratada por el Ejército para intentar establecer comunicación con los extraterrestres, en un contexto de plena tensión mundial y con los gobiernos de otras potencias dispuestos a lanzar un ataque a nivel global.
"Arrival" no es una película de ciencia ficción al uso y quien vaya buscando un despliegue de efectos especiales saldrá más que decepcionado. Sin embargo el director canadiense construye una hermosa metáfora sobre la relevancia de la comunicación.