El gobierno nacional adoptó la postergada iniciativa de cubrir numerosas vacantes existentes en la Justicia Federal en todo el país. Una cuenta pendiente de anteriores administraciones que la actual parece querer saldar, aunque ya se encuentre en camino a su tercer año de gestión.
Sin embargo, una abrupta decisión proveniente del Poder Ejecutivo sorprendió a la dirigencia política y generó una controversia en el seno del Gobierno. Tras haber enviado las nominaciones al Senado debidamente avaladas y firmadas por Javier Milei y su ministro de Justicia, desde la Presidencia de la Nación dispusieron retirar el pliego perteneciente a la doctora María Verónica Michelli, propuesta originalmente para cubrir un cargo de jueza en el Tribunal Oral en lo Criminal 3 de La Plata.
La doctora Michelli es cuñada del periodista de investigación Hubo Alconada Mon, del diario La Nación, de Buenos Aires, que entre otras inquietudes profesionales se ha dedicado a anoticiarse del polémico caso $Libra, referido a una posible estafa masiva y una red de negociaciones incompatibles presuntamente facilitadas desde los más altos rangos del actual gobierno nacional.
Ante la sorpresa (es prácticamente inusual que luego de haberse elegido sobre una terna de postulantes se dé marcha atrás con una nominación) la presidenta del bloque se senadores nacionales del oficialismo, Patricia Bullrich, se expresó públicamente en contra del planteo oficial y generó una situación muy tirante con la Casa Rosada.
La senadora Bullrich apeló a la denominada “objeción de conciencia”, actitud que representa la negativa de una persona a cumplir una obligación legal o una orden de la autoridad cuando esta choca con sus profundas convicciones morales, éticas o religiosas. De todos modos, se supo que el presidente de la Nación no aceptó la propuesta de renuncia y le pidió a la legisladora que continúe al frente del bloque oficialista.
Sin embargo, se observan entre los senadores diferentes posturas sobre el polémico asunto, en algunos casos en línea con el Poder Ejecutivo y en otros en solidaridad con la senadora Bullrich. Incluso se habla de una especie de cruce de reproches entre funcionarios gubernamentales y miembros del oficialismo legislativo por la decisión de promover el retiro de la nominación de la doctora Michelli.
Nos encontramos, por lo tanto, ante un hecho totalmente inapropiado por parte del Gobierno. En primer lugar, porque pone de manifiesto desprecio por la tarea de un periodista de acreditada trayectoria, que investiga a las actuales autoridades con el mismo rigor que utilizó ante gobiernos anteriores. Y porque la decisión de dar marcha atrás grotescamente con la postulación de la doctora Michelli pisotea sus antecedentes, que fueron valorados al momento de nominarla, y desnudan una actitud persecutoria claramente reñida con el equilibrio republicano.