Barcelona, con Lionel Messi y Javier Mascherano como titulares, se clasificó a la final de la Liga de Campeones pese a caer 3-2 como visitante ante Bayern Munich, en el partido de vuelta de una de las semifinales, debido a que en la ida se había impuesto por 3-0.
La consigna para los alemanes era clara como irrenunciable: convertir rápido, como lo había hecho frente a Porto en cuartos (terminó ganando 6-1 en la vuelta tras caer 3-1 en la ida), y mantener su arco en cero.
La primera parte de la misión fue cumplida a los 7’, cuando Xabi Alonso ejecutó un córner desde la derecha, Busquets perdió la marca, Benatia cabeceó libre y dejó sin chances a Ter Stegen.
Sin embargo, el equipo de Guardiola apenas pudo sostener la otra parte de la labor, la más importante, apenas hasta los 15’, cuando el tridente de ataque de Barça hizo contacto por primera vez: Messi le puso un pase milimétrico a Suárez, quien cara a cara con Neuer optó por servirle el gol a Neymar, que apenas debió empujarla a la red.
El tanto dejaba a los alemanes frente a la necesidad de anotar cuatro para avanzar a la final, que se disputará el 6 de junio en el Estadio Olímpico de Berlín. Si el reto era dificilísimo, se transformó en quimera después de que los catalanes volvieron a marcar.
A los 29’, Mascherano la jugó larga desde su área, Messi peinó en el círculo central, Suárez levantó vuelo y la cruzó en el momento justo para la entrada de Neymar. El brasileño controló con el pecho y liquidó a Neuer para el 2-1.
Con la eliminatoria liquidada, el Bayern no renunció a un ataque sostenido, que le permitió generar varias situaciones para convertir, pero se encontró una y otra vez con la enorme figura de Ter Stegen, quien sacó dos cabezazos con destino de red de Müller y Schweinsteiger y a los 40’ repelió, con un manotazo a puro reflejo, un bombazo desde el punto del penal de Lewandowski y además fue velocísimo para recuperarse y desviar por segunda vez cuando la pelota estaba por atravesar la línea.
El vértigo del PT encontró una pausa en el complemento. Sabedores de que poco quedaba por definir, ambos bajaron la intensidad y el ida y vuelta de los 45’ iniciales no encontró correlato.
De todas maneras, el local mantuvo la iniciativa y llegó al empate a los 14’, con una buena maniobra personal de Lewandowski, que se sacó de encima a Mascherano con una pisada en la entrada del área y definió al palo izquierdo de Ter Stegen.
Quince minutos más tarde, Müller recibió de Lahm en la medialuna y, con un derechazo, puso el 3-2. Sin embargo, la diferencia que Barcelona había construido en el Camp Nou fue determinante y el conjunto de Luis Enrique se quedó con el boleto para la final, pese a la derrota. Ahora espera rival que podría ser, nada más y nada menos, que Real Madrid.