Podríamos decir que la película de Juan Pablo Buscarini es una secuela para la pantalla grande de la serie de televisión de Disney “Violetta”, la exitosa ficción infantil que se emitió entre 2012 y 2015.
Podríamos decir que la película de Juan Pablo Buscarini es una secuela para la pantalla grande de la serie de televisión de Disney “Violetta”, la exitosa ficción infantil que se emitió entre 2012 y 2015.
“Tini: El gran cambio de Violetta” deja al descubrimiento la proximidad de la adultez en la última etapa de la adolescencia, no sólo del personaje que la misma actriz ha dejado atrás, sino de ella misma, que en el film asume la duda entre elegir continuar como cantante o dedicarse exclusivamente a la actuación.
Pero un viaje a la campiña italiana la sumerge en una aventura de verano que le viene muy bien para experimentar con aires diferentes este período de transición.
La cinta de Juan Pablo Buscarini (“El inventor de juegos”, “El arca”, “El ratón Pérez”), fue filmada en la ciudad de Sicilia y la capital española Madrid y se despliega narrativamente como una road movie por islas y mares, en el que el cambio de paisajes es análogo a su propio viaje de autodescubrimiento, fusionando de esta manera una travesía física y espiritual que genera en ella un despertar artístico, musical y personal.
Martina Stoessel, que en marzo cumplió 19 años, se dijo adiós a su personaje el año pasado, luego de tres exitosos años que la convirtieron en un auténtico fenómeno para los adolescentes, incluso más allá de lo emitido en la pantalla chica, porque continúa latente en las redes sociales.
De hecho, la cuenta de Tini en Twitter ostenta más de 1.3 millones de seguidores y su perfil oficial en Facebook acumula más de 3 millones de likes.
Aunque Stoessel es el personaje central de la película se incorporan las historias de dos personajes vitales de la serie como la de León (el mexicano Jorge Blanco) y la de Mercedes Lambre (Ludmila Ferro), que sin bien ella ha sido la villana de Violetta, en la vida real es su mejor amiga.
Al elenco también se incorpora el ascendente actor español Adrián Salcedo, que interpreta a Caio Sánchez.
Una de las canciones principales de la película, “Perder el amor” fue escrita por el dúo de compositores Nick Jarl y Richey Mc Court. En el caso de Jarl, él estaba muy feliz por la incorporación de la canción al soundtrack del film porque su hija es fan número uno de “Violetta”.
La película recoge las expectativas dejadas en la era post Violetta, de una serie que ya fue emitida en 45 países y cuyos seguidores han fluctuado entre 272 mil espectadores en Italia ; 352 mil en Chile y 461 mil en España.
El director del filme habló sobre el fenómeno mundial de Violetta.

- ¿Cómo se encara una película teniendo en las manos un fenómeno mundial como Tini, con qué idea?
Buscarini: Yo me pregunto lo mismo. En la primera reunión de trabajo ella estaba de gira y tuvo un concierto en Varsovia. Fui allá, venía medio mareado por el avión y entré al Estadio Nacional de Varsovia y había 35 mil personas delirando por Violetta. A veces incluso acá a muchos les cuesta imaginarse.
Lo que pasa es que a mí me propusieron hacer una película que se despojaba de eso, porque no me dijeron de filmar el backstage o un show. Me dijeron de filmara una película con identidad propia y que se pueda ver en cualquier lugar.
Tiene como principal atractivo comercial que es una chica que se volvió célebre y un fenómeno, pero tenía que ser una película que rompa con el molde anterior y que no tiene nada de filmación de gira; únicamente los primeros 15 minutos habla del fenómeno Violetta pero liquidándolo porque toca fondo y la deja el novio, por lo que ella se va a Italia y se va a reconfigurar a una residencia de artistas.
Entonces, para mí también era un desafío porque es como que el fenómeno Violetta hubiera creado una celebridad artística y a un grupo, y lo usamos como eso, como punto de partida.
Pero después hay que hacer una película independiente que tenga valores de película autónoma con un estándar de producción, que yo coincido con Disney y los productores europeos que para obligar a que la gente pague una entrada tenés que generar cine con una producción y un estándar de calidad muy alta.
-¿Cómo fue armar una película con elementos de un musical?
- Antes de hacer películas, como la mayoría de los que en Argentina hacemos cine, yo trabajé mucho en publicidad en los 90 y a veces hacés cosas que están cercanas a eso. Esta tampoco era una película musical desde el concepto de la comedia musical de que cuando viene se torna todo en una fantasía, esta es una comedia romántica donde los momentos musicales cuadran dentro de la trama.
Como es la historia de una crisis de una chica que se dedica a la música obviamente hay momentos de música, pero no son artificiosos.