Gabriela, coordinadora de matemática de la escuela, recibió a una mamá que le contó que Juan, su hijo, se había llevado matemática, su materia, por primera vez en su vida:
Gabriela, coordinadora de matemática de la escuela, recibió a una mamá que le contó que Juan, su hijo, se había llevado matemática, su materia, por primera vez en su vida:
Nunca se había llevado una materia hasta este año, le dijo.
¡Qué suerte!, le contestaba ella, que pueda afrontar esa situación y sobrellevarla.
Cuando Gabriela me lo contó me pareció muy interesante la reacción, ella recuperaba lo interesante de la experiencia, la idea de lo que había para aprender en preparar una materia, hacer el esfuerzo, someterse al desafío. Siempre me quedé pensando en esa idea, en el aprendizaje que Gabriela creía encontrar en esta situación.
Juan se llevó cuatro materias, hubo de prepararlas para rendirlas en diciembre. Le dio vergüenza contárselo a sus padres. Se terminaron enterando y no le dijeron nada, aún. Eso lo extrañó, ver que la situación pasaba sin más, le llamó la atención.
Estuvo intentando conseguir carpetas para copiarlas, libros, materiales para preparar las materias. Tuvo que armarse un plan para estudiarlas, un orden, un sistema de horarios. Con la profesora no tiene relación, prácticamente no habló en todo el año, no cree que lo ayude. ¿Ella quiere que apruebe? No lo sabe, sería cuestión de haberlo visto el día del examen.
Si hubiera hecho el esfuerzo durante el año no estaría en esta situación. ¿Valía la pena? ¿Es tan grave prepararla o era mejor invertir esfuerzo e intentar no llevársela? No lo sabe, pero el esfuerzo durante el año se le hizo imposible. Los chicos evalúan todo el tiempo la conveniencia, no tienen claro que el esfuerzo sea lo conveniente.
Evidentemente no se lo hemos logrado transmitir, no lo han entendido así, y de hecho no están convencidos.
La mayoría de los chicos de la Argentina han estado en estos días en la situación de Juan. Algunos con profesores particulares, otros sin ellos, haciendo esfuerzos y reuniendo carpetas, libros.
Más allá de los análisis, la propia situación es claramente educativa. Los chicos deben atravesar una dificultad, pueden hacerlo o no, es un desafío. Necesitan organizarse, prepararlo, asumir compromisos, desafíos. Deben enfrentar la situación de examen, organizarse, enfrentarse, asumir el compromiso y el desafío.
Este es el camino de la mayoría de los chicos, algunos con éxito y otros no, probablemente no aprendan lo que nosotros queremos enseñarles, quizás no lo enseñamos, pero algo no han entendido. Probablemente haya más de aprendizaje en la actitud, manera de encarar situaciones, enfrentar esfuerzos, que de las propias disciplinas. Un aprendizaje de vida.
Llevarse materias es un aprendizaje, es enfrentar un desafío, es plantearse metas. Los chicos deben aprenderlo también, aprender a desafiarse, fijar planteos, esfuerzos, exámenes, con éxito.
Puede que lo aprueben o no, de todos modos habrá aprendizajes para ellos, y en lo posible para los profesores y los docentes. La vida estará llena de este tipo de instancias, prepararse para enfrentarlas, creer en uno mismo, asumir el desafío.
El desafío es pensarlo pasada la instancia, recuperar lo que ha pasado, pensarlo. Y hay un aprendizaje en los que estamos alrededor de los chicos, no es solamente enojarse o no.
La escuela y la vida son una gran instancia de aprendizaje, se trata de aprovecharla como tal, pensarla, apropiarse de los logros. Eso es educar.
Por Gustavo F. Iaies - Educador. Fundación CEPP. - Especial para Los Andes