Inesperadamente, el escenario legislativo en el que se deben definir el Presupuesto 2015 y sus leyes afines, Avalúo e Impositiva, comenzó a parecerse al de fines del año pasado, cuando oficialismo y oposición se distanciaron y dejaron en suspenso durante siete meses la definición de la pauta de gastos y recursos aún vigente.
A pocas horas de haber ingresado a la Legislatura, el proyecto del Ejecutivo generó críticas de la oposición, especialmente del radicalismo, que dijo haber detectado un “endeudamiento encubierto” contradictorio con el nivel de deuda 0 que había anunciado el Gobierno.
A partir de ese momento comenzaron a dispersarse las promesas de consenso para que el nuevo año arranque con la pauta de gastos y recursos aprobada.
En cuestión de horas la discusión política se empantanó y el propio Gobernador se sumó a la pelea acusando públicamente a los legisladores de la UCR de mentir y poner trabas con los distintos argumentos utilizados para marcar sus discrepancias con el proyecto del oficialismo.
Obviamente, hay más urgencia en el Ejecutivo que en la oposición en el tema del paquete de leyes presupuestarias. El gobierno de Francisco Pérez no puede darse el lujo de caer en una situación conflictiva como la que lo obligó este año a gestionar con la pauta del ciclo anterior por la inflexible postura que mostró el principal partido de la oposición.
Con más razón luego del congreso de ayer del radicalismo que, contrariamente a lo que muchos justicialistas esperaban ansiosamente, terminó con acuerdos y la autorización para que la UCR abra la puerta a alianzas políticas opositoras al gobierno provincial, según el documento dado a conocer ayer a la tarde luego del encuentro en Tunuyán.
Además del disgusto por las nuevas trabas para la discusión presupuestaria, la semana que finaliza fue bastante movida en el justicialismo local. Pérez debió analizar con los “caciques” departamentales de su partido el origen de una fuerte denuncia contra el intendente Luis Lobos, de Guaymallén, hasta tener la total certeza de que la misma provino de un sector de la oposición.
A partir de ahí el Gobierno tuvo la necesidad de extremar cuidados con sus jefes departamentales y eso ya se notó con el respaldo al reposicionamiento del lasherino Rubén Miranda, que está anotado como precandidato a gobernador y que ayer fortaleció esa estrategia durante el cierre de un foro convocado para ir esbozando sus propuestas para las PASO.
Miranda es en este caso el hombre de Carlos Ciurca, el natural líder del sector conocido como La Corriente, para la discusión de las principales candidaturas que el PJ mendocino deberá definir en no mucho tiempo más, siempre expectante con las decisiones y sugerencias que pueda llegar a adoptar el kirchnerismo duro nacional, que probablemente busque, a través de las listas a cargos nacionales, la estructura con la que pretende sobrevivir políticamente desde el Congreso de la Nación.
El de las precandidaturas para las primarias abiertas provinciales es todo un tema dentro del oficialismo. En el Gobierno no se resignan a que uno de sus ministros no pueda llegar con éxito a la definición.
Martínez Palau y Costa continúan siendo los candidateables del elenco de Pérez, cada uno con su referente nacional. Pero no hay que dar por descartado a Roby, al que más de uno sigue catalogando como el del perfil del elector medio mendocino.
No piensan lo mismo en el ala política del Frente para la Victoria provincial, donde confluyen los sectores tradicionales del PJ más el kirchnerismo.
Rubén Miranda, Omar Félix, Jorge Tanús, Adolfo Bermejo y Guillermo Carmona son por el momento los llamados a confrontar en las PASO pensando en la sucesión de Francisco Pérez. Entre ellos puede haber acuerdos para fórmulas o puede suceder que alguno se baje de la disputa.
En cuanto a Francisco Pérez, mantiene sus expectativas para ser funcionario de un eventual gobierno justicialista, en especial si gana Scioli, aunque la idea de poder llegar a integrar la fórmula presidencial con el bonaerense todavía está latente. La diputación nacional es la otra opción que tiene el actual mandatario provincial pensando en su futuro político.
¿Y el futuro de Carlos Ciurca? Dicen que decidió competir por la intendencia de su departamento, Las Heras, para a partir de ahí comenzar a preparar su candidatura para pelear la Gobernación en 2019.
Sin enojos. En cuanto al radicalismo local, también ayer parece haber advertido su dirigencia que en política el que se enoja y calienta, pierde. Lo acordado luego de la agitada reunión de Tunuyán aparenta otorgar, al principal partido de la oposición, el espaldarazo que necesitaba para encarar el año electoral con una meta indudable: retomar la conducción política de la provincia.
La principal foto del acuerdo, entre Cornejo, Cobos, Sanz, Montero y Vaquié, es una clara señal de alivio hacia el interior de la UCR. Muchos no ocultaban su preocupación por la posibilidad de un quiebre que terminara debilitando las aspiraciones electorales.
Lo decidido ayer en Tunuyán abre más la puerta a la estrategia de acercamiento con el Pro. El macrismo necesita de este tipo de gestos en provincias electoralmente importantes, como Mendoza, ante la posibilidad de que Mauricio Macri consiga entrar en una segunda vuelta electoral en la carrera presidencial.
Era hasta ayer la gran preocupación de uno de los sectores internos más influyentes que tiene el radicalismo local en estos momentos, el que lidera el intendente Alfredo Cornejo, el mejor posicionado precandidato a gobernador por la oposición en su conjunto.
El PD quiere lo suyo. A través de su principal socio político local, el Partido Demócrata, el Pro ha vuelto a colocar en carrera a Omar De Marchi, que está reposicionándose públicamente y que ya se define como precandidato a la Gobernación por ese espacio de centroderecha.
Independientemente de lo que resolvió ayer la dirigencia radical, en el macrismo provincial (PD y Pro) seguirán posicionando a sus dirigentes. Nadie quiere que la UCR utilice la referencia de Macri a nivel nacional sin nada a cambio, en Mendoza.
De Marchi y otros demócratas se consideran con suficiente autoridad política como para exigir respeto por el “derecho de autor” en materia de instalación del nombre del jefe de Gobierno porteño en suelo mendocino.
Mientras en la oposición se alivian por el acuerdo radical de ayer en Tunuyán, en el oficialismo deberán iniciar una semana clave buscando destrabar la discusión del llamado paquete presupuestario.
Habrá que ver qué predisposición pone de manifiesto el radicalismo que, sin dejar de lado su promesa de aportar a la búsqueda de consenso para que el gobierno de Pérez tenga Presupuesto a partir del 1 de enero, posiblemente quiera hacer valer el peso de la unidad ratificada, recordando a su adversario político que el enojo, por el enojo mismo, no siempre lleva por buen camino.