20 de mayo de 2015 - 00:00

EEUU acusó a seis chinos de “espionaje económico”

Tres de los denunciados son profesores universitarios. Robaron tecnología que permite a los celulares y otros aparatos filtrar señales de radio y mejorar su desempeño.

Seis ciudadanos chinos, tres de ellos profesores universitarios, fueron acusados de espionaje económico y robo de secretos comerciales en beneficio de empresas y universidades controladas por el gobierno chino, anunció el martes el Departamento de Justicia estadounidense.

El esquema implicó el robo de la tecnología denominada FBAR, que permite a los teléfonos móviles y otros aparatos filtrar señales de radio y mejorar su desempeño, explicó.

“Como demuestra el caso de hoy, la tecnología sensible desarrollada por compañías estadounidenses en Silicon Valley y a lo largo de California sigue siendo vulnerable a los esfuerzos coordinados y complejos de gobiernos extranjeros para robar esa tecnología”, indicó la fiscal federal Melinda Haag.

Los seis son acusados de trabajar para robar secretos comerciales de dos empresas de semiconductores, Avago Technologies, con sede en California, y Skyworks Solutions, con sede en Massachusetts, en un plan que presuntamente se remonta a 2006.

El esquema implicó “un esfuerzo metódico e incesante por parte de intereses foráneos para obtener y explotar tecnología estadounidense sensible y valiosa utilizando a individuos operando dentro de Estados Unidos”, señaló el agente del FBI a cargo de la investigación, David Johnson.

Según los investigadores, implicó crear una sociedad ficticia denominada Novana en las Islas Caimán, dirigida por los académicos chinos y la Universidad de Tianjin, con respaldo del gobierno chino, para fabricar productos tecnológicos rivales que serían presentados por una compañía china bautizada ROFS Microsystems.

Entre los acusados está el profesor de la Universidad Tianjin, Hao Zhang, de 36 años, ex empleado de Skyworks, arrestado al ingresar a Estados Unidos el pasado sábado, indicó el Departamento de Justicia.

Los otros acusados -que se cree están en China- son Wei Pang, de 35 años, ex empleado de Avago y también profesor de la universidad Tianjin; Jinping Chen, de 41, profesor de la universidad Tianjin y miembro del directorio de ROFS; Huisui Zhang, 34, de nacionalidad china y que estudió con Pang y Hao Zhang en la Universidad de Carolina del Sur; Chong Zhou, 26, estudiante graduado de Tianjin; y Zhao Gang, 39, administrador general de ROFS Microsystems.

Son acusados de espionaje económico, robo de secretos comerciales y conspiración, cargos que implican penas de prisión de 10-15 años, más multas.

"Duplicaron, descargaron"

Se trata del undécimo caso por espionaje económico en base a una ley de 1996, indicó el Departamento de Justicia.

“El espionaje económico genera grandes costos a las empresas estadounidenses, debilita el mercado global y finalmente daña los intereses estadounidenses en el mundo”, dijo el asistente del fiscal general para la seguridad nacional John Carlin.

Pang y Zhang se conocieron en la USC durante sus estudios de doctorado en ingeniería eléctrica, en el marco de los cuales investigaron sobre la tecnología, con fondos de la Agencia de proyectos de investigación avanzada en defensa estadounidense DARPA.

Tras doctorarse, Pang fue contratado por Avago y Zhang por Skyworks.

ROFS fue establecido como una ‘joint venture’ entre el brazo inversor de la universidad china y varios individuos, incluidos algunos de los acusados, según la acusación.

"Conspiraron"

Los investigadores indicaron que el plan se centraba en la tecnología de resonadores de ondas acústicas de volumen de película delgada (FBAR), un componente importante de las comunicaciones móviles y que era cuidadosamente protegida por las dos compañías estadounidenses.

Los dos principales acusados habían firmado, al ser contratados, un acuerdo de no divulgación de las tecnologías o inventos de Skyworks y Avago.

Zhang y Pang “conspiraron” y “robaron con conocimiento de causa y sin autorización”, “copiaron, duplicaron, descargaron, transmitieron y comunicaron (...) secretos comerciales pertenecientes a Avago y Skyworks”, según el texto de la acusación.

Intentaron patentar la tecnología en Estados Unidos y China, presentándose como sus inventores, con la esperanza de producirla en China y venderla a los gigantes de la telefonía móvil Samsung, Nokia, Motorola y LG. Un mercado estimado en más de 1.000 millones de dólares en 2006, según correos de los acusados incluidos en el documento.

Ambicioso plan de inversiones de China en Brasil

Brasil y China firmaron decenas de acuerdos de inversión en el marco de un ambicioso plan conjunto hasta 2021, durante la visita del primer ministro del país asiático a la potencia suramericana, que estuvo precedida por la promesa de invertir 50.000 millones de dólares.

La iniciativa incluyó un convenio para financiar proyectos de la atribulada petrolera estatal Petrobras por 7.000 millones de dólares, el cierre de la venta de 22 aviones de Embraer y un memorando entre la minera brasileña Vale y el banco chino ICBC para ofrecer servicios financieros por 4.000 millones de dólares, entre otros.

Brasil también consiguió reanudar su comercio de carne bovina con el gigante asiático, uno de los anhelos del sector agropecuario tras el cierre por cuestiones sanitarias.

La reanudación “será implementada inmediatamente con la habilitación hecha por China de los primeros ocho establecimientos exportadores brasileños”, destacó la presidenta brasileña Dilma Rousseff en una reunión con la prensa internacional.

Los dos países harán además estudios de viabilidad para una monumental obra ferro-oceánica que cruzará la Amazonia hasta Perú, para exportar bienes del país suramericano por el Pacífico.

“China y Brasil están promoviendo la construcción de infraestructura, y China tiene muchas experiencias ricas y nos gustaría cooperar con Brasil para reducir sus costos”, dijo el primer ministro chino Li Keqiang durante su presentación.

Ese proyecto implica construir vías desde el océano Atlántico al Pacífico, para abaratar los gastos de transporte de las exportaciones de commodities brasileñas al gigante asiático, como la soja y el mineral de hierro.

Al subrayar la vastedad de las áreas de cooperación bilateral, Rousseff citó un dicho chino, dirigiéndose a su visitante: “Si el viento sopla en una única dirección, el árbol crecerá inclinado”.

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