Incendios del Sur: hay que invertir más en su combate
Los incendios del sur del país hacen estragos y ponen en peligro la vida de compatriotas. El Gobierno nacional debe destinar las partidas que puedan fortalecer la infraestructura, el equipamiento, las instancias de capacitación y las condiciones laborales de los brigadistas.
Incendios del Sur: hay que invertir más en su combate
Los efectos devastadores de los incendios son estudiados por ecólogos del fuego, científicos de diversas disciplinas, agentes mediambientales, ingenieros agrónomos, expertos en salud pública, abarcando desde la Ecología y la atmósfera hasta el impacto social y la prevención.
En las provincias de Chubut y Río Negro se han producido siniestros de grandes dimensiones.
La llamada Comarca Andina, región que se extiende a lo largo de 100 kilómetros, es una de las zonas más afectadas. Se trata de un territorio de gran belleza paisajística, con importantes contrastes naturales: montañas, lagos, ríos y estepas aparecen en este prodigioso recorrido de paisajes.
Toda esa importante región está amenazada por incendios forestales, algunos cometidos intencionalmente, y costará mucho tiempo y sacrificio recuperar esos ambientes naturales.
Hay técnicas para remediar el suelo arrasado por las llamas, pero para que ello ocurra pasará mucho tiempo y siempre está latente la ocurrencia de nuevos siniestros.
Según datos oficiales preliminares, las regiones descriptas tienen cerca de siete mil hectáreas de bosque incendiadas. La califican como la peor tragedia ambiental en veinte años.
Lo que tratan de hacer los brigadistas que combaten el fuego es resguardar las vidas de las personas y luego las viviendas. No hay recursos que alcancen. Priorizan la vida, los bienes y después el bosque.
GreenPeace Argentina caracterizó el panorama de incendios como un ecocidio. “Las altas temperaturas que sufrimos cada verano, las sequías extremas, las plantaciones de especies exóticas y otros factores -varios de ellos producto de la crisis climática- generan el ambiente perfecto para que ocurran incendios cada vez más frecuentes y más devastadores. Entre octubre de 2024 y marzo de 2025 tuvimos cifras récord de superficies quemadas en la Patagonia, cuadruplicando los veranos anteriores. Esto requiere un cambio urgente en las políticas forestales”.
En Santa Cruz se encontraba activo otro foco en el Parque Nacional Los Glaciares, que arrasó con unas mil hectáreas. En este parque, reliquia de la humanidad, sólo estaban trabajando 56 brigadistas en la línea de fuego. De los 700 combatientes mínimos que se necesitarían para resguardar las áreas protegidas por la Nación, sólo están cubiertos 400 cargos. Según trabajadores de la Administración de Parques Nacionales, los brigadistas deben ‘multitrabajar’, con salarios bajos, sin relación al nivel de riesgo que corren al ejercer la tarea de neutralizar el fuego.
El Gobierno nacional puede recortar gastos en diversas áreas, pero en la lucha contra los siniestros forestales no debe haber restricciones, tiene que ser al revés, es imperioso financiar el crecimiento de los servicios de manejo del fuego, especialmente de la institución nacional, como es el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF).
Sin estas estructuras al máximo de sus potencialidades, con personal y equipamiento, no solo se resiente el combate directo de incendios, sino también las indispensables tareas de prevención, y los estragos se suman año a año.