A 210 años de la Revolución de Mayo, la pandemia impedirá miles de actos escolares que recuerdan aquella gesta. Pero no impedirá el recuerdo, la reflexión ni la actualidad. Hay una serie de valores positivos que vienen de mayo de 1810: solidaridad, libertad, igualdad, independencia y soberanía, que pueden tener su acto, su actualidad.
No podemos ocultarlo. Son muchos los puntos de contacto de aquella situación con la de hoy. En la Revolución de Mayo también hubo grandes dudas, conflictos reales y una transformación de las relaciones sociales. La incertidumbre atravesaba la vida de todos y hasta que pasó un buen tiempo, no hubo un panorama claro.
Los historiadores nos recuerdan que no siempre sus protagonistas pudieron dimensionar que estaban haciendo una revolución en la que se iniciaba un tiempo nuevo. Y agregan que sólo después de un tiempo se cobró conciencia de que en ese 25 de mayo había pasado algo muy importante. Me pregunto si nos pasará lo mismo a nosotros, en esta pandemia.
Las investigaciones históricas dan cuenta de que en el Cabildo -ese espacio fundacional de nuestra historia- funcionó una de las primeras escuelas. Y eso puede ofrecer una nueva pista para apropiarnos de la imagen del Cabildo que queremos.
¿Quién hizo la historia? ¿Quién hace la historia? ¿Quién hará la historia? Sin duda no la hicieron solamente un puñado de señores ilustrados, sino la gente común; los maestros, los carreros, mestizos, artesanos, sacerdotes, jornaleros y esclavos.
Mirando ese registro ¿Quién pensamos que hará la historia que vendrá en este momento bisagra?
Esto nos invita nuevamente a mirar los sucesos históricos y los que vendrán, no como algo cerrado sino el producto de los acuerdos que logremos. Hoy más que nunca parece oportuno recordarlo.
La Revolución de mayo llegó a serlo porque hubo una ruptura del orden colonial. Todos conocemos la frase emblemática que dicen que surgió frente al cabildo, mientras se iba reuniendo la gente de a pie, un día de lluvia: “El pueblo quiere saber de qué se trata”. Más allá de su veracidad histórica, se convirtió en una frase para presentar lo que es una revolución. Por un lado, a esa pregunta hoy debemos darle respuesta de manera comunitaria, y por otro, como escuché hace 10 años, tenemos que saber de qué se trata ese pueblo, es decir, conocerlo, saber cuáles son sus necesidades y cómo ser parte de la solución
Se trata de perder el miedo, incluso sin tener todas las respuestas. Se trata de innovar, de abandonar nuestros espacios de confort, de salir de la individualidad. Se trata de solidaridad, libertad e igualdad. Se trata de pensar en transformaciones posibles, con los otros y para los otros. Y con esos valores de mayo, volver a pensar en ese espacio fundacional que albergaba aquel cabildo: una escuela renovada.