16 de enero de 2019 - 00:00

El ordenamiento territorial y el mensaje del ciudadano - Por Ana María Sedevich

La Provincia ha sido pionera en varias temáticas como el agua, con ley de principios de siglo, el ambiente, una de las primeras leyes provinciales y el Ordenamiento Territorial.

Todas son ejemplos  en la Nación, por haber logrado consensuar proyectos tan ambiciosos dentro de las características culturales del desorden territorial. Por lo tanto, la aprobación de la ley de Ordenamiento Territorial, se convirtió en una gran oportunidad para crecer, aprovechando la mejor aptitud del territorio, con el consenso de sus habitantes.

Desde nuestro espacio científico se realizaron diferentes aportes, participando activamente en el rechazo de leyes de desarrollo territorial, elaboración de bases para la ley marco, confección del Diagnóstico Territorial 2005 de Guaymallén para el Plan de Desarrollo Departamental interrumpido por cambio de gobierno.T ambién se trabajó en la coordinación y elaboración del primer Plan Municipal Estratégico de Ordenamiento Territorial en Rivadavia, aprobado por unanimidad por Ordenanza 4600/11 y no implementado aún, además de la asistencia permanente a las convocatorias del Consejo Provincial de Ordenamiento Territorial y sus comisiones.

A pesar del gran esfuerzo, hoy se advierte que el crecimiento ha sido espontáneo, avanzando tanto hacia el pedemonte de Luján de Cuyo, Capital y Las Heras,  como sobre las zonas cultivadas de Guaymallén, Maipú y también Luján, una ocupación irreversible. Entonces  preguntamos: ¿no será la ambigüedad, contradicciones e inserción de vericuetos interminables que tiene la ley?;  ¿y/o los ejes, objetivos, lineamientos, directrices, programas, subprogramas y proyectos del Plan Provincial?, ¿o comisiones poco operativas?, dado que,  a pesar de que han sido reconocidos como muy valiosos y   hay páginas y páginas escritas, pasa el tiempo y  no se refleja en el territorio. Debería  atenderse el mensaje muy claro que el ciudadano mendocino nos está marcando,  prefieren y han elegido vivir en áreas con verde, espacios amplios y de baja densidad y esto es justamente parte de lo que hay que rescatar, por que planificar en contra de lo que quiere la gente, sólo construye discordia y clandestinidad.

Y ahora, las exigencias se orientan a los municipios para que elaboren planes de ordenamiento territorial en su ámbito, pero una breve mirada a los ya presentados, permite concluir que adolecen de la misma falta de ejecutividad y exceso de teoría. No se encuentran los fundamentos que demuestren el potencial territorial para tal fin.

Esta situación puede interpretarse de diferentes maneras, se podría pensar que todavía no se alcanza la madurez suficiente para comprender la importancia de organizarnos para mejorar nuestro espacio vivible, o que la implementación de la metodología es inadecuada o los proyectos ejecutivos de gestión rozan la utopía, o errores en las decisiones políticas.

Tratar de comprender  "que pasó", tal como muestran las reflexiones precedentes, es muy difícil, ya que podrían haberse presentado cualesquiera de estas circunstancias planteadas  e incluso una conjunción de varias de ellas a la vez, pero lo importante  es que entre todos los que nos preocupamos por el bien común, encontremos formas superadoras de gestión que tiendan a hacer ejecutivo y cumplibles las propuestas, para bien de todos los mendocinos.

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