1 de agosto de 2017 - 00:00

El peronismo no es el camino

Descreyendo de las promesas de la revolución burguesa y de la efectiva puesta en práctica de los idearios prometidos relacionados con la libertad, igualdad y fraternidad y mirando con esperanzas los cambios transformadores que se anunciaban en la Rusia de los Zares, a principio del siglo pasado, connacionales, al igual que buena parte de la humanidad, apostó a la construcción de una alternativa superadora del capitalismo.

El llamado "socialismo real", los obreros organizados de los países capitalistas desarrollados y los movimientos de liberación nacional del "tercer mundo" constituyeron vertientes de tal movimiento.

Lo cierto es que por estos lares, las  versiones ortodoxas y peronistas del capitalismo, tampoco hicieron  realidad lo de la justicia social. Lo de "combatiendo al capital" quedo solo en la marchita. No pusieron en su lugar a la corrupción y reprimieron al movimiento político y social en todas las épocas.

Una razón importante que explica la permanencia del peronismo está explicada por la participación del 50% de los trabajadores en el Ingreso Nacional; en los 40 y en los 70.

Su vuelta recurrente, frente al fracaso sistemático de  las alianzas de otras derechas, evidencia tales recuerdos y tales añoranzas.

Se recicla y resurge; pese a los desastres institucionales que se heredan; recordar a Isabel y a Menem; nos ahorra  mayores comentarios.

Muy particularmente la concentración y extranjerización de la economía y el accionar delictivo, escandaloso y mafioso de la última etapa. Un párrafo aparte merece el rol funcional de quienes preciándose de avanzados, terminan siendo funcionales a lo tradicional.

En lo que al peronismo respecta, fueron tres los objetivos políticos confesados durante la etapa fundacional (GOU);

* Anular el funcionamiento de la izquierda; particularmente del Partido Comunista.

* Neutralizar tal influencia y la de la izquierda en el movimiento sindical.

* Y frenar la política de unidad popular en aras de la independencia y de la democracia.

Fueron exitosos.

De estos objetivos fue expresión la coalición fascista que gano las elecciones en el 46. Y  los miles de criminales nazis que Perón metió en el Estado. Particularmente en "seguridad".

De allí en adelante, cierta izquierda apegada al "socialismo nacional" en sus distintas variables, quedó marcada por el síndrome de la Unión Democrática.

Alentada por el folclore peronista terminó confundida, desorientada e impotente frente a un péndulo que siempre paró a la derecha.

Lo del Partido Comunista resulta patético; el oportunismo lo llevó a compartir listas con Iglesias y Lorenzo Miguel. Y luego a integrar un gobierno de ladrones y hasta represores. Milani mediante.Alguno de los 100% K, terminaron en Cambiemos. Para luego, transfugueadas mediante, compartir el proyecto de Massa.En verdad unos y otros son más o menos lo mismo de distinta manera.

Otro es el camino.Ni el del conservadorismo que gobierna para los ricos desde la insensibilidad.Ni el de la banda de ladrones  que nos asoló durante la última década; agravando problemas desde el fanatismo y la intolerancia.

El alternativo. El de la más amplia unidad popular plural por la justicia social, la igualdad, la libertad y la  república. Por la seguridad pública, la vida y contra la corrupción estructural y generalizada.

El más difícil. Pero el único.

Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de Los Andes.

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