4 de agosto de 2025 - 00:00

Los accesos y su carencia de puentes peatonales

Las pasarelas son vitales, pero también muy escasas en los accesos Sur y Este. Este último tiene cinco puentes peatonales y el Sur sólo uno. La administración provincial y los municipios de jurisdicción deben atender de inmediato a esta grave falencia vial.

Las pasarelas para peatones son vitales y escasas en vías de comunicación rápida como son los accesos de Mendoza, especialmente en los accesos Sur y Este.

El camino que comunica con la Zona Este tiene cinco puentes peatonales y la ruta que va al sur sólo uno, frente al barrio La Gloria, en un tramo comprendido por el acceso a Luján de Cuyo (calle Azcuénaga) y el monumento al Cóndor.

En los últimos meses en esas dos carreteras se han producido atropellamientos, que terminaron con la vida de transeúntes o que dejaron secuela de heridas muy graves, como el caso de un jovencito que perdió una de sus piernas al ser golpeado por un automóvil cuando cruzaba el Acceso Este, a la altura de calle Estrada (Guaymallén).

Frente al complejo comercial La Barraca, donde en 2017 fue embestido mortalmente el joven Alan Villouta (20), se prometió hacer un cruce y se anunciaron nuevas rampas en el estratégico paso peatonal frente al Mendoza Plaza Shopping. Son obras pendientes.

Desde esta columna propugnamos que además de esos dos trabajos en lista de espera, se planifiquen y ejecuten nuevos cruces en los dos accesos mencionados.

Son emprendimientos básicos que deberían estar en las prioridades de las secretarías de Obras Públicas de los municipios y del Ministerio de Infraestructura porque se podrían ejecutar a través de acuerdos transitorios entre el gobierno provincial y las municipalidades de jurisdicción.

Tanto el Estado como las comunas tienen técnicos viales muy experimentados e inclusive equipamiento para ejecutar este tipo de trabajo.

En este punto, debe recordarse que tras el accidente en el que murió el joven Villouta, la Municipalidad de Guaymallén y Vialidad Nacional acordaron la construcción de una nueva pasarela que cruzará el acceso a esa altura. El cálculo de inversión fue estimado en ese entonces en 35.000.000 pesos y que –en un principio– costearía la comuna guaymallina, aunque el compromiso de la entidad nacional fue devolver esos fondos. Ahora, la situación es otra al decretar el Poder Ejecutivo nacional el cierre del organismo y la reasignación de sus competencias.

Los accesos constituyen un borde urbano de gran significación y trascendencia para el desenvolvimiento de la vida de las personas. Sin embargo, además de ser útiles en la vinculación de puntos geográficos, son estructuras que por la velocidad de desplazamiento de los vehículos actuales no facilitan las comunicaciones a uno y otro lado de la ruta, sobre todo a nivel peatonal.

Cuando se hicieron estos accesos la ocupación de terrenos a los costados para barrios eran menores, pero ahora que los centros poblados se extendieron de manera exponencial, los accesos quedaron como encerrados dentro de la trama urbana. Al no haber pasarelas cada tanto, como sería lo ideal, esa realidad se traduce en incidentes viales que tienen por víctimas a ciudadanos que cruzan, de día y de noche, las veloces manos de circulación.

Por otra parte, las calles o carriles que están orientados en forma transversal para uso de la que marcha a pie o en bicicleta, no son lo suficientemente aptas para ese cometido y de esa forma se generan los episodios muy graves que dan cuenta las crónicas policiales.

Un aspecto más: debe estudiarse de manera urgente la iluminación del Acceso Este, a partir del Kilómetro 8 en adelante. Sin luz en sus dos manos circular por allí de noche representa un peligro considerable para la seguridad vial de los viajeros.

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