El 23 de diciembre del año pasado, Los Andes me publicó una carta de lector cuyo título fue el siguiente: "Urbanistas versus emprendedores". Sobre el mismo tema deseo seguir reflexionando.
El 23 de diciembre del año pasado, Los Andes me publicó una carta de lector cuyo título fue el siguiente: "Urbanistas versus emprendedores". Sobre el mismo tema deseo seguir reflexionando.
En alguna época, cuando las cosas se planificaban, el estudio de cómo se desarrollaría el crecimiento de una ciudad, una provincia, un país era fundamental para poder anticipar las necesidades de la gente que ocuparía esos lugares y esperar a esa gente con ambientes adecuados para su vida, su trabajo, su esparcimiento y sus movimientos.
Los urbanistas profesionales eran los encargados de estudiar las posibilidades y llegar luego a las conclusiones que se plasmaban, con apoyo político, en un plan maestro que se respetaba.
Un buen ejemplo de esa falta de estudio previo y sus conclusiones no cumplidas está hoy demostrado en la cantidad de espacios públicos que no toman en consideración el estacionamiento de vehículos.
El caos que eso representa se hubiese solucionado con estacionamientos dentro de esos espacios, impidiendo de esa manera que calles aledañas sean usadas como tales, que es lo que hoy ocurre. El Barrio Cívico usa, casi con descaro, las calles del Barrio Bombal para alegría de trapitos que han encontrado otra fuente de trabajo y preocupación de sus propietarios que ven derrumbarse el valor de sus casas.
Aquella disputa mencionada entre urbanista y emprendedores sigue sucediendo y por ahora eso lo podríamos resumir así: Emprendedores 1 - Urbanistas 0.
El automóvil ha pasado a ser el verdugo mayor de las necesidades y comodidades mencionadas más arriba. Además de los que están en movimiento, los estadios de fútbol, los nuevos centros culturales y comerciales vuelcan en lugares públicos autos que por falta de lugar, o por comodidad, quedan estacionados en la calle.
Para darnos cuenta de la magnitud del problema creado por los automóviles en la Argentina, tanto en ciudades como en las rutas que las interconectan, consideremos que, si ponemos en fila, como si estuviesen estacionados, los autos 0 kilómetro vendidos solamente en los años 2011/12 harían falta ¡¡11.000 kilómetros de carril adicionales!!
A estos autos, y no consideramos camiones nacionales e internacionales, hay que sumar los que ya se han vendido este año y con cifra nada despreciable de los que se han dado de baja.
Además de no haberse tomado las precauciones para que estos vehículos tengan un lugar donde existir, se siguen cometiendo errores para los urbanistas pero que son grandes negocios para los emprendedores y ciertas municipalidades.
¿Es necesario haber permitido la construcción de un nuevo centro comercial en el kilómetro 0 de la ciudad de Mendoza?
¿Traerá alguna oferta que los comercios ya establecidos no estén ofreciendo en condiciones similares?
Aún considerando que el estacionamiento pueda recibir la demanda de autos, y ciertamente no lo hará, estos tienen que llegar hasta ese lugar entorpeciendo aún más el caos ya existente.
También se permite la construcción de edificios para multiviviendas en terrenos donde antes existía una sola casa, con un solo auto. Pero ahora, estas nuevas viviendas, con un lugar para estacionar exigido por unidad, terminan en manos de familias con dos o tres autos.
Si en un lugar donde había un auto ahora hay, digamos, once, ¿donde podrá estacionar el excedente si no es en una vía pública ya saturada con autos estacionados que impiden la movilización de otros que están cumpliendo una función necesaria de traslado?
En ciudades chicas que han tenido un elevado crecimiento en los últimos años la situación empeora aunque dentro de una magnitud más reducida. Maipú, Luján, General Alvear son ciudades donde no hay espacios disponibles para establecer playas de estacionamiento, de ahí que quien estaba acostumbrado a ir con su auto hasta, digamos, el banco, a seis cuadras de distancia, hoy tiene que buscar su auto a mayor distancia y lo mismo les pasa a sus hijos con sus autos en el mismo domicilio.
Hay que impedir la construcción de más edificios de departamentos o de centros comerciales que no estén ubicados donde estudios previos así lo justifiquen. Por otra parte, las municipalidades que abarcan el Gran Mendoza deben reunirse para establecer un Plan Maestro global en el que el planeamiento abarque una mayor extensión territorial y en el que exenciones no estén permitidas.
La solución es, por supuesto, un servicio público de transporte que tenga la confianza, por su eficiencia, de los usuarios. El Metrotranvía es un principio pero, para aprovechar un derecho de paso ferroviario existente, no circula por los lugares donde la ciudad de Mendoza y sus alrededores se han ido desplazando. No he oído ni leído sobre ningún proyecto avanzado para la construcción de un subterráneo. ¿No será porque políticamente no tiene valor ya que las cintas de inauguración las cortarían otros?
El partido hasta ahora tiene el resultado del título: Emprendedores 1 - Urbanistas 0.