28 de junio de 2014 - 00:00

El desafío de ordenar el territorio

Profundizar el Plan de Ordenamiento Territorial que hoy está en la Legislatura es una necesidad y una prioridad. Es hacer germinar el proceso que marcará el crecimiento de las nuevas generaciones.

El último censo de población reveló que somos casi 1,8 millón los mendocinos que vivimos en la provincia. Más allá de las curvas de crecimiento, si comparamos esa cantidad de habitantes con las 973 mil personas que vivían en Mendoza en los años 70 podremos visualizar el fuerte impacto demográfico en la provincia.

Si a eso sumamos que en las últimas décadas un 75% de ese incremento se dio en el Gran Mendoza, entonces seremos capaces de ver el modelo de territorio que hemos ido conformando entre todos: con un gran nodo urbano macrocefálico, cuyo corazón es la capital provincial, que ha ido exigiendo nuevos servicios, la construcción de barrios -levantados, en gran parte, sobre terreno productivo-, con una alarmante necesidad de nuevos caminos, urbanizaciones y comunicaciones.

Con una mirada global, Mendoza ha crecido no sólo en lo demográfico sino además en lo productivo y urbanístico, sin demasiados controles. Era prioritario establecer un orden mínimo a la futura expansión pensando en un crecimiento sustentable que modere los desequilibrios territoriales y dé oportunidades a regiones que hoy están quedando fuera de la expansión: así nació lo que hoy es el Plan Provincial de Ordenamiento Territorial que pone a la provincia como líder estratégico en estos temas tanto en el país como en América Latina.

Mendoza bajo la lupa

Mendoza ha alcanzado un nivel de análisis de su territorio que no tiene otra provincia argentina. Durante los últimos años se trabajó en talleres junto a la gente realizando un mapeo que luego se tradujo en diagnósticos y más tarde en lineamientos y programas contenidos en el Plan de Ordenamiento, presentado por el Gobernador Francisco Pérez ante la Legislatura el 1 de mayo. Para elaborar el Plan se cumplió con cada etapa de la Ley 8051, sancionada en 2009, lo que conllevó el trabajo de cientos de personas que participaron en talleres y jornadas a lo largo y ancho del territorio provincial, así como decenas de instituciones del ámbito científico, técnico, académico, organizaciones empresariales, sociales y gubernamentales.

El Plan de Ordenamiento Territorial diagnosticó 7 grandes problemas en Mendoza que van más allá de cualquier gobierno y marcan nuestro presente: -Inercia en la gestión del territorio: Históricamente ha faltado coordinación y visibilidad de objetivos en la planificación y legislación de acciones con incidencia en el territorio -tanto a nivel provincial como municipal-.

-Desequilibrios territoriales: Concentración de población, actividades y recursos en los oasis en detrimento de las zonas no irrigadas y la preponderancia del Área Metropolitana sobre el resto del territorio provincial.

-Inequidades sociales: Acceso desigual a los servicios públicos y a las oportunidades de crecimiento siguiendo un patrón de fragmentación territorial.

-Necesidad de mejorar la conectividad, accesibilidad y movilidad dentro de las regiones y entre ellas.

-Existencia de sistema productivo dual: Marcado por la coexistencia de una estructura productiva tradicional que lucha por subsistir y otra anclada en fuertes inversiones en tecnología y bienes de capital que se articula con los mercados internacionales y que no logran integrarse.

-Deterioro de las condiciones ambientales: Aumento de la exposición a riesgos por la ausencia de planificación ante el avance de la urbanización y el desarrollo de proyectos inmobiliarios, agrícolas, ganaderos, petroleros u otros.

-Deficiencia en la gestión integrada del recurso hídrico: Escasa previsibilidad sobre la disponibilidad presente y futura del recurso, uso ineficiente del mismo y demanda creciente en todo el sistema territorial. Esos problemas conforman los objetivos hacia los cuales fue trabajada cada política inserta en la ley. Planificando el futuro Mendoza tiene un Plan de Ordenamiento Territorial.

Una herramienta -que hoy está en la Legislatura- que puede y debe ser mejorada, enriquecida, debatida si se quiere… pero nunca subestimada. Necesitamos, como pueblo, entrar en las etapas de definiciones, de correcciones, de arreglos, de fortalecimiento institucional para hacer efectivo el control; así como mitigar los problemas y orientar el desarrollo.

El Plan necesita ser aprobado porque es la primera estrategia planteada como política de Estado para un abordaje integral del territorio: lo urbano y lo rural, lo irrigado y no irrigado.

Es un Plan "federal y participativo" porque es producto del trabajo consensuado durante más de 2 años de todas las universidades públicas y privadas; organismos de ciencia y técnica nacionales y provinciales; los 18 municipios; el Poder Ejecutivo y Organizaciones de la Sociedad Civil. Es "prioritario" porque constituye el primer paso para la gestión territorial en cumplimiento del objeto de la Ley 8051. Sin su aprobación, se hace imposible el efectivo cumplimiento de la normativa que lleva un proceso de discusión, debate y consensos de más de 20 años.

Es "urgente" porque de no contar con esta herramienta no se podrá comenzar a solucionar las problemáticas acuciantes ya identificadas en la provincia. Es "concreto" porque establece directrices, lineamientos y programas específicos para desarrollar los estudios faltantes en la Provincia y que serán de importancia para la etapa de los planes municipales.

Es, además, una razón y una esperanza ya que su aprobación habilitará una cascada de planes a ejecutar: aquellos referidos a mejorar la calidad de vida de los mendocinos; los que abarcan zonas frágiles sobre las que hay que legislar, como el Piedemonte; los que debatirán la matriz productiva de Mendoza; los que repensarán el desarrollo para que pequeños pueblos en vías de extinción cobren nueva vida y se unan al circuito productivo.

Hablar de la Mendoza que tenemos y trabajar por la que queremos requiere de grandeza. De líderes que piensen en la gente, cobren conciencia de que esto trascenderá a una generación y hagan germinar la idea inicial de un proceso que algún día dará nueva vida a la bella y rica geografía provincial.

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