Scioli llegó al final de la campaña para las PA SO, buscando mostrarse moderado en lo ideológico y con condiciones de dar gobernabilidad al país. Dice “el país necesita credibilidad y previsibilidad”; ante 3.000 sindicalistas que se reunieron para apoyarlo, les manifestó que se requiere “producción y trabajo” y anuncia que para gobernar convocará a los gobernadores opositores electos en Córdoba (Schiaretti) y de Mendoza (Cornejo).
Su esposa (Rabolini), cumple un rol cada vez más importante. Es mensajera ante dirigentes del Peronismo Disidente (De la Sota y Alberto Rodríguez Saá); desmiente a Macri cuando dice que Scioli ha operado para sacar la causa Hotesur al juez Bonadío y el Gobernador dice “ella me interpreta”.
Desafía al kirchnerismo en lo más difícil: la Presidenta por Twitter, el 28 de julio, calificó a los diarios Clarín y Nación de ser “fábricas de mentiras y operaciones políticas”. Tres días después, Scioli se hace presente en la redacción del primero, para realizar un amplio reportaje, dialogando con los periodistas del diario.
Hay sectores del “kirchnerismo duro”, que no aceptan su candidatura y uno de los dirigentes más caracterizados de Carta Abierta (Forster) dijo que “Scioli no es el kirchnerismo que yo defiendo”.
Su campaña tiene vulnerabilidades: el Vicepresidente (Boudou) se hizo presente en varios actos en su apoyo; Aníbal Fernández dijo que “el país siempre será de tránsito de droga”, que si se abre el cepo “las reservas se terminan en tres días” y ha sido blanco de una fuerte denuncia; el ministro de Economía (Kicillof) calificó de “chiste” su propio anuncio de que haría publica la lista de los contribuyentes del impuesto a las Ganancias; el Gobernador no termina de resolver su demorada declaración de bienes.
Pero la oposición no muestra voluntad y capacidad de aprovechar estos flancos débiles. No cabe duda de que será la primera minoría. Cuanto más se acerque al 40% y mayor sea su diferencia sobre la alianza que lidera Macri, más fuerte será su triunfo electoral, y viceversa.
Macri, por su parte, tras ratificar a Durán Barba como su principal estratega, comenzó algo tarde a preocuparse por la fiscalización de la elección. Se esfuerza por defender ahora la actividad estatal en todas las áreas; elude temas conflictivos como la corrupción para no chocar con el kirchnerismo; usa la ironía diciendo “ahora estoy en una etapa popular”, evitando fundamentar su giro; frente al creciente poder del asesor ecuatoriano, Carrió lo califica de “agente doble” y Reutemann manifiesta “no tener buena onda” con él.
Pero ningún dirigente del Pro se anima a criticarlo en público y Macri lo pone a cargo de la campaña bonaerense, que es clave para reducir la ventaja que tiene Scioli. En los últimos días, el jefe de Gobierno porteño parece haber tomado conciencia de algo obvio: la importancia de los fiscales para controlar la elección.
Es un reconocimiento tardío, que evidencia la abstracción que hasta ahora ha predominado en su campaña electoral. Pero es el único candidato a presidente que se hace presente en la inauguración de la Exposición de la Sociedad Rural Argentina (SRA) buscando el voto del campo y logra una foto junto con sus dos aliados que compiten con él (Sanz y Carrió), mostrando la unidad del espacio.
Si la suma de su espacio (Cambiemos) queda a 5 puntos o menos de Scioli, Macri logrará hacer creíble que en octubre puede haber segunda vuelta, lo que resulta vital para su esfuerzo político entre agosto y octubre. Si la diferencia es mayor, le será más difícil imponer esta perspectiva.
A su vez, el espacio de Massa y De la Sota (UMA) consolida un tercer lugar, afianzándose entre el 15 y el 20% de los votos. El primero propone que los planes sociales se quiten a quienes no trabajen como contrapartida o no se capaciten; dice que “Macri chocará el país” y que “Scioli no hará nada”; afirma que ambos no respetan a la gente porque no presentan propuestas concretas y en La Matanza reclama contra “los punteros que extorsionan a la gente”.
Por su parte De la Sota niega a Scioli la caracterización de peronista, diciendo que es kirchnerista. Pero para hacer creíble que pueden competir con Macri por el segundo lugar, deberían quedar a no más de 5 puntos de él. Si no es así, este espacio corre el riesgo de sufrir el efecto de la polarización hacia octubre, que en las últimas semanas ha logrado contener.
En cuanto a la candidata del Frente Progresista (Stolbizer) y las fuerzas de izquierda, pugnan por alcanzar el 5%, porcentaje que, de alcanzarlo, presentarían como un éxito político relativo.
Mientras tanto, aunque la Presidenta estuvo alejada de la actividad pública por un problema transitorio de salud, su estrategia para retener poder sigue en desarrollo. Desde La Cámpora se ha lanzado la idea de que ella debería ser candidata a senadora nacional en la provincia de Buenos Aires en las elecciones de 2017, como paso previo a su candidatura presidencial dentro de cuatro años.
Las acciones para controlar la Justicia continúan y el fiscal Moldes (enfrentado con el gobierno) ha dicho que con la causa Hotesur sucederá lo mismo que con la investigación del atentado de la AMIA, la denuncia de Nisman y la investigación de su muerte, es decir que la causa no avanzará.
Que se inicie el juicio público al ex secretario de Transporte de Kirchner (Jaime) por dádivas y que el “arrepentido” más importante en la causa de la FIFA (Burzaco) pueda implicar a funcionarios judiciales, evidencian que al mismo tiempo los frentes judiciales del oficialismo se amplían.
Las protestas del campo se incrementan y las economías regionales agudizan su crisis, lo que ha llevado a la Comisión de Enlace del campo a avalar protestas que tendrán lugar esta semana en el interior del país. La presión sobre el dólar blue en la semana previa a las elecciones ha sido la prioridad en la política económica en la semana que pasó.
En política exterior, el gobierno ha pedido a China la ampliación del swap para contribuir a contener la presión cambiaria y ante una pregunta del gobierno argentino a EEUU sobre si el acuerdo nuclear con Irán implicaba suspender el pedido de captura contra uno de los iraníes acusados por la AMIA (Vahidi), la respuesta fue negativa.
Pero la Presidente, como siempre “redoblando la apuesta”, respaldó públicamente a Aníbal Fernández, tras las denuncias que lo vincularon al narcotráfico. Si él gana las PASO del peronismo bonaerense capitalizará su triunfo. Si en cambio gana Julián Domínguez lo hará Scioli. El conflicto peronismo-kirchnerismo habrá comenzado así el día de la PASO nacionales.