El Gobierno nacional puso en marcha la "Oficina de Respuesta Oficial", una herramienta comunicacional diseñada para contestar públicamente a lo que el Ejecutivo considera "noticias falsas" y exponer supuestas maniobras de prensa y sectores opositores.
La dependencia se presentó a través de la red social X con un perfil confrontativo, definiendo su misión como la de "desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política".
Pero, medios periodísticos, y una gran mayoría los hombres y mujeres de prensa, sienten que la iniciativa oficial es un intento más de control de la prensa que no busca en absoluto ninguna verdad, sino que, como el kirchnerismo, lo que pretende es perseguir al periodismo y a la libertad de expresión.
El paso dado por el Estado de habilitar una agencia encargada de “desmentir activamente la mentira”, parece haberse inspirado en la cuenta "Rápida Respuesta 47” (Rapid Response 47), impulsada por Donald Trump.
Muchos la compararon con el Ministerio de la Verdad, uno de los resortes estrafalarios del mundo totalitario recreado por el inglés George Orwell, en su mítica novela “1984”.
Se han pronunciado en contra de este organismo la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa) y el Foro de Periodismo Argentino (Fopea).
Mediante un comunicado la primera de las entidades manifestó su “inquietud por las funciones expresadas y el potencial uso que puede tener el nuevo organismo" que avalaron desde el Poder Ejecutivo. "La preocupación de ADEPA no radica en la existencia de una oficina de comunicación, sino en la dinámica acusatoria y estigmatizante que se pretende asignarle”.
Añade la institución: “El proclamado objetivo de ‘desmentir’, parte del supuesto de que alguien miente, es decir falsea la realidad de manera consciente y deliberada, cuando en la dinámica informativa y en el análisis de los hechos el periodismo tiene la responsabilidad de contrastar opiniones, de reflejar todas las voces".
Por otra parte, habrá que agregar la administración federal ya dispone de mecanismos legales y constitucionales para los casos en los que presuma ser víctima de noticias falsas o de desinformación.
En la actualidad el Estado tiene a su disposición una batería de organismos para ejercer el derecho a réplica o desmentir una información no chequeada y errónea o con fines de perjudicar al oficialismo.
Para ese cometido están en primera línea los recursos denominados: Oficina del Presidente, Vocería Presidencial, oficina de prensa de Casa Rosada, y las acciones personales que eventualmente pueden accionar el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el propio jefe de Estado.
Por lo trascendente del tema es posible que en el corto plazo haya pronunciamientos de instituciones internacionales que protegen la libertad del periodismo, como la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).