"Es sólo en efectivo". Frase común si las hay en la relación cliente-comercio o prestador de servicio. Y en épocas de vacas flacas, varios optan por pagar con billetes con el único beneficio de conseguir algún descuento. Pero lo cierto, es que este tipo de "beneficio", en la mayoría de los casos no está relacionado con el hecho de que el comerciante se quiera hacer de liquidez, sino más bien con la posibilidad de evadir el total o parte de los impuestos en la transacción. Cosa de todos los días.
Datos de la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), muestran que a pesar de la norma que obliga a que todos los comercios y prestadores de servicio tengan una terminal de pago para operaciones con débito, lo cierto es que más del 30% de los comercios, con locales a la calle todavía no cuenta con esta tecnología.
A saber: en 2017, la DEIE encaró un relevamiento y 33 mil comercios sobre 50 mil que existen en la provincia contaban con el "posnet", mientras que un año después con una norma que los obliga a tener la terminal, sólo se sumaron 2 mil más. Por lo tanto, el 30% infringe la normativa y probablemente sean más propensos a huirle a los impuestos.
Entonces, mientras que en los países organizados, el dinero físico tiende a desaparecer, y se utiliza cada vez menos, en Argentina, no podemos de salir del mismo circuito, una y otra vez: el Estado recauda menos, por lo tanto, sube los impuestos o genera nuevos, el ciudadano se ve tentado a "evadirlos". El cuento de nunca acabar.
Además de los problemas que causa en la recaudación del fisco que el 30% de la economía o más esté en negro, que suma a los francos efectos de la recesión, a eso debemos añadirle los trastornos que genera en el día a día. En cierta forma esto se traduce en más gente en los cajeros o bancos haciendo fila para retirar dinero, es decir, dejando de producir o trabajar, para ir tener "físico" en el bolsillo.
Es que mientras a 400 kilómetros de Mendoza podés pagar hasta la "camarón-queso" en la playa con débito en nuestra provincia, pese a la obligación legal, hay que preguntar si reciben algún medio de pago electrónico antes de pensar en adquirir algo. Y cuanto más uno se aleja de la ciudad más se intensifica ya que el pago electrónico en el interior de la provincia no es una opción tan viable, por la simple razón de que hay menos terminales. Una postal clásica, que parece no tener solución.
Este es un problema histórico, que no sólo se circunscribe la provincia, sino se da en toda la Argentina, la economía en negro, de acuerdo a cada analista varía el porcentaje pero en promedio, se estima que el 35% de la economía está fuera del circuito legal y los sectores que más evaden son comercio, servicios y construcción.
Entonces ¿quién tiene la culpa? Los empresarios se quejan de los altos impuestos y cada vez que pueden miran hacia el costado o el Estado, que no controla lo suficiente para no recaer, siempre sobre los mismo, que al parecer es lo más fácil. Los que están al costado de las de ley, sí existen y de alguna forma hay que encontrarlos. Eso alivianaría la carga de los otros actores, ordenaría - a lo Marie Kondo- parte de las cuentas pendientes.