El 23 de junio de 2017 se celebró en el Reino Unido el referéndum sobre la permanencia de Gran Bretaña en la Unión Europea. El sorprendente resultado a favor del Brexit, salida de la Unión Europea, en una reñida votación, marcó el comienzo de un proceso de escisión que finalizará en el año 2020.
El primer ministro Cameron había apostado fuerte por la Unión Europea, poniendo en juego su futuro como primer ministro, llevándolo a dimitir días después.
El Reino Unido bajo el nuevo mando de Theresa May encaró el proceso del Brexit liderado por su ministro de Relaciones Exteriores Boris Johnson y el secretario de Brexit David Davis.
El futuro que debía seguir el Brexit era incierto, ya que no se sabía el grado de salida que tendría el Reino Unido con respecto a la Unión Europea.
Las opciones son los denominados Soft Brexit o Hard Brexit, ambos con implicaciones muy diferentes no solo para el Reino Unido y la Unión Europea, sino que para el resto del mundo.
Si el Reino Unido opta por un Soft Brexit, su estatus sería similar por ejemplo al de Noruega. Reino Unido podría exportar sin tarifas a Europa y su mercadería no estaría expuesta a controles de los países miembros.
El gobierno británico no podría realizar acuerdo con otros países, sin involucrar a los demás países de la Unión Europea. Los británicos seguirían aportando a las arcas europeas y algunos de sus sectores económicos recibirían subsidios de Europa. Finalmente, todos los ciudadanos británicos podrían trabajar y vivir en países de la comunidad y viceversa.
El Hard Brexit implica la ruptura definitiva del Reino Unido con la Unión Europea. El comercio entre ambos países debería ser redefinido y se aplicarían tarifas y controles sobre exportaciones e importaciones.
El Reino Unido tendría libertad para firmar acuerdos bilaterales de comercio con otros países y recuperaría su albedrío para regular el comercio internacional. Probablemente el aspecto más relevante de esta opción es que se limitaría la inmigración desde Unión Europea al Reino Unido.
Esta parece ser la opción más relevante por la cual los ciudadanos británicos votaron por la separación.
Un Soft Brexit parece ser el peor escenario para Argentina y Mendoza en estos momentos, debido al comercio bilateral que poseemos con el bloque europeo.
El Mercosur y la Unión Europea negocian desde hace años un acuerdo bilateral, pero las negociaciones se estancan fácilmente cada vez que un sector se ve afectado por la competencia del exterior.
Un Hard Brexit haría que los productos europeos en el Reino Unido sean más caros, debido a que pagarían impuestos, como por ejemplo los vinos franceses o italianos subirían sus precios relativamente respecto a los argentinos.
Además desde hace unos meses Boris Johnson realizaba acercamientos con el gobierno argentino y el Mercosur para acordar un futuro acuerdo bilateral de comercio.
Es siempre más simple cerrar un acuerdo con sólo un país que con un grupo de países, tema en el que Chile es especialista.
Esta semana luego de algunos meses de rumores, se confirmó la renuncia de Boris Johnson y David Davis, los principales impulsores de un Hard Brexit. La noticia parece indicar que el Reino Unido se encamina a un Soft Brexit, donde el comercio internacional o europeo no variaría mucho de lo que observamos hoy.
La salida del Reino Unido de la Unión Europea sería sólo simbólica y el desmembramiento de la Unión no sería una amenaza. El único gran triunfador es Emmanuel Macron, quien es considerado el nuevo líder de la Unión Europea, ante la fuerte caída en la popularidad y el liderazgo de Angela Merkel, tanto interna como internacionalmente.