En una muy interesante nota titulada “Sin agua pura tan sólo polvo seremos” firmada por el Ing. Alberto Alba (Los Andes 30/1), se menciona al Padre Michel Jean Paul Ramlot, dominico.
En una muy interesante nota titulada “Sin agua pura tan sólo polvo seremos” firmada por el Ing. Alberto Alba (Los Andes 30/1), se menciona al Padre Michel Jean Paul Ramlot, dominico.
Dice la cita que hacia principios de los ‘70 el sacerdote belga “advirtió, luego de procesar los datos estadísticos de derrames anuales de nuestros ríos, disponibles en esa época, sobre una alarmante tendencia decreciente de los ríos cuyanos”.
Luego el autor cita dos trabajos elaborados por el Padre Ramlot, publicados por la UnCuyo. El primero, “Hacia una Formación de la Región Cuyana” de 1970, el otro “Hacia un Porvenir de la Región Cuyana” de 1972. Citas muy oportunas de un estudioso muy meritorio.
El Padre Michel Ramlot llegó a Mendoza, a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, hacia 1969 para estudiar el tema del agua y la regionalización, localizando su trabajo en el Centro de Estudios dirigido por el eminente profesor Dr. Julio Rodríguez Arias, con un colaborador muy importante, el Dr. Orlando Molina Cabrera.
Tuve la fortuna de formar parte de ese grupo, de aprender mucho del Padre Ramlot, de seguir y a veces colaborar con sus trabajos.
El Padre Ramlot (1925-2004) era economista, geógrafo, sociólogo, discípulo del Padre Louis Lebret, fundador y director del Centro de Economía y Humanismo en Francia y, junto con François Perroux, dieron origen a esa corriente de pensamiento. El Dr. Molina Cabrera había estudiado en Francia con Perroux.
El Padre Ramlot, antes de llegar a Mendoza, había estado 15 años en Uruguay; en Argentina estuvo entre 1969 y 1986, año en que retornó a Francia. De sabiduría enorme, un carácter vigoroso y entusiasta, con notable dominio de la geografía física y humana y del espacio.
Lo que quiero destacar es un aporte extraordinario del trabajo que Ramlot realizó: la relación entre agua disponible y la cantidad de habitantes asentados en este oasis del río Mendoza.
Nos advertía, entonces, (dada la restricción hídrica), sobre el grave riesgo de que población del gran Mendoza superara determinada cantidad que es la que se podía abastecer.
En el censo de 1970 la provincia tenía 973.000 habitantes y la zona Centro 572.000. Creo que Ramlot decía que no debía pasar de los 600.000. En el censo de 2010 Mendoza tenía 1.740.000 habitantes y la zona Centro 1.086.000, casi el doble. Lamentablemente la demografía, la disciplina más importante para gobernar, hace décadas que es totalmente ignorada por los gobiernos.
Esa expansión se ha hecho, en el aspecto territorial, en forma caótica, despanzurrando el territorio, ocupando y destruyendo tierras muy aptas para la agricultura. Los problemas están a la vista: la falta de agua es un hecho evidente.
La pregunta es si seguiremos así, con aumento indefinido de población del oasis e irracional uso del territorio.