26 de octubre de 2014 - 00:00

El crecimiento de los servicios

El profesor Luis Coria López precisaba hace unas semanas en este diario que en Mendoza “la composición del Producto Bruto Geográfico (PBG) a la última fecha, muestra que el sector más importante es el comercio, debido a que concentra más de la cuarta parte del PBG   -casi 10 puntos más que las dos actividades siguientes, servicios e industria- mientras en tercer orden aparecen la minería y el sector financiero. La suma de los cuatro sectores remanentes apenas llega al 18% del total”.

A pesar de esta preponderancia en la economía local, el área comercial ha mostrado números bajos y hasta negativos de crecimiento, en los últimos dos años.

Las mediciones de la FEM dan una caída promedio anual de más del 7% mientras que el Indicador Sintético de Producción de la Fundación Ideal mostró una baja -que se perfilaba desde los últimos meses de 2013- del 9% en el segundo trimestre.

Este comportamiento del comercio tracciona hacia la baja al sector servicios en general, un área que Coria López ubica entre las que más aportan a Mendoza.

La misma tiene un gran potencial para crecer y desarrollar  la economía local, incluso, con inversiones relativamente accesibles.

En uno de sus textos sobre productividad, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) explica que, más allá de que la industrialización fue la “culpable” de la riqueza de la mayoría de los países desarrollados, esta ecuación ya no es tan válida para América Latina debido a que -a pesar de algunos triunfos- en su momento no se tuvo éxito para seguir aquel camino y absorber la creciente fuerza laboral así como la migración desde el campo.

En estos países, dice el BID, dichas personas fueron tomadas por los sectores de servicios, donde hoy se ocupa el 60% de los trabajadores latinoamericanos.

“Como los sectores industriales en América Latina ocupan apenas al 20% de la fuerza de trabajo, resolver los problemas de competitividad o de atraso tecnológico de estos sectores ayudará poco a superar el subdesarrollo.

Si la productividad industrial aumentara al ritmo que lo hace en los países de rápido crecimiento del Este de Asia, apenas si se notaría cambio alguno en la productividad total de la fuerza laboral (crecería al 1,8% anual, en vez del 1,5% anual).

En cambio, si se lograra elevar la productividad en los sectores de servicios al ritmo que aumenta en esos países, el PBI por trabajador crecería al doble de velocidad (3,1% anual).”

No hay que olvidar que la competitividad de los sectores primarios e industriales depende de que haya buenos servicios de transporte y comunicaciones, sistemas efectivos de almacenamiento y distribución, etc.

Incluso, según datos publicados el viernes en el diario El Cronista, los Servicios Basados en el Conocimiento (SBC) como finanzas, seguros, informática y comunicaciones han aportado algo de dólares y empleo al país  en un año de retracción, mientras que su comercio se ha multiplicado por cuatro en los últimos diez años moviendo U$S 1,5 billón por año. “Un tercio se origina en países en desarrollo”, acota.

En tanto, más del 60% de economías de la talla de Noruega, Nueva Zelanda y Australia se concentran en el sector terciario.

En este contexto, la visión del BID puede ser discutible pero para nada desechable cuando se la contextualiza en Mendoza. Daría la impresión de que los servicios crecieron al calor de la devaluación de 2001 y del incentivo al consumo por parte del Gobierno nacional pero que no hubo una planificación en este sentido y hasta se han desincentivado algunas actividades.

El economista Raúl Mercau, ex ministro de Producción de la provincia, explicó que es importante observar el impacto en el crecimiento de cada sector del PBI. “Mendoza tiene una composición económica relacionada con producción de bienes en un 40% y 60% de servicios”, especificó Mercau quien coincide con la conveniencia de aumentar la productividad en servicios para aportar más a la cuenta total.

Este especialista aclara que no sólo es bueno invertir en sectores donde hay ventajas comparativas sino también pensar en actividades que tengan potencial en el largo plazo y menciona el transporte y la logística en una provincia “atravesada” por el corredor bioceánico. Mercau no se olvida del petróleo ni de la minería, principal caballito de batalla cuando de diversificar la matriz productiva se habla.

El economista Rodrigo González, de la Fundación Ideal, reconoce que los servicios son un factor fundamental a la hora de hablar de productividad -conectividad, energía, crédito- pero en lugar de centrarse sólo en ellos, prefiere apuntar al incentivo de los sectores exportadores para  generar volumen en la producción. Los países que crecieron en las últimas décadas hicieron su apuesta allí.

El debate está abierto y aunque es importante darlo sería bueno que los gobiernos emprendieran acciones concretas para incrementar la productividad de la economía y engrosar el PBG. Los servicios parecieran un punto de partida más que interesante.

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