La presencia y expansión del coronavirus, mantiene en vilo a la Comunidad Internacional y los Medios así lo reflejan. Radio, gráfica y TV brindan información permanente sobre el tema, pero sería importante interpretar como lo llevan los países afectados y ver qué medidas toman.
Si bien el virus se originó en China, ya se ha expandido a más de 60 países, con fuertes focos en Irán e Italia y con la confirmación de los primeros casos en Brasil y México, además de Canadá y Estados Unidos. Al día de hoy, se contabilizan más de 83.671 personas enfermas y un saldo de 2.865 muertos.
Estas cifras, han impactado con fuerza en las diferentes bolsas de valores como Frankfurt, New york, Londres y Tokio, entre otras, ante el inminente riesgo de que se congelen las economías y con pérdidas de hasta el 5%. En el caso de Wall Street, esta ha sido su peor semana desde la crisis global financiera de 2008, con pérdidas que rondarían los 5 billones de dólares. A esto hay que agregarle las expectativas de que se reduzcan los contagios a corto plazo y las economías se reactiven, que, por lo pronto, son sólo un deseo ante el permanente aumento de víctimas.
Ante el veloz avance del COVID-19 o Coronavirus de país a país y atravesando continentes, habrá que evaluar la capacidad de interpretación que tengan las élites políticas y empresarias para actuar de forma conjunta, tomando medidas adecuadas más allá de mezquindades políticas o especulaciones financieras. Gobiernos democráticos, teocráticos, populistas o liberales deberán acatar las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud, que elevó la amenaza internacional de brote a “muy elevada”, y analizar de qué forma mancomunada se puede reducir el impacto del virus.
Situaciones como los recientes desplazamientos de más de un millón de sirios al noroeste de dicho país, por el conflicto en Iblid, y las potenciales migraciones que pudieran darse de estas personas a Europa, son temas que la comunidad internacional deberá abordar con mayor compromiso, dado que, en las actuales condiciones, una crisis migratoria como la de 2015-2016 podrían traer consecuencias inimaginables e irreversibles.
Diversas acciones se están tomando. En algunos casos, se ha buscado reducir la circulación y contacto de personas, pero pueden ser inútiles los esfuerzos si no existe un compromiso autentico por parte de los gobiernos de brindar la información real sobre la cantidad de afectados, además de realizar controles efectivos en aeropuertos y fronteras.
Otro punto a tener en cuenta es pensar qué ocurrirá con los eventos multitudinarios en zonas de riesgo.
El presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, confirmó que su institución está completamente determinada a celebrar los juegos Olímpicos a partir del 24 de julio en Tokio.
Habrá de tenerse en cuenta que esa decisión no dependerá exclusivamente de dicho comité. En la organización de este tipo de actividades, las decisiones idóneas, son fundamentales.
El principal desafío radica en comprender la gravedad de la situación, no caer en pánico, e interpretar que de esta situación se saldrá con la cooperación de la Comunidad Internacional en su conjunto.