1 de septiembre de 2018 - 00:00

El mensaje del himno sanmartiniano - Por María del Rosario Ramallo

Hace pocos días, hemos honrado la memoria del General San Martín; en distintos homenajes, se ha escuchado la letra de un himno dedicado a exaltar su figura y que ya casi resulta desconocido por los escolares pues no se canta ni se enseña; sin embargo, todavía pueden encontrarse en la red, tanto su letra como su música. El texto de las primeras estrofas constituye una exhortación a las generaciones actuales para evocar al héroe máximo; lo podemos advertir en los verbos en imperativo 'yerga, dé, se alce', pues la letra reza: "Yerga el Ande su cumbre más alta /, dé la mar el metal de su voz / y entre cielos y nieves eternas / se alce el trono del Libertador". Precisamente, la primera palabra puede resultar desconocida para muchos: ¿de dónde viene 'yerga' y qué significa? Proviene de 'erguir', verbo irregular en su conjugación, poco utilizado a nivel coloquial. El diccionario nos da para esta palabra tres valores significativos; el primero es referido a seres animados ya que indica "levantar y poner derecho a alguien o algo, especialmente el cuello o la cabeza". Así, "Caminaba bien derecho, erguido, como para demostrar que iba a enfrentar la adversidad". El segundo valor atañe a las construcciones y edificios, pues es "levantarse o sobresalir sobre un plano": "Al dar vuelta la esquina, de pronto, vimos que se erguía soberbio un palacio señorial". La tercera acepción ya no alude a lo físico, sino a la actitud de una persona: "engreírse, ensoberbecerse". Lo advertimos en "Su figura, altanera, se erguía en el fondo del salón". La tercera persona 'yerga' que aparece en el himno mencionado es una de las formas irregulares en la conjugación de 'erguir'. En efecto, en el presente de indicativo, se dice 'yo yergo, tú yergues, él o ella yergue, ellos yerguen'; también, 'yo irgo', 'tú irgues', 'él/ella irgue, ellos/ellas irguen'; en subjuntivo, todas las personas se presentan con irregularidad: 'yo yerga, tú yergas, él/ella  yerga, nosotros irgamos, vosotros irgáis, ellos/ustedes yergan'. Como es de esperar, estas irregularidades se replican en el imperativo: yergue tú, yerga él/ella, irgamos nosotros, yergan ellos/ellas. Solamente es regular en este modo la forma 'erguid vosotros'. Si el hablante usa el 'vos' en lugar del 'tú', la conjugación indica, para los tiempos señalados, en indicativo, 'vos erguís'; en subjuntivo, 'vos irgás'; en imperativo, 'erguí vos'.

Al indagar la etimología de 'erguir', encontramos que su origen está en el latín "erigere", traducido al español como "poner derecho a partir de un punto, levantar". De este mismo vocablo latino, se ha conservado como cultismo el verbo 'erigir', con dos definiciones en el diccionario académico: la primera es "fundar, instituir, levantar", apreciable en "En ese predio erigirán el nuevo templo". La segunda es "dar a alguien o algo un carácter o categoría que antes no tenía": "A partir del próximo año, ese pueblo se erigirá en ciudad".

Si volvemos al himno sanmartiniano, al finalizar encontramos que se llama al nombre del héroe "honra y prez de los pueblos del Sur": ¿cuál es el significado del término 'prez'? Advertimos que su valor debe ser equivalente a 'honra' porque aparecen juntos, ligados por la conjunción copulativa.

Nada mejor que verificarlo en el Panhispánico para determinar su valor: puede significar "honor, estima o consideración que se gana por una acción gloriosa" y es hoy una voz arcaica, de uso actual exclusivamente literario. Nos enteramos de su origen como sustantivo masculino, pero luego, por su cercanía con sus sinónimos 'honra' y 'fama' y por influencia del plural 'preces' que equivale a "oraciones", hoy se utiliza también en femenino y, en la actualidad, se considera válido su uso en ambos géneros: "el prez" y "la prez". Si se coloca en plural, toma el valor de "rezos, oraciones, ruegos, súplicas": "Elevan preces por la bienaventuranza de su madre".

¿Por qué la canción dice que San Martín "fue sembrando en la ruta laureles"? ¿Por qué se lo llama "padre augusto del pueblo argentino y héroe magno de la libertad"?

Respondamos en orden: el vocablo 'laurel' no está refiriéndose al árbol, sino que toma el sentido figurado de "corona, premio, triunfo". Desde la antigüedad clásica, se vinculaba el laurel con el culto de Apolo y simbolizaba triunfo e inmortalidad; a los generales victoriosos se los galardonaba con coronas de laurel; también, a los grandes poetas se los condecoraba de la misma forma. Para aludir a estas costumbres la lengua incluye el adjetivo 'laureado' y el verbo 'laurear'. San Martín, en su carrera militar al servicio de nuestra patria, iba obteniendo victorias, a las que se alude con la siembra de laureles.

El adjetivo 'augusto' con que se lo califica tiene que ver con el respeto y veneración que le corresponden por su majestad y excelencia: 'augusto' se relaciona con el verbo latino "augere", cuyo significado era "aumentar, acrecentar". San Martín fue, entonces, 'augusto' porque con su obra supo hacer crecer la gloria de nuestro país.

Por ello, merece también ser llamado 'héroe magno': no usamos el adjetivo 'magno', que equivale a "grande", en nuestro vocabulario cotidiano; sin embargo, sabemos que puede ser el epíteto utilizado para acompañar los nombres de personalidades ilustres. Su superlativo, 'máximo', suele también ser común para llamar a quien se ha considerado el héroe de mayor trascendencia en nuestra historia.

Finalmente, reflexionamos acerca de dos afirmaciones que aparecen en el himno mencionado: "San Martín, el señor en la guerra / por secreto designio de Dios /, grande fue cuando el sol lo alumbraba / y más grande en la puesta del sol"; se alude, a través de la expresión 'designio de Dios', a su desempeño trascendental en la evolución de la Argentina, por propia decisión, pero fundamentalmente por voluntad divina;  además, se indica que fue un constructor permanente de nuestra patria mientras estuvo en acción y mucho más, después de su alejamiento y muerte, por la pervivencia de su legado.

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