Desde estas columnas propiciamos la recuperación industrial y una de las prioridades debería ser la consolidación de la Fábrica Militar de Aviones, en las afueras de la ciudad de Córdoba, establecimiento que muy pronto -el 10 de octubre de 2027- cumplirá un siglo de vida.
En rigor, este polo ahora tiene el nombre de Fábrica Argentina de Aviones Brigadier San Martín SA (FAdeA), pero sigue siendo el símbolo de la potencialidad industrial aeronáutica argentina, que en su momento se convirtió en el primer centro de ese tipo en América del Sur, aunque en la actualidad se encuentre en una declinación peligrosa.
E1 país y sus máximas autoridades tienen que apostar a la continuidad de esta empresa, cuyo desarrollo y alto nivel de tecnología nos recuerda a Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), aunque naturalmente sus producciones y objetivos sean distintos.
La administración federal compró recientemente por una cifra importante aviones Lockheed F-16, provenientes de Dinamarca, máquinas que cursan cuarenta años de operación.
Por supuesto que no estamos en condiciones de construir estos aparatos en Argentina. Se los adquirió por “razones estratégicas” y porque nuestros aviadores militares se estaban quedando sin material para entrenar y volar. Esta adquisición devuelve al país la capacidad supersónica que se había perdido con la baja de los franceses Mirage.
Sin embargo, nos preguntamos qué hubiera pasado si una inversión similar se habría destinado también a actualizar y vigorizar la planta de Córdoba, instalaciones que con refuerzos tecnológicos y de personal estaría en condiciones de volver a construir aviones de entrenamiento, tanto primarios como avanzados, como el IA-58 Pucará y el IA-63 Pampa. Debe aclararse que nunca estuvo de por medio que en estas instalaciones construyeran aviones de combate.
Las inversiones ya se han asignado y son irreversibles. A pesar de ello sugerimos que no se desatienda la situación de FAdeA, cuya propia conducción describe con inusitada severidad: “FAdeA atraviesa en la actualidad una crisis estructural sin precedentes, tanto en el plano operativo como financiero, producto directo de la falta de contratos vigentes con el Ministerio de Defensa y la Fuerza Aérea Argentina (FAA…)”
Hay que volver a dinamizar un polo de alta tecnología como fue FAdeA. Sus antecedentes están a la vista y deben imponerse porque en el pasado reciente esta estructura fabril construyó aviones (Pucará y Pampa), ponderados mundialmente. También en el establecimiento se fabricaron bajo licencia aeronaves para el mercado civil.
Por último, debe señalarse, que, pese a las dificultades actuales, el grupo industrial alcanzó recientemente tres objetivos destacados. Por un lado, obtuvo la certificación de la Federal Aviation Administration como Approved Repair Station (Estación de reparación aprobada), que le permitirá atender aeronaves con matrícula norteamericana y regionales (octubre 2025). Por otra parte, la Argentina volvió a tener un avión de fabricación nacional, denominado IA-100B (diciembre 2025) y, por último, la fábrica recertificó con éxito la Norma AS 9100, de estándar internacional de calidad en la industria aeroespacial (enero 2026).