Premios Nobel y el valor de la ciencia argentina

Investigadores de Medicina de nivel mundial, ganadores en distintos años del Premio Nobel de Medicina, destacaron el valor de la Ciencia argentina y cuál debe ser su camino. Los norteamericanos Michael Rosbash, Phillip A. Sharp y el noruego Edvard Moser han realizado estudios científicos con especialistas del Conicet, cuya labor han conocido en sus visitas a la Argentina y por eso ponderan sus logros..

Premios Nobel y el valor de la ciencia argentina
La sede tendrá dos torres: un espacio de investigaciones en ecología de las transformaciones y otro de usos múltiples para la ejecución y gestión de la ciencia y tecnología. (Conicet)

“La Ciencia argentina tiene una muy buena tradición y su combustible principal son las universidades públicas, que alimentan la investigación que en ellas se hace y las que se realizan en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el INTA, el INTI y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), entre otras instituciones”.

Así se expresaba, en declaraciones a Los Andes el biólogo molecular argentino Alberto Kornblihtt, quien el año pasado fue incorporado a la Academia de Ciencias de Francia, en apoyo de la necesidad de apoyar cada vez más al sistema nacional de ciencia y tecnología para bien del pueblo y el país en general.

Un país sin un aparato científico sólido tendrá mayores dificultades para salir adelante y así lo demuestran naciones que son líderes en el conocimiento y en las aplicaciones prácticas de esos estudios en apoyo de los ciudadanos y ciudadanas de cada estado.

El valor del Conicet y de todas las demás ramificaciones del conjunto científico nacional ha sido defendido por el citado Kornblihtt y por numerosos representantes del sector; en Mendoza podemos citar al investigador del Ianigla mendocino, Ricardo Villalba. De este último podemos extraer recientes declaraciones en las que dijo: “La incapacidad de un país para producir sus propios conocimientos científicos limita su capacidad para abordar los problemas medioambientales, los retos socioeconómicos y el bienestar de las personas. Para hacer frente al negacionismo investigadores, instituciones y otras partes interesadas deben unirse y protestar contra las agendas anticientíficas extremas”.

Si no fueran importantes de por sí las definiciones que sobre este aspecto de la realidad se produjeron en la provincia y en el país, de las cuales hemos consignado un porcentaje ínfimo, tenemos además el aporte de investigadores de otras latitudes que nos dicen desde afuera, “no limiten los esfuerzos en apoyar la Ciencia”.

Tres galardonados con el Nobel en Medicina, que realizaron estudios con especialistas del Conicet –los estadounidenses Michael Rosbash, Phillip A. Sharp y el noruego Edvard Moser–, destacaron la excelencia científica del principal organismo gubernamental que impulsa el desarrollo de la ciencia y la tecnología en Argentina.

Estas personalidades del mundo científico tienen juicio crítico y una excelencia académica altísima, y seguramente no formularon esas apreciaciones solamente para quedar bien o por compromiso.

Hay que insistir entonces en el tema científico en el país y en el aliento para que más jóvenes se incorporen a los planteles de investigadores de las distintas instituciones, tanto provinciales como nacionales.

Por añadidura, y ya lo hemos mencionado en un anterior editorial, de acuerdo con el prestigioso ranking internacional de instituciones científicas, Scimago, el Conicet se ubica en el primer puesto de las instituciones gubernamentales con mayor impacto social en la región latinoamericana, y en el puesto trece entre 1.747 instituciones gubernamentales de todo el mundo. La metodología de medición se basa en diecisiete indicadores agrupados en tres factores principales: investigación, innovación e impacto social.

“Conozco a muchos científicos de Argentina y del Conicet, son profesionales extraordinarios. Siento el mayor respeto y admiración por sus logros científicos”, señaló Rosbash, científico estadounidense que ganó el premio Nobel de Medicina en 2017 por el descubrimiento de genes y factores claves en la regulación del reloj biológico.

En la misma tesitura y con el mismo propósito damos cuenta una vez más de la conocida afirmación del Premio Nobel de Medicina de 1994, nuestro Bernardo Houssay: “La Ciencia no es cara; cara es la ignorancia”.

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