Cuando nos predisponemos a sumarnos en pos de un objetivo común los argentinos obtenemos resultados positivos. No es cuestión en encimarse sino tirar todos para el mismo lado.
Cuando nos predisponemos a sumarnos en pos de un objetivo común los argentinos obtenemos resultados positivos. No es cuestión en encimarse sino tirar todos para el mismo lado.
En tiempos antiguos, cuando se estancaban las carretas, todos tiraban, bueyes, caballos y hombres también y lograban su propósito, por lo menos yo no conozco a ninguna carreta que esté estancada desde entonces.
A veces parece que nuestra sociedad es una sociedad de responsabilidad limitada. Sin embargo hay organizaciones que laburan solidariamente para mitigar el mal pasar de miles de personas. Se las arreglan como pueden, pero se las arreglan y dan resultados que muchas veces desconocemos pero que hacen mucho bien.
En los barrios empobrecidos existen este tipo de instituciones que operan con permanencia con escasos recursos y logran cosas muy importante, por ejemplo, mitigar el hambre de muchos.
Trabajan para esto sin recibir remuneración alguna y se valen de algunos generosos que están dispuesto a ayudar, monetariamente, o con el músculo firme.
Son enaltecedoras. Y esto ocurre porque un grupo de argentinos se juntan a lograr sus propósitos de todos modos altruistas.
Juntarse para hacer algo bueno, que hermosa manera de hacerle frente a las azarosas circunstancias que está viviendo nuestro país.
Veamos que ocurre en el deporte, por ejemplo. Venimos de participar en los Panamericanos donde la delegación argentina se trajo una serie de medallas que marcan su actuación como una de las mejores.
Dentro de ellas se destacan las medallas logradas en los deportes por equipo: el vóley, el fútbol, el básquet, el hockey sobre césped, el handball, el remo. Fueron argentinos sumados los que alcanzaron estos logros. Argentinos que no dudaron en ponerse a disposición total de sus respectivos equipos.
Ahora tenemos el mundial de básquet en donde Argentina ha logrado colocarse entre los puestos de privilegios. Da gusto ver jugar a una selección que tienen talento, que tiene generosidad y sobre todo tiene ganas. La tribuna diría “güevos” y no hay que tomarla como una palabra vulgar porque sirve para graficar en plenitud los que los muchachos argentinos demostraron en la cancha.
Bueno sería que usemos la misma fórmula para otros logros que no sean deportivos.
El argentino es despierto, inteligente por naturaleza, informado, muchas veces culto, pero cumple su permanencia en el planeta dándole más importancia a su individualidad que a lo que podría lugar si se sumara con otros de la misma naturaleza.
Seguramente el resultado sería maravilloso. Vernos ganar en el propósito de sacar este país del oscurantismo que lo invade y transformarlo en uno que sea mirado con asombro, del bueno, por los otros países del mundo.
Ser inteligentes en conjunto, en grupo, de a muchos, eso es lo que nos falta para ser enteramente exitosos. Miremos la política. Que bueno sería que todos los partidos formaran un comité de crisis y mediaran lineamientos que nos ayuden a crecer. Lo hizo España alguna vez con el Pacto de la Moncloa y le dio excelentes resultados.
El deporte nos marca el camino, solo hace falta seguirlo, porque un gol lo hace una sola persona, pero es todo un equipo el dueño de ese gol.