17 de agosto de 2015 - 00:00

El próximo escenario económico

Por escenario podemos entender:

- Sitio o parte de un teatro o de una sala en que se ejecutan espectáculos públicos y sobre el cual tiene lugar la actuación;

- conjunto de circunstancias que se consideran el entorno de una persona o suceso;

- lugar donde se desarrolla una acción o un acontecimiento.

Para nuestro propósito, escenario económico significa el conjunto de circunstancias económicas que se desarrollan en el país. 
Con respeto al vocablo económico entendemos todo aquello que atañe y/o afecta al bienestar económico social.

Para la mayoría de los entendidos en la materia, si no todos, el escenario económico argentino es negro, entendiendo que blanco es claro, favorable, bueno y lo contrario, oscuro, desfavorable.

Opinan, y con razón, que la inflación existente es un mal muy dañino para la actividad económica, que hay problemas de abastecimiento, escasez de divisas y déficit fiscal, entre otros males.

La inflación implica inestabilidad, que es un lastre para la productividad y es un indicador de injusticia, falla financiera, incapacidad de mantener constante la unidad de medida y recesión, es decir, errónea praxis económica.

La inflación en Argentina es un mal crónico, desde hace mucho tiempo.

Varios gobiernos en distintas oportunidades han combatido la inflación; todos con muy buena intención pero ajenos a las leyes naturales económicas, atacando siempre la consecuencia y no la causa.

En el año 1985, el gobierno nacional decide luchar contra el flagelo de la inflación congelando los precios. Atacó la consecuencia de la inflación y no su causa. Dicho error conceptual económico le costó tener que abandonar el gobierno antes de finalizar el período constitucional.

El gobierno siguiente cometió el mismo error, pero más grave aún, porque ancló (fijó) el precio del bien que interviene en todas las operaciones económicas: la moneda (ley de Convertibilidad).

El gobierno vigente repite fracasos anteriores y además pretende evitar la inflación modificando la información real al respecto (Indec).

Los problemas de desabastecimiento son consecuencia de precios falsos, que por el solo hecho de ser tales (falsos) transmiten falsas informaciones que desfavorecen la producción, distribución, comercialización y consumo.

Los precios impuestos en cualquier modalidad (fijación, regulación, administración, convenio, precios controlados), indudablemente son falsos, por cuanto en caso contrario no necesitan ser impuestos. Y los precios falsos no permiten un equilibrio verdadero. Y sin equilibrio real no hay estabilidad sustentable. Y sin estabilidad sustentable no hay certeza futura. Y sin certeza futura no hay incentivo para invertir.

Y sin inversión no hay prosperidad, no hay desarrollo, se perjudica el bienestar social.

La escasez de divisas también es una consecuencia de precios falsos. En este caso del precio de las divisas (dólar, etc.).

Los precios falsos no permiten que dicha válvula regule naturalmente demanda y oferta, requerimientos y posibilidades, recursos y necesidades, importación y exportación. Y cuando regula el hombre transmite sus defectos al proceso económico.

El déficit fiscal también es un mal crónico argentino, consecuencia de gastar más de lo que se tiene y debe, cuya consecuencia es endeudamiento y/o emisión monetaria (inflación).

Indudablemente, el escenario no es alentador pero el mal no es tan grave porque tiene solución. Por supuesto, la solución es atacar las causas de los inconvenientes y no sus efectos, con las medidas que aconseja la ciencia económica.

No se le ocurriría a ningún físico desconocer las fuerzas fundamentales del universo para sus experimentos y definiciones.

Para solucionar la inflación, que siempre es dañina, los presupuestos deben ser equilibrados y con ello se matan varios pájaros de un tiro: déficit fiscal, emisión monetaria, inflación y endeudamiento.

Por supuesto, no es sencillo reducir las erogaciones presupuestarias que es la acción más conveniente, pero hay que hacerlo porque en caso contrario no se soluciona el problema económico; se agrava.

Aumentar los gravámenes es contrario para una mayor actividad ya que incide en los costos de los productos y, en consecuencia, disminuye el incentivo para producir, distribuir y comercializar los bienes y servicios.

Para promover la actividad económica, evitar el desabastecimiento, incentivar la producción de los bienes y servicios más requeridos por la colectividad y bajar los precios, es imprescindible que éstos sean verdaderos, por cuanto ello implica que son justo lo que oferta y demanda están dispuestas a pactar, que es la génesis de la actividad económica.

A su vez, los precios verdaderos definen el equilibrio verdadero (sustentable) y su efecto es estabilidad, promotora de confianza, inversiones, bienestar y desarrollo.

Economía no es la felicidad social pero ayuda a conseguirla.

LAS MAS LEIDAS