12 de enero de 2014 - 00:10

Los elefantes usan su trompa inteligentemente

Luego de poner a prueba las actitudes de los elefantes frente a la posibilidad o no de proveerse alimento, científicos lograron determinar que utilizan el olfato no como era de esperar, para inclinarse hacia la comida, sino para la toma de decisiones.

Los elefantes dependen de sus trompas y no de sus grandes orejas para encontrar comida y probablemente para resolver otros problemas, informan científicos.

Los elefantes son famosos por su agudo sentido auditivo y del olfato, y ambos juegan un papel central en su vida cotidiana. Pero hasta ahora, se desconocía qué tan importantes eran estos sentidos para las tareas básicas de todos los días.

“Es una de las primeras veces, hasta donde sabemos, que se demuestra que los elefantes usan el olfato en una prueba de inteligencia básica”, dice Joshua Plotnik, científico especializado en comportamiento de animales de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, quien encabezó el estudio, publicado recientemente en la revista Animal Behavior.

Los resultados del estudio permiten conocer cómo piensan los elefantes y podrían usarse para encontrar formas en que pudiera disuadírseles para que no ataquen la comida de los agricultores. Los autores del estudio también sugieren que los científicos podrían subestimar la inteligencia de estos paquidermos (y de otros animales) al basarse demasiado en pruebas de inteligencia vinculadas con la visión o los sonidos y no con los olores.

Pruebas de IQ en alimento

En el estudio, siete elefantes tenían que escoger primero entre dos cubetas que eran fuentes potenciales de comida (una cubeta tenía comida y la otra no), una “prueba de ubicación” estándar para comprobar la inteligencia animal en monos, aves, perros y otras criaturas.

A los elefantes se les dio de pista un sonido: la sacudida de una cubeta cerrada para revelar si contenía semillas de girasol. En la primera prueba, la probabilidad de que los elefantes escogieran la cubeta llena no superó al azar.

En la segunda parte del estudio, empero, se permitió que los animales olieran una de las cubetas, ya sea una vacía o una que oliera a comida. Los elefantes tuvieron que escoger entre la cubeta que habían olido y una nueva cubeta misteriosa. Los elefantes que fueron expuestos antes a una cubeta vacía siempre la rechazaron y en cambio escogieron la “misteriosa”.

Esto sugiere que están usando el olfato como parte de su proceso de toma de decisiones. Recordaron que la primera cubeta no olía a comida y escogieron la otra opción.

Sorpresa de olor

Los resultados son sorprendentes, afirman los investigadores, porque los elefantes son bien dotados en lo que respecta a comunicación acústica, por lo que no es difícil imaginarse que, de ser necesario, puedan usar el sonido para encontrar comida. “Aunque probablemente no usan el sonido para encontrar comida (en estado salvaje), pensábamos que iban a poder hacerlo en una actividad en la que sólo se aportaran pistas auditivas”, dice Plotnik.

Los descubrimientos tienen significados importantes en muchos niveles. Por ejemplo, avanzan nuestro entendimiento sobre cómo interactúan estos animales con su ambiente. “Nuestra investigación sugiere que su sentido del olfato pudiera jugar un papel más importante en su proceso de toma de decisiones en comparación con otras especies, y que esto pudiera tener importancia para el diseño de futuros estudios sobre su inteligencia”, considera Plotnik.

También podría proveer valiosos consejos para evitar conflictos entre humanos y elefantes. “Si sabemos cómo encuentran cultivos para atacar, tal vez podamos encontrar formas (usando disuasorios olfativos, por ejemplo) para pararlos antes de su incursión”, explica Plotnik.

Los resultados del estudio podrían usarse para ayudar a los científicos a diseñar experimentos de comportamiento animal más precisos, con elefantes y otras especies, dicen expertos que no participaron del estudio. “Durante mucho tiempo hemos hecho pruebas con todo tipo de animales con estímulos que nosotros, los humanos, encontramos más destacados”, explica el primatólogo Frans de Waal, de la Universidad Emory, en Atlanta. “Por tanto, les damos malas cartas a los animales que difieren de nosotros, y a veces con resultados negativos concluimos que son más tontos que nosotros”, afirma.

Esto significa que, antes que nada, los estudios futuros de comportamiento animal deberían enfocarse más en descubrir las habilidades especiales de cada animal. “(Este estudio) demuestra realmente lo primate-centristas que son algunas de nuestras pruebas cognitivas”, apunta Laurie Santos, psicóloga evolutiva de Yale. “Si realmente queremos entender la cognición de los elefantes, debemos empezar a pensar afuera de la caja visual y auditiva”, agrega.

LAS MAS LEIDAS