La devaluación reflotó la esperanza de poder colocar el volumen excedente del mercado de traslado en el exterior. Sin embargo, Eduardo Conill, broker de la multinacional Ciatti, aseguró que al menos con este escenario esa posibilidad quedará trunca.
El experto señaló que la devaluación ya no alcanza y que los precios a los que quiere colocar Argentina el producto ya no son competitivos. Además remarcó los problemas que tiene el país para entrar en diferentes mercados, lo que se traduce en un carga extra para el commodity.
-Tras la devaluación, ¿qué perspectiva de colocación de granel hay en el exterior?
-El tema hoy es que la devaluación ya no alcanza. Acá tenemos una coyuntura nacional y otra internacional. Durante mucho tiempo los economistas hablaron de que teníamos viento de cola y ahora tenemos viento de frente. En la actualidad, estamos con un ciclo en el mercado internacional de oferta no de demanda. Antes faltaba vino en el mundo: Europa había tenido malas cosechas, Estados Unidos, tenía buenas cosechas pero no eran suficientes pero de repente, en 2013 todo eso cambió.
Las cosechas en el hemisferio norte empezaron a ser muy buenas y Chile, que es nuestro principal competidor, viene de un crecimiento sostenido en la producción, que el año pasado significaron 1.280 millones de litros. Hace diez años la producción chilena era de sólo 500 millones de litros. Entonces, hoy consume para el mercado interno y exportaciones 950 millones de litros y le queda un saldo adicional a lo que ya exporta de 200 a 250 millones de litros.
-Con este escenario Argentina no podrá vender granel...
-Con esta coyuntura, no. Al menos no con este contexto. Nosotros veníamos también con el mismo ciclo en la vitivinicultura argentina que iba de la demanda a la oferta. Sin embargo, el año pasado ya quedó vino disponible en el mercado, las uvas no se pagaron lo mismo, los productores tuvieron que mandar a elaborar y hoy hay existencias que marcan que hay una sobreoferta de vino.
Ahora ese vino no se puede colocar en el exterior y tampoco en el mercado interno. España, Chile, Sudáfrica y Australia tienen vinos y con precios bajos. Argentina hoy, con el precio que está llegando a destinos que consumen vino a granel, no puede competir. Los compradores de vino que adquieren los volúmenes que nosotros necesitamos colocar, de alrededor de 100 millones de litros, son básicamente Rusia o China; estos destinos van a donde está el mejor precio. Y en este momento el mejor precio está en Chile o España. Para tener un ejemplo: hoy España está vendiendo tinto genérico a granel a un precio cercano a los 42 centavos de dólar el litro y Chile vende a 45 centavos de dólar el litro de vino tinto. El flete a China o Rusia desde España es más barato que desde Argentina.
-¿Por qué Argentina no puede competir en ese nivel?
-Nosotros tenemos un flete de Mendoza al puerto, tanto para Valparaíso o Buenos Aires, que va desde los 9 a los 10 centavos de dólar. Además Chile tiene tratados de libre comercio con la mayoría de los mercados, tales como China, Nafta, Unión Europea, en otros países.
Nosotros por litro de impuestos para entrar a un mercado pagamos entre 10 y 15 centavos de dólar. Además no hay demanda de volumen. Si hay oportunidades pero no hay esa demanda de volumen grande que necesitamos. Hay negocios de spot.
En el primer semestre no veo posibilidades de exportar a granel. En la segunda mitad del año se podría dinamizar siempre y cuando haya algún cambio. Otro problema que tenemos es que los precios de los competidores también están bajando.
-¿Hay posibilidades de exportar varietales como malbec?
-Nosotros en el mundo vamos a seguir funcionando con varietales como malbec. Esa venta sigue, sobre todo en Estados Unidos y en Europa también. Además, es el varietal que nos identifica. Argentina a granel vende unos 10 millones de litros de granel de malbec por año, dependiendo de la situación.
Ahora en 2008 se empezó a vendiendo malbec a 60 centavos de dólar por litro, en 2009 vino una mala cosecha y ese precio subió a 70 -80 centavos de dólar, en 2011 se fue a 1,2 dólares y 2012 a 1,5 dólares. Esto hizo que en 2013 las compras disminuyeran, ya que cuando sos un comprador internacional y hacés un bag in box o una botella que va a la góndola con un precio determinado, después esos incrementos no se pueden absorber.
-¿Se podrá activar negocios con blancos aromáticos?
-No. Los blancos aromáticos, el torrontés principalmente, son una variedad que no ha ganado mercado en el granel, a pesar de que hubo un incremento en la venta de cajas; no es una variedad que haya podido entrar como lo hizo el malbec.
El caso del moscato fue una variedad que estuvo traccionada específicamente por Estados Unidos y una moda que se dio en el país. Esto generó un aumento significativo en el consumo, a lo que paralelamente se sumó que Estados Unidos tuvo mermas grandes en sus cosechas de esas variedades y con precios altos, por esa razón se compró aromáticos en Argentina y Chile.
De nuestro país se llevaron cerca de 40 millones de litros, y lo hicieron durante 3 años. Ahora han vuelto a elaborar con sus uvas y el crecimiento exponencial de las bebida se amesetó, incluso algunas marcas que estaban comercializándolo se quedaron fuera del mercado.
El granel, siempre va detrás de la venta de vino en caja. Primero se desarrolla la venta en caja y luego los actores del mercado empiezan a trabajar sus marcas con el vino a granel.
-Y con el blanco escurrido, ¿qué sucederá?
-Si hay buenos precios, hay negocios para el blanco escurrido. Esto lo determinará el precio. En Argentina, cuando se registró el boom de la venta de blanco escurrido, se dio a precios de 25 a 30 centavos de dólar. Ahora Europa también tiene blancos y con mucha necesidad de vender.
De todas maneras, el problema que tenemos nosotros es que en blanco escurrido somos un proveedor spot, solo compran cuando está muy barato.
Y el otro problema en general es el de las exportaciones, con las cuales siempre hay problemas con el transporte, cortes de rutas, nevadas, entonces, la verdad es que los compradores nos compran mucho sólo cuando la tentación es muy grande.
