El valiente domador de olas

Valentín Betancourt compitió en la Copa del Mundo en España y ganó una presea de plata. En Francia terminó cuarto.

El valiente domador de olas
El valiente domador de olas

En Makinito, Francia, Valentín Betancourt cumplió con la primera escala de su gira europea; la misma que lo tendría en España como protagonista del podio en la Copa del Mundo de Kayak.

El mendocino, de 16 años, viajó para representar al país en el máximo nivel del freestyle.

Con una puntuación de 940 unidades, las horas de entrenamiento en la ola de Potrerillos comenzó a tener un mayor sentido. El lujanino, que se crió en la empresa familiar Betancourt Rafting, en una competencia compleja como el freestyle duplicó lo que había hecho en el Mundial de San Juan, el año pasado. En Millau, Francia, quedó a un paso del podio en la categoría juvenil.

Motivado por el resultado, con Fernando (su  papá y entrenador) viajó a Sort, Cataluña, para competir en la segunda fecha de la Copa del Mundo, torneo que forma parte del circuito mundial y reunió -el 8 de julio- a sus mejores exponentes.

Apoyo lateral, rol, equilibrio, palanca, loop, movimiento, otro salto, una rutina que imaginó una y otra vez y que ejecutó a la perfección en la prueba para la categoría Junior; división que lideró el francés Tom Dolle, escoltado por Betancourt y el británico Harry Price.

Quiere estar entre los mejores del mundo

“Siento una gran satisfacción cuando puedo realizar un nuevo truco. Me gustaría estar entre los mejores del mundo”, confesó en una entrevista reciente Valentín Betancourt.

El lujanino, de 16 años, tiene 45 segundos para realizar diferentes pruebas sobre una ola para que el jurado le otorgue el puntaje más alto posible. Su papá, Fernando Betancourt (un reconocido palista local), es su entrenador y compañero en este viaje que buscará transformarse en experiencia.

“Me gustaría estar entre los mejores kayaquistas del mundo”, sostiene Valentín. El ex medio  scrum del Liceo RC que abandonó las carreras sobre los verdes campos de juego por su pasión contracorriente.

“El río me divierte... el agua también te relaja. Todo empezó un verano, para pasar el calor”, cuenta quien -a los 8 años y en familia- comenzó a aprender a cabalgar sobre las cresta del río.

Es bueno poder conocer las olas ante de la competencia, poder entrenar allí... saber que es lo que se debe hacer”, le comentó a +Deportes el valiente rider de 16 años que en Francia tuvo su primer gran desafió, subir al podio de los mejores.

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