8 de octubre de 2026 - 14:10

En 1977 un príncipe saudí llevó un iceberg de 2 toneladas a Estados Unidos: casi 50 años después buscan llevar hielo al desierto

Mohammed bin Faisal impulsó la primera conferencia sobre uso de icebergs con 200 científicos y 75.000 dólares tras fundar Iceberg Transport International.

En 1977, el príncipe saudí Mohammed bin Faisal trasladó un bloque de hielo glacial de dos toneladas y 10.000 años de antigüedad desde Alaska hasta Iowa, con el propósito de convencer a la comunidad científica internacional de que remolcar icebergs polares representaba una solución viable frente a la escasez mundial de agua potable.

El contexto respondía al auge petrolero en Arabia Saudita, donde la rápida urbanización disparó la demanda hídrica y obligó al reino a depender de la desalinización de agua marina, un método costoso y de altísimo consumo energético. Tras dirigir la corporación estatal de desalinización, el príncipe renunció para fundar la compañía Iceberg Transport International y promover el remolque de gigantescas masas heladas desde la Antártida.

¿Cómo llevó el príncipe saudí un iceberg de Alaska a Iowa en 1977?

Para dotar a su propuesta de respaldo tangible, Bin Faisal evitó limitarse a modelos teóricos y coordinó una compleja operación logística en el glaciar Portage, ubicado a 80 kilómetros al sur de Anchorage. Un equipo de buzos desprendió un fragmento de dos toneladas, que luego un helicóptero trasladó por aire hasta el aeropuerto internacional de la ciudad.

En la terminal aérea, el bloque fue fraccionado en secciones maniobrables y protegido con aislación térmica para retrasar el derretimiento durante el trayecto. El cargamento voló hacia Minneapolis y completó las últimas 250 millas en un camión refrigerado hasta la Universidad Estatal de Iowa en Ames, donde permaneció congelado en el edificio Memorial Union para que los asistentes a la cumbre pudieran contemplarlo de cerca.

El arribo del hielo enmarcó la primera Conferencia Internacional sobre la Utilización de Icebergs, organizada junto a los profesores universitarios Abdo Husseiny y Zara Sabri. El encuentro congregó a cerca de 200 científicos provenientes de 18 países y contó con un presupuesto de 75.000 dólares, conformado por un subsidio de 25.000 dólares de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos y 50.000 dólares aportados directamente por el príncipe.

¿Por qué no prosperó la idea de llevar icebergs al desierto?

Durante las deliberaciones, los especialistas analizaron la pureza del hielo milenario, originado por la compresión prolongada de nieve y prácticamente libre de sales e impurezas. Sin embargo, los cálculos de viabilidad técnica expusieron obstáculos insalvables: la travesía marítima hacia Oriente Medio requería remolcadores de enorme potencia, un gasto descomunal de combustible y una compleja protección perimetral para evitar que las aguas cálidas disolvieran gran parte de la masa antes de tocar puerto.

Frente a los costos prohibitivos y el peligro de fractura en alta mar, los informes técnicos se inclinaron por perfeccionar las plantas desalinizadoras y la iniciativa saudí no superó la etapa conceptual. Casi medio siglo después, sin embargo, el concepto continúa siendo objeto de estudio en naciones áridas como los Emiratos Árabes Unidos ante el desprendimiento natural de bloques polares y la persistente presión sobre las reservas hídricas del planeta.

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