8 de junio de 2019 - 00:00

El hecho, lo deshecho y del desecho - Por María del Rosario Ramallo

En el artículo anterior, dejamos en claro cuándo debemos emplear el vocablo ‘echo’, del verbo ‘echar’, sin H, atendiendo a su etimología y a sus valores significativos. Hoy, tal como lo anunciamos, nos detendremos en otras palabras muchas veces mal escritas por desconocimiento de su origen y de sus usos.

Vayamos en primer lugar a ‘hecho’: hay tres posibilidades para este vocablo; la primera es el sustantivo ‘hecho’; la segunda, el participio del verbo ‘hacer’; la tercera, la interjección. Todas provienen de ‘factum’, del verbo latino ‘facere’, equivalente a “hacer”. Aquella ‘F’ etimológica nos da una serie de derivados con ‘H’, mientras que, en otros casos, se ha conservado, como en los términos ‘fáctico’ (“perteneciente o relativo a los hechos”), ‘factible’ (“que se puede hacer”), ‘factor’ (“el que hace”) y ‘fechoría’ (“mala acción, travesura”). El sustantivo ‘hecho’ es equivalente a “acción u obra”: “Por los hechos los conoceréis”. También es una “cosa que sucede”: “El hecho tuvo lugar aquí”. Otra acepción usual es “problema, asunto o circunstancia que se impone”: “El hecho es que ahora no podemos volver atrás”. Con estos valores, tienen que ver expresiones como ‘hecho consumado’, que se usa para indicar una acción que ya se ha llevado a cabo, sin que exista impedimento para su concreción. También, en el ámbito de la justicia, aparecen las frases ‘hecho imponible’, ‘hecho jurídico’ y ‘hecho probado’, con significaciones precisas vinculadas a obligaciones tributarias o con acciones que ocasionan consecuencias en el plano del derecho.

Por otro lado, el participio del verbo ‘hacer’ es ‘hecho/a’, con valor adjetivo. Como tal, puede significar “acabado, maduro”, como en “Está hecho un hombre”; también, puede ser equivalente a “semejante”, como en “Llegó hecho una fiera”. Si se atribuye a una persona, ‘hecho/a’ es equivalente a “formada, constituida”: “Es un profesional bien hecho”. En este sentido, entendemos el significado de ‘estar hecho’, usado a nivel coloquial para indicar que se ha llegado a un punto máximo de conformidad y satisfacción, especialmente económica: “Con lo que cobraste, estás hecho por mucho tiempo”. También, la expresión ‘quedar o salir hecho’ equivale a concluir un asunto sin ganancia ni pérdida: “Después de estas inversiones, salimos hechos”. Si usamos la expresión ‘hecho y derecho’, habremos querido decir que satisface todas las expectativas o, si se aplica a una persona, que ha alcanzado la edad adulta: “Es un profesional  hecho y derecho” y “Tu sobrina es ya una mujer hecha y derecha”.

Si usamos el término con valor interjectivo, ‘hecho’ se usa para manifestar la aceptación de una propuesta: “–¿Vamos a ese concierto? –Hecho”.

Algunas expresiones usuales se arman con ‘hecho’: ‘de hecho’, locución adverbial que significa “efectivamente”; también puede significar que algo se realiza en la práctica y con independencia de la normativa legal: “unión de hecho”, “sociedad de hecho”. ¿Y una ‘frase hecha’? Es una frase de uso común, que expresa una sentencia a modo de proverbio, como “Segundas partes nunca fueron buenas”. También es aquella frase que se usa en sentido figurado, con forma inalterable, de uso común y sin sentencia alguna: “Como anillo al dedo”. Y ¿qué significa ‘comida hecha’, si se supone que cualquier alimento es elaborado? La frase apunta a contrastar ese tipo de comida no elaborada en forma casera, sino en establecimientos dedicados a su comercialización. Lo mismo sucede con ‘ropa hecha’, expresión que nombra las prendas fabricadas en diversas tallas, sin medidas de una persona determinada, que pueden adquirirse en el comercio.

En cuanto a ‘deshecho’, la presencia de la H intermedia se debe a que proviene del verbo ‘deshacer’, término complementario de ‘hacer’, definido como “hacer que algo vuelva a estar como antes de ser hecho”. Por ello, si ‘deshecho’ se aplica a una cosa, va a tener ese valor, de manera que ella parece destruida, descompuesta o desarreglada: “Al entrar a su cuarto, me encontré su cama deshecha y sus pertenencias en desorden”. Si se aplica a una persona, significará que está triste o afectada por algún acontecimiento doloroso: “Quedó deshecho luego del accidente fatal de su hija”. En algunos lugares de América, como nuestro país, Bolivia, Venezuela y Perú, ‘deshecho’ equivale a ‘desaliñado’. En cambio, si aparece la forma femenina ‘deshecha’, puede aplicarse a la danza española para indicar el movimiento que se hace con el pie contrario, deshaciendo lo que se había hecho. En poesía, ‘deshecha’ es la canción final y breve de una composición poética.

Nos queda por aclarar qué es ‘desecho’. Proviene del verbo ‘desechar’, que tiene como significado el de “tirar o dejar de usar algo que no resulta útil”: “Deseché de mi armario todos los papeles viejos”. También puede significar “rechazar un pedido o propuesta”, como en “Los gremios desecharon la mejora salarial ofrecida por las autoridades”. En ese sentido, ‘desecho’ es el residuo o resto de algo que ya no sirve: “Arroje aquí los desechos”. Pero hay una acepción de la voz ‘desecho’ no demasiado conocida, según una observación realizada en el Diccionario de americanismos, respecto de un uso registrado en Nicaragua, Colombia y Paraguay: “Senda que se desvía o sale de la principal para abreviar camino o rodear un obstáculo”. Dice esta fuente académica que los cronistas de Indias, del siglo XVI, usaban el verbo ‘desechar’ en el sentido de “evitar o salvar un camino intransitable o demasiado largo y fatigoso”.

Algunos refranes involucran las palabras vistas: “Lo importante son los hechos por encima de los desechos”: se contrasta la importancia de las acciones que se oponen a las cosas inútiles. “A la mar me voy, mis hechos dirán quién soy”: en este refrán se aprecia la importancia de nuestra conducta a la hora de ser juzgados. “Buena cara y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos” y “Carita de santo, los hechos no tanto”: ambos pintan el contraste entre apariencia y realidad.

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