Cuarenta y ocho horas antes de los comicios del domingo 22 de octubre cesaron los mensajes políticos en radios y canales de televisión, que gratuitamente aporta por ley el gobierno de la Nación.
Cuarenta y ocho horas antes de los comicios del domingo 22 de octubre cesaron los mensajes políticos en radios y canales de televisión, que gratuitamente aporta por ley el gobierno de la Nación.
Fue una costosa campaña que los políticos no valoran porque no saben aprovechar la efectividad publicitaria al difundir textos y grabaciones, algunos carentes de creatividad y profesionalidad.
Sé de muchos oyentes que apagaron sus equipos de radio o TV porque no les interesaban las tandas de avisos políticos y sintieron un alivio cuando llegó la veda.
Como esos presupuestos millonarios que los gobiernos donan a los partidos políticos (son parte de la contribución que los mendocinos hacemos a través de impuestos, servicios y otras gabelas), es que tenemos el derecho de observar que sean bien administrados.
Como antiguo publicitario informo a los políticos de comité que la publicidad es una "inversión" y no un gasto y por tal motivo brinda réditos inmediatos si los mensajes y videos han sido realizados por profesionales creativos.
Jamás se debe utilizar a la publicidad para difundir mensajes engañosos o mentirosos ni verter promesas que nunca se cumplen porque el público consumidor de publicidad es muy inteligente.
Cuando la calidad, precios u ofertas del "producto" no son respetados, se siente defraudado y no se olvida más de la "marca" y difunde lo que estuvo mal hecho de boca en boca entre familiares, amigos y compañeros de trabajo.
Los mendocinos somos observadores y con buena memoria. Dudamos al escuchar la palabra de candidatos a legisladores que parecen no conocer las obligaciones de las funciones que van a desempeñar porque se refieren a obras públicas o servicios que están a cargo de los gobiernos nacional o provinciales, sin mencionar que sólo deben reelaborar proyectos de leyes postergados por años y que deberían resolver importantes problemas en bien de la comunidad.
Sin mencionar que en el pasado se prometieron en otras campañas.
Lo lamentable es que los mensajes están grabados con falta de profesionalidad y con algunas improvisaciones que confunden al público.
Trataré de recordar algunos textos que contienen críticas y promesas para que cuando los legisladores elegidos asuman, empiecen a cumplirlas.
Si las llevan a cabo beneficiarán a la provincia en materia de obras públicas, educación, salud y otros tópicos.
Por ejemplo, un aspirante de un partido debutante y optante a una banca decía, elevando el tono de voz: "Me opongo". ¿A qué?, diría yo.
En otro caso, dos jóvenes mujeres de la izquierda hablaban con mucho entusiasmo de que los actuales gobernantes han hecho un arreglo con el PJ, copiando a la realidad de Brasil. Lo decían "alegremente", pero estoy seguro que ni en la Legislatura provincial ni en el Congreso podrán repetir esos conceptos.
Lo que más recuerdo es la expresión de un candidato del sur provincial, que sostenía más o menos así: "Creo profundamente en los mendocinos" y añadía que "Mendoza volverá a crecer". Lástima que tuviera tan poca memoria y no recordara como ejemplo los ocho años de gobierno de su partido político, dividido en cuatro, a cargo primero de Celso Jaque y luego de Francisco Pérez.
El aspirante debe haber preferido olvidar que la última administración dejó a los hospitales sin medicamentos debido a los reiterados incumplimientos de pago a los proveedores. Habrá olvidado el no pago de sueldos a los empleados estatales, que el actual gobierno debió encarar solicitando un crédito al Banco Nación.
Finalmente no hay ninguna razón para prometer que Mendoza vuelva a "crecer", pero lo más lamentable es que se ha usado la publicidad y a importantes medios de difusión para confundir a los mendocinos.