19 de enero de 2015 - 00:00

El reclamo se hizo escuchar

Fue la movilización de la industria vitivinícola más grande de la última década. El Gobierno tiene un tiempo para comenzar a aplicar medidas y debe utilizarlo.

Luis Fermosel - Especial para Los Andes

Fue una movilización importante. La más grande de la última década porque estuvo integrada por productores de todos los oasis de la Provincia, quienes reclaman una solución a la grave situación por la que atraviesa la industria vitivinícola como consecuencia de la falta de rentabilidad en el precio del vino y de la uva.

El Gobierno salió -quizás demasiado tarde- a tratar de morigerar la protesta: llevó a los dirigentes de los sectores a la Casa Rosada, donde fueron recibidos por la propia Presidenta de la Nación, pero a pesar de que hubo una respuesta en lo atinente a un fondo para la compra de vino, la marcha se realizó de todos modos.

En tono de sorna, un dirigente sectorial, habitué a los cafés de la Peatonal, señalaba que el Gobierno había logrado lo que nunca nadie antes había conseguido: "unificar a casi todo el espectro vitivinícola", aunque la realidad marca que no los unió el amor, sino el espanto.

Con toda seguridad, la fuente se debe haber referido al hecho de que de la marcha participaron gente de Bodegas de Argentina y también de la Asociación de Productores en Acción, que lidera José María Llaver. Cabría recordar en este aspecto que en numerosas oportunidades Llaver encabezó marchas de protesta hacia los lugares donde se realizaba el Agasajo Vendimial, que organizan los bodegueros.

De todos modos, cabría señalar también que inmediatamente después de la marcha, se marcaron diferencias entre lo planteado por unos y otros.

Si nos atenemos a lo sucedido cronológicamente, deberíamos remontarnos a fines de diciembre, cuando el Gobierno anunció una serie de medidas para enfrentar los problemas del precio del vino.

Dijo, entre otros aspectos, que en la cosecha la uva que ingrese a bodegas tendrá un 60 por ciento de disponibilidad y que el 40 por ciento restante quedará inmovilizado, agregando que se procederá a la inmovilización del vino existente al 31 de diciembre en un porcentaje del 30 por ciento, a la vez que destacó que se postergará la fecha de liberación de los vinos para el mes de noviembre, en el caso de las bodegas grandes.

En los hechos, se trató de un bloqueo, aunque el ministro Costa haya salido rápidamente a aclarar que no se trataba de una medida de ese alcance. Lo que más enojó a los sectores fue que las medidas fueron anunciadas sin consulta ni consenso previo con las entidades del sector.

Ya con la convocatoria a la marcha anunciada, el Gobierno provincial acudió a una medida extrema. Junto con el gobernador de San Juan coordinaron una reunión con la propia Presidenta de la Nación, quien recibió a los mandatarios provinciales y a los dirigentes de los sectores junto con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y los ministros Aníbal Fernández, Axel Kicillof y Carlos Casamiquela.

En la oportunidad se acordó que el Gobierno nacional realizará un aporte inicial de 50 millones de pesos -de un total de 500 millones- que se unirán a los aportes provinciales de 50 millones de Mendoza y de 20 millones de San Juan, para salir a comprar vinos y reducir el stock.

Pese a que se trataba de una respuesta a uno de los pedidos formulados por las entidades, la marcha de productores hacia la Casa de Gobierno de Mendoza no fue desechada.

De todos modos, quedó una perlita dentro de la reunión. Según comentó una fuente que solicitó el anonimato, al terminar la misma y ya sin periodistas, la Presidenta de la Nación preguntó por qué se insistía en la edulcoración de bebidas gaseosas con jugos de frutas, especialmente mosto.

-  Porque será una forma de producir la cantidad de mosto suficiente para bajar los stocks de vinos, le respondieron.

-  ¿Y por qué no exportan el blanco escurrido?, consultó Cristina.

-   Porque no tiene mercado internacional, ya que los países piden blancos de blancas, le indicaron.

-  Derívenlos al mercado interno, dijo Cristina.

-   Es que el mercado interno tampoco quiere esos vinos y exige blancos de blancas.

-  No entiendo cómo puede ser que estén fabricando (elaborando) un producto que no tiene mercados, dijo la Presidenta.
 
Respecto de la marcha, a pesar del enojo de algunos integrantes del gabinete provincial, no se puede dudar que fue importante. Estuvo integrada por gente de los distintos oasis y, según se indicó, hubo intendentes justicialistas que apoyaron a los productores en la búsqueda de una solución.

"La gran mayoría eran productores primarios", dijo una fuente, la que agregó que "la realidad marca que manifestaron contra la incertidumbre", porque no hay pronóstico de cosecha, no se sabe si habrá bloqueos, no se habla de porcentaje a mosto, entre muchos otros aspectos", destacó la fuente consultada, la que agregó que "hablan de inmovilizar el 40 por ciento del vino pero dicen que no hay bloqueos.

Es como cuando (Domingo) Cavallo decía que no había corralito y que había libre disponibilidad de los depósitos y dejaba sacar de los bancos sólo 200 pesos por mes".

En algunos sectores no cayeron bien los discursos de algunos oradores. No hubo coincidencias con lo afirmado por el representante del Valle de Uco, que mezcló a la vitivinicultura con la minería ni tampoco con algunos términos muy duros de parte de otros representantes. Destacan que hay que seguir conversando y tratando de buscar soluciones.

Por de pronto, Bodegas de Argentina sostiene que hay que trabajar en la derivación de la uva, no sólo pensando en el mosto. "Hay que hacer mosto, pero sólo el que haga falta, que son 130 mil toneladas para exportar y 20 mil para el mercado interno, de lo contrario vamos a tener excedente de mosto", indicó una fuente, la que agregó que para una cosecha normal, de 26 millones de quintales, derivando a mosto los 9 millones de criollas y cerezas determinará de hecho un 30 por ciento.

El resto debe ser derivado a la exportación, que podrá aumentar si se aplica una compensación -no subsidio- por parte del Estado. ¿Qué sentido tiene hacer 200 mil toneladas de mosto si no tiene mercados?", se preguntó el dirigente.

Si trasladamos la situación de la vitivinicultura en una comparación con el plano sindical laboral, cabría señalar lo que decía Saúl Ubaldini, cuando indicaba que "cuando no hay soluciones la vista, hay que hacer un paro, porque permite descomprimir por un tiempo la situación".

En el caso de los sectores, el Gobierno tiene un plazo corto, pero plazo al fin, para comenzar a aplicar medidas y descomprimir la situación. Pero debe hacerlo con urgencia porque está pendiente, como una Espada de Damocles, la expresión un dirigente del Este quien fijó como plazo "máximo" el día martes (mañana) para que comiencen a dar soluciones.

De todos modos, también debe señalarse que para el Gobierno es un problema serio lo que está sucediendo, pero para las entidades también se plantean inconvenientes, por el desgaste que suele significar la realización de las marchas.

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