He leído con mucho interés la preocupación de nuestro gobernador por el elevado déficit de viviendas en Mendoza. En el anuncio realizado a través de Los Andes el 28 de abril del corriente año, señala que se contabiliza una falta de aproximadamente 65.000 viviendas, con una ejecución actual por el IPV de sólo 3.000 unidades.
En su nota se refiere al llamado realizado a los municipios, para que se detecten terrenos aptos para la construcción de barrios, ya sea de propiedad comunal o de cooperativas que los hubieran adquirido, y que contaran con servicios de infraestructura o tuvieran factibilidad de contarlos.
Construir alrededor de 60.000 viviendas en un tiempo prudencial para satisfacer la solución al déficit actual, requiere una gran cantidad de recursos. A este tema de los recursos deseo referirme en esta nota ya que, además del dinero necesario para la construcción, debemos recordar que existen otros recursos, como puede ser el aporte de la mano de obra por los futuros habitantes de las viviendas, o la gestión cooperativa para abaratar la compra de los insumos.
El aprovechamiento de la mano de obra aportada por los mismos futuros propietarios, disminuye casi el 50% del costo de las viviendas. Esta modalidad, conocida con el nombre de Ayuda Mutua o Autoconstrucción, ya fue probada con éxito por el IPV provincial, en las décadas de 1960-1970, en diferentes departamentos de la provincia y tengo entendido que aún, en pequeña escala, se practica en algunos municipios.
Cabe señalar, como decía en aquellos años una de las asistentes sociales que participó en los programas, que el aporte de la mano de obra por los interesados en la construcción de sus propias viviendas, es un sacrificio con un final feliz. Después de ese sacrificio, la deuda por el bien construido se reduce a la mitad del costo por construcción financiada con recursos del Estado o bancarios. Asimismo, quienes participan en el proceso de construcción, aprenden un oficio, que les permite realizar ampliaciones en sus viviendas o asociarse cooperativamente para seguir construyendo viviendas.
Esta modalidad propuesta no debe entenderse como una competencia con la construcción de viviendas por empresas constructoras, ya que una parte considerable de la población no podrá, no estará dispuesta o no necesitará aportar su mano de obra para construir sus viviendas, sino como un complemento para dar solución al alto déficit referido por nuestro Gobernador, resultando en este caso propicia la cita varias veces expresada que dice: " La necesidad es maestra para utilizar el ingenio"
Con este mismo pensamiento, se podría recurrir a las variadas propuestas para construir las viviendas con materiales reciclados o reciclables, para lo cual se podrían incrementar los alicientes para la investigación de su producción.
La posible adopción del gobierno de la alternativa propuesta, permitiría en un corto plazo terminar con el evidente drama habitacional que nos muestran las fotos de otro artículo publicado el mismo día por Los Andes en el que se hace referencia al posible uso de las tierras en que se ubican nuestros " barrios populares".