Las circunstancias han cambiado desde los dos planos, el gremial y el político. En el primero de los casos porque los reclamos, que hasta no hace mucho se centraban en rechazar el impuesto a las Ganancias, ahora se han volcado hacia la necesidad de mantener, por lo menos, las fuentes de trabajo.
En el político, porque aún no hay definiciones concretas y los sindicalistas prefieren desensillar hasta que aclare, mientras mantienen reuniones abiertas o “veladas” con los diferentes candidatos, aunque en el liderazgo de las preferencias se ubican Daniel Scioli y Sergio Massa.
Los diferentes objetivos y las diferencias en la manera de encarar la situación han comenzado a marcar algunos alejamientos, como el que se ha planteado entre el líder de los camioneros y titular de la CGT Azopardo, Hugo Moyano y el jefe de los gastronómicos y de la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo.
Sucede que mientras Barrionuevo insiste en profundizar las medidas de fuerza y convocar a un nuevo paro general para octubre o noviembre, Moyano considera que por una cuestión de sentido común, “porque la sociedad se agota cuando se toman medidas de fuerza muy seguido”, no se puede estar haciendo un paro cada 20 días.
La realidad marca que Moyano es consciente de que el último paro salió muy forzado y que en muchos de los casos la gente decidió no adherir a la medida de fuerza no porque no estuviera de acuerdo, sino que tenía temor a perder la fuente de trabajo o a que le descontaran el día.
En ese mismo esquema también sostiene que resulta hasta injusto reclamar por la derogación del impuesto a las ganancias cuando hay trabajadores que, aún percibiendo el mínimo, vital y móvil, puede recibir suspensiones o hasta despidos en su relación laboral.
No hay calma tampoco en la central obrera “oficialista”, ya que el metalúrgico Antonio Caló va perdiendo espacios, los que están siendo ganados por el titular de la construcción Gerardo Martínez quien, cobijado por la propia Presidenta, fue quien destrabó las reuniones del Consejo del Salario Mínimo y hasta mantuvo una reunión “secreta” con Hugo Moyano, a la que no fue invitado Caló.
Quienes critican el accionar de Martínez se fundamentan en el hecho de que la construcción es la actividad que más fuentes de trabajo ha perdido en los últimos meses y no le aceptan su alineamiento directo con el kirchnerismo.
Hay otros gremios que prefieren mantenerse a la expectativa. Están ubicados, gremialmente, tanto en una como en otra CGT y hasta hay algunos “independientes” que bregan por la unidad, como sucede con la federación de gremios energéticos, que conduce el mendocino Antonio Cassia.
Hay un hecho cierto, en ninguno de los agrupamientos, oficialistas y opositores, cayeron bien las declaraciones del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, cuando días pasados aseguró que hay una manipulación de los datos sobre despidos y suspensiones, en una “estrategia para generar confusión” y que “las empresas prevén aumentar la dotación de personal para el cuarto trimestre del año”.
“Nada más alejado de la realidad, Capitanich debió quedarse callado antes de sostener una explicación tan débil e infundada”, señaló un dirigente.
En Mendoza, en el plano sindical, la situación es más confusa aún que lo que sucede a nivel nacional. Porque hay relaciones personales entre los dirigentes que exceden los posicionamientos gremiales y se dan casos como el ocurrido días pasados, durante la inauguración de un salón de usos múltiples de ATSA, al que concurrieron los dos titulares de las cegetés: Jorge Córdova y Rodolfo Calcagni, a quien acompañaron también Luis Márquez (UOM) y Guillermo Pereyra (Comercio), entre otros.
En la oportunidad y por impulso de los dirigentes nacionales de Sanidad, Carlos West Ocampo y Jorge Daer, se planteó públicamente la posibilidad de convocar a un plenario general para el 17 de octubre, a los efectos de “ir pensando en la unidad”, aunque por el momento y por más que la máxima reunión se concrete, puede tratarse sólo de una expresión de deseo.
De todos modos, Jorge Córdova, uno de los popes, destacó que “tendríamos que estar unidos porque los trabajadores están sufriendo la actual situación.
La inflación se comió los aumentos, hay suspensiones y despidos y todos están a la expectativa. Aquí todos hablan de lo que pasa en Pescarmona, tema que hay que solucionar, pero nadie tiene en cuenta que hay otras actividades donde también se pierden fuentes de trabajo”.
El plano político
La inexistencia real de las 62 Organizaciones (en lo formal son conducidas por Gerónimo "Momo" Venegas) ha llevado a que la dirigencia sindical adopte decisiones a nivel individual respecto de su posicionamiento político.
Así entonces, los gremios energéticos mantuvieron reuniones con Sergio Massa y con Daniel Scioli “para escuchar sus propuestas” y no descartan otra con Mauricio Macri.
Quienes integran la CGT “oficialista” supuestamente podrían alinearse con quien impulse la propia Presidenta de la Nación, mientras Daniel Scioli mantiene contactos permanentes con gran parte de la dirigencia, esencialmente con aquellos que conducen los denominados gremios “grandes”.
Hay otros, como Luis Barrionuevo o Jorge Daer, que están trabajando directamente con Sergio Massa, mientras Hugo Moyano no se ha expedido públicamente, pero su hijo Facundo forma parte del Frente Renovador.
En Mendoza, la gran mayoría de los gremios se encuentra alineada dentro de La Corriente, que adhiere a la candidatura de Daniel Scioli. Un grupo, encabezado por el petrolero Dante González, impulsa a Julián Domínguez, mientras algunos sindicalistas, como es el caso de Raquel Blas, está encuadrada dentro de los partidos de izquierda.
En el caso de Sergio Massa han anticipado su apoyo Guillermo Pereyra (Comercio), Juan Carlos Navarro (ATSA), gastronómicos y el Supeh, liderado por Jorge Córdova.
Para Córdova, “hay varios candidatos en Mendoza, pero muchos consideramos que quien encabece la lista del Frente Renovador debe ser un peronista”.
Consultado sobre si no corre el riesgo de ser sancionado en el justicialismo por apoyar a Massa, Córdova respondió que “nadie me puede sacar el peronismo ni la afiliación, mucho menos si quienes intentan hacerlo son los socialistas o los comunistas que se han instalado dentro del Frente para la Victoria...”.