11 de septiembre de 2014 - 00:00

El Tomba y la modernidad líquida

"Nuestra época se caracteriza por la precariedad, la inestabilidad, la vulnerabilidad. Desaparecen los puntos fijos en los que situar la confianza. Desaparece la confianza en uno mismo, en los otros y en la comunidad”.

"Los seres humanos necesitamos un entorno estable, vivimos en un estado de inquietud, ya que no sabemos si a la mañana siguiente nuestro compañero habrá decidido que no quiere saber más de nosotros"

Extraído de Daniel Gamper en una entrevista a Zigmunt Bauman.

El sociólogo polaco Zigmunt Bauman nos explica lo que, lamentablemente, estamos observando con sorpresa: El desmembramiento del equipo de Godoy Cruz, ése que hace pocas semanas conmovió a miles de mendocinos y capturó la atención del mundo futbolero. Todos pensábamos que este equipo se mantendría, merced a su performance. Algunos que no éramos hinchas del Tomba nos encariñamos con este club.

Ya no queremos abrir los suplementos deportivos: todos los días se despide un jugador. Es increíble que tras el tremendo esfuerzo que significó armar ese grupo, la entrega de los jugadores demostrada en los campos de juego, de un plumazo, la defensa completa -Carranza, San Román, Sigali, Sánchez y Grimi- ya no estén; la delantera -Castillón y Óbolo- tampoco; también se alejó una de las figuras -Castellani-, y Lértora está a punto de ser transferido.

"Precariedad, inestabilidad, inseguridad, vulnerabilidad"... ¿no nos están "quitando la identidad"?

Es de reconocer que la institución ha demostrado que tiene capacidad para elegir directores técnicos y jugadores, pero este éxodo masivo es muy preocupante. ¿Fue imposible evitarlo? La continuidad de este plantel, y desligarse del acoso del promedio, otorgaba al Tomba grandes chances para luchar nuevamente por el campeonato. Pero inexplicablemente eso no ocurrió y hasta el D.T. Almirón, que había asegurado su continuidad, viendo el desmantelamiento aceptó una oferta interesante.

Me vienen a la memoria algunas formaciones de mi niñez: Roma, Rico y Marzolini; Benítez, Rattín y Orlando; Nardiello, Loayza, Valentín, Grillo y Yúdica.

Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Lousteau.... Michelli, Cecconatto, Lacasi, Grillo y Cruz.
Cejas, Anido y Mesías.... Daponte, Guidi y Nazionale... Facundo, Rossi, Ruiz, Sanfilippo y Boggio.

¡Qué continuidad!

Las formaciones duraban años. Durante largos períodos se forjaban fuertes vínculos. Desde ahora, ¿cada seis o doce meses deberemos desidentificarnos y resignarnos a rearmarnos interiormente? ¿Tendremos que acostumbrarnos a lo efímero?

"Tener identidad significa estar claramente definido, sugiere continuidad y persistencia", dice Baumann, y también dice las siguientes cosas:

"La identidad tiende (ahora) a ser algo tan provisorio, endeble, vulnerable… que obliga repetidamente a revisar los planes a largo plazo".
"La precarización del trabajo y de la vida es deliberada porque producen como resultado la descomposición y el languidecimiento de los vínculos humanos, de las comunidades y las relaciones"

"... y dado que la felicidad que crece en el tiempo gracias a su cultivo cuidadoso y paciente, es concebible sólo en un entorno predecible.... la búsqueda de éxtasis episódicos está tendiendo a remplazarla".

LAS MAS LEIDAS