Ambos, a pesar de sus diferencias religiosas, coinciden en la necesidad de terminar con la pobreza en el mundo, acercando los ingresos de quienes menos ganan con los que más perciben para lograr una equitativa distribución de la riqueza.
Ambos, a pesar de sus diferencias religiosas, coinciden en la necesidad de terminar con la pobreza en el mundo, acercando los ingresos de quienes menos ganan con los que más perciben para lograr una equitativa distribución de la riqueza.
Responsabilizan a los políticos por este flagelo.
Sostienen que la educación es imprescindible para solucionar la pobreza.
El papa Francisco lo expresa desde la fe y la ética. Yunus desde la ciencia económica.
Uno y otro han convivido con los problemas que padecen los pobres. El papa Francisco, como sacerdote y obispo, en las villas de Buenos Aires. Yunus, en Bangladesh luego de la invasión de Paquistán y la hambruna, que dejó 3.500.000 muertos.
Enfocan sus trabajos a mejorar al hombre, principal destinatario de los progresos económicos y tecnológicos.
Expresó el Sumo Pontífice, en una entrevista que le hiciera el periodista socialista Chris Matheus: “Primero en Europa, y ahora en América, algunos políticos se han dedicado a endeudar a la gente creando un ambiente para incrementar su poder.
“Son grandes expertos creando pobreza y nadie los cuestiona.
“Yo lucho para combatir esa pobreza.
“La pobreza se ha convertido en una condición natural, y ello es malo.
“Mi tarea es evitar el agravamiento de tal condición.
“Las ideologías que fabrican pobreza son responsables y deben ser denunciadas.
“La educación es la gran solución del problema
“Culpo a los políticos que buscan sus propios intereses.
“Dándoles panes sin permitirles pescar.
“Tú hablas de progreso y yo de pobreza.
En el Brasil el Papa afirmó: “Un día, todo terminará y en el más allá tendrán que hacer cuentas con Dios por todo el mal cometido. Además, no se podrán llevar a la otra parte el fruto de su corrupción: dinero, poder y orgullo”.
Yunus recibió el Premio Nobel de la Paz en 2006 por sacar de la pobreza a 200 millones de personas en Bangladesh e India, mediante pequeños emprendimientos y micro créditos otorgados por el Banco Grameen. Lo inició con 27 dólares y hoy presta 2.500 millones de dólares, sin garantías.
Cuestiona que países sean ricos mientras gran parte de sus habitantes viven por debajo del umbral de pobreza, situación que se contradice con el llamado efecto derrame.
“Muchos brillantes teóricos de la economía no creen que valga la pena dedicar tiempo a hablar de cuestiones relacionadas con la pobreza y el hombre, porque, desde su punto de vista, esos son problemas que se resolverán en el momento en que aumente la prosperidad económica general.
“Esos economistas destinan sus talentos a la tarea de detallar los procesos del desarrollo y la prosperidad, pero muy raramente llegan a reflexionar sobre el origen y la evolución de la pobreza y el hambre. Como consecuencia, la pobreza sigue ahí.
“Tenemos que salir de este modo de pensar: que los ricos hagan los negocios y los pobres reciban caridad. Esa es la desigualdad económica que debemos combatir.
“El crédito es un derecho que debe ser entendido como un derecho humano. Si el crédito es aceptado como un derecho humano, entonces todos los demás derechos serán más fáciles de establecer.
“Podemos eliminar la pobreza de la faz de la tierra sólo si rediseñamos nuestras instituciones, como las bancarias y otras.
“Si modificamos nuestras políticas. Si cambiamos nuestros conceptos, tendremos una idea diferente de la gente pobre”.
Propicia cambios políticos, económicos, sociales, culturales y, sobre todo, educativos para erradicar la pobreza.
“Siempre que hablamos de la gente o de las personas pobres, nuestra reacción normal es escribir un cheque”.
Yunus se opone tenazmente a los subsidios.
“Lo que estoy diciendo es que no necesitan su dinero, que no necesitan limosnas. Necesitan una oportunidad, un trato justo. Trabajo en condiciones dignas. Y educación.
“La pobreza es la negación de todos los derechos humanos.
“¿De qué sirve la teoría [de la economía] si no funciona para la gente?”.
Cuestiona a economistas que no brindan soluciones a las personas sino a las grandes empresas.
“Las políticas también son culpables: la única cosa que los gobiernos y la gente pueden llegar a dar a los pobres es caridad. Los pobres reciben dádivas del Estado. Pero esto no soluciona la pobreza. Estoy proponiendo crear otro tipo de negocio, basado en la ‘generosidad’ que está en todos nosotros. Estoy llamando a crear empresas sociales”.
Propicia crear empresas, de cualquier nivel, que generen empleo con condiciones laborales y de ingreso dignas.
“La crisis financiera demuestra que el sistema que tenemos no está funcionando. Este es el momento adecuado para deshacer las cosas y construirlas de una manera nueva”.
He escrito en Los Andes que Islandia fue un ejemplo mediante la revolución de las cacerolas, donde políticos, banqueros y jueces fueron condenados por atentar contra el interés general. Las nuevas autoridades reformaron la constitución (http://www.losandes.com.ar/notas/2012/6/12/islandia-ejemplo-para-mundo-poder-cacerolas%29-648064.asp).
“Nos deshicimos del colonialismo, nos libramos de la esclavitud, y concluimos con el apartheid, cuando todos pensaban que era imposible”, afirma Yunus. “Crear un mundo libre de pobreza es posible”.
Varias de las naciones y empresas más desarrolladas del mundo escuchan atentamente lo que expresa el papa Francisco.
Y utilizan las teorías de Yunus, denominada “economía solidaria”, “tercera economía” y del próximo milenio.
El papa Francisco y Yunus, desde sus respectivos ámbitos, tienden a cambiar paradigmas políticos y económicos a los que estamos sometidos, ya sea voluntariamente o no. Propician trabajo digno con equidad.
“No les des pescado, enséñales a pescar”.
La Argentina, con inmensas riquezas, es un caso a analizar. Más del 30% de sus habitantes, 14.000.000 de personas, son pobres o indigentes; 40% carece de servicios sanitarios.
Los gobiernos no tendrían que destinar miles de millones que aportan los que trabajan y producen en subsidios y planes sociales. Deben desarrollar obras, emprendimientos y negocios solidarios.
Otro mundo, con educación, trabajo, crecimiento y sin pobreza es posible. Requiere de decisiones políticas basadas en la moral, la ética, la justicia y la equidad.