El principal opositor al Kremlin, Alexei Navalny, anunció ayer su salida del centro de detención de Moscú donde pasó 20 días por organizar manifestaciones no autorizadas contra el presidente Vladimir Putin, al que espera afrontar en las elecciones de marzo de 2018, a pesar del veto de las autoridades.
“Hola, estoy fuera”, escribió el abogado de 41 años en la red social Instagram junto a un selfie en el que se le ve en una calle. Navalny, que se ha declarado candidato a las elecciones presidenciales, dijo estar “listo para trabajar” y anunció que por la noche participaría en una manifestación en la ciudad de Astracán (sur), un acto permitido por las autoridades.
El opositor espera que las manifestaciones marcarán el ritmo de la campaña electoral con vistas a los comicios de marzo.
¿Inelegible?
Navalny parece dispuesto a seguir adelante, a pesar de que la comisión electoral rusa aseguró el martes que no podrá presentarse a elecciones hasta 2028, debido a su condena a cinco años de cárcel en suspenso por malversación en un caso que se remonta a 2009.
A menos de seis meses de las elecciones, a las que Putin todavía no se ha presentado de forma oficial, se espera que el opositor multiplique los viajes y las manifestaciones para ampliar su base electoral, que se concentra sobre todo en Moscú.
Poco después de su condena a 20 días de cárcel, había convocado una manifestación para el 7 de octubre, día del cumpleaños del presidente ruso. Miles de personas se reunieron entonces en varias ciudades y al menos 270 de ellas fueron detenidas.
A pesar de la indiferencia de los medios públicos nacionales, los mítines de Navalny ya habían congregado en marzo y en junio a decenas de miles de personas, a menudo muy jóvenes, en toda Rusia, dando lugar a cientos de arrestos.