Polémica por la exhibición del sable corvo de San Martín

La reubicación del sable que empuñó el prócer correntino en la campaña libertadora al Regimiento de Granaderos a Caballo es cuestionada por historiadores. La valiosa pieza se encuentra en el Museo Histórico Nacional, pero hoy será trasladado a la unidad miliar. Debate en materia de protección del patrimonio histórico.

A partir de hoy, sábado 7 de febrero, el histórico sable corvo que perteneció al general José de San Martín cambiará de custodia oficial, al regresar a la sede principal del Regimiento de Granaderos a Caballo, en el barrio porteño de Palermo, luego de su actual permanencia en el Museo Histórico Nacional (MHN), en el barrio de San Telmo, cercano a Parque Lezama.

La decisión de este traslado corresponde a la Presidencia de la Nación, medida que ha recibido numerosas críticas de prestigiosos historiadores e historiadoras. Cambiar la ubicación del sable empleado por el ilustre correntino en la campaña libertadora de Chile y Perú al cuartel que el prócer creó tiene por objeto principal proceder a la “correcta administración, preservación y seguridad” de los activos históricos estatales.

El Gobierno nacional sostiene que el Regimiento de Granaderos a Caballo constituye el entorno institucional propio de su creador y en tal sentido en la Casa Rosada se empleó la expresión “devolverles a los suyos lo que es propio”.

Es verdad, en la unidad militar el sable será bien cuidado y conservado, toda vez que tiene más de 215 años ya que el Gran Capitán lo compró en Londres en 1811 de segunda mano y no al fabricante, de origen árabe.

No cabe duda de que el arma será bien cuidada en el próximo destino, pero no puede negarse que la misma condición rige para el sitio que hoy la alberga, el Museo Histórico Nacional (MHN) de la calle Defensa del barrio Porteño de San Telmo.

El personal especializado de esta institución es idóneo como el mejor para preservar y conservar el arma y según varios historiadores, debería permanecer en las instalaciones museísticas.

La Asociación Argentina de Investigadores en Historia criticó duramente la resolución del Gobierno nacional, y expresó que “la disposición contraviene el decreto presidencial de 1897, que aceptó la donación de la reliquia a la Nación Argentina por parte de sus últimos poseedores y establece como destino el Museo Histórico Nacional, institución pública, civil y abierta a la ciudadanía".

El historiador local Juan Marcelo Calabria consultado por nuestro diario dijo que el elemento sanmartiniano “debe permanecer en el MHN, que es su lugar natural donde fue destinado desde un primer momento cuando los herederos de Rosas lo enviaron al país y donde además preside el salón que reúne a los otros sables de la independencia”.

Como plantearon varios observadores de este conflicto histórico cultural, basta saber si ahora el público en general, especialmente los alumnos de las escuelas, podrá visitar las instalaciones del regimiento y observar libremente la famosa espada del prócer o si ese acero solo será apreciado por algunos y en determinadas ocasiones.

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