La Arqueología urbana y sus inestimables aportes

Recientemente encontraron restos arqueológicos en una plaza de la Ciudad de Mendoza, un descubrimiento de valor que se suma a una acumulación de trabajos sobre el pasado que aportan a la cultura, la educación y el turismo.

El valor de la Arqueología urbana en las comunidades donde actúa es inapreciable por ser palanca de progreso al transformar los vestigios del pasado en herramientas de desarrollo local.

Esos aspectos son los que se atribuyen al reciente descubrimiento de restos arqueológicos en la plaza Juan Francisco Cobo, en la Cuarta Sección de la ciudad de Mendoza, espacio que lleva el nombre del pionero que introdujo el álamo en Mendoza a principios del siglo XIX.

Allí se realizaban obras de mejoras generales del paseo y de optimización hídrica para mejorar el riego del verde del lugar, y en esas circunstancias los operarios dieron con antiguos cimientos, canales y restos arqueológicos que tenían la huella de actividades humanas en el pasado lejano.

Como explicó Los Andes en una nota publicada el 14 de mayo pasado, antes del terremoto de marzo de 1861, el corazón de la ciudad se organizaba alrededor de la actual Área Fundacional y la plaza Pedro del Castillo. Los planos históricos ubican al Cuartel de Tropas de Mendoza en donde hoy se encuentra la plaza.

En ese sitio un equipo del Centro de Investigaciones Ruinas de San Francisco, que conduce el arqueólogo Horacio Chiavazza, junto con estudiantes de la carrera, descubrió distintos elementos del pasado, como restos de cerámica y carbones correspondientes a fogones de las antiguas comunidades originarias y huellas más recientes (botellas de vidrio y pizarras pequeñas, usadas para la enseñanza de los niños). Pero, el hallazgo más significativo fue un antiguo canal que se cree que fue construido para surtir agua a los cuarteles emplazados en el área.

Estos trabajos realizados por el grupo especializado liderado por Chiavazza, recuerdan a otros antecedentes valiosos que muestran los aportes de la Arqueología urbana a nuestra realidad mendocina.

Podemos mencionar los relevantes trabajos de 1991 de J. Roberto Bárcena y Daniel Schálvenzon sobre el Cabildo de Mendoza en lo que es hoy el Museo del Área Fundacional.

En el mismo sentido situamos las pioneras investigaciones en los ’50 de Carlos Rusconi.

En el devenir de los años, en 2011, durante excavaciones en el Centro Cívico de Mendoza (frente a la Casa de Gobierno), arqueólogos del Conicet y la UNCuyo hallaron una aldea indígena prehispánica.

En ese marco se enfocan igualmente trabajos de recuperación de vestigios en las Ruinas de San Francisco, en la Iglesia de la Merced y en los templos de la Caridad y de San Agustín. O lo realizado en la Casa de San Martín de calle Corrientes, donde se contribuyó a la apertura de un museo de sitio.

Se demuestra una vez que la Arqueología urbana contribuye entonces a la realización de diversas obras públicas, integrándose en la planificación de las mismas, apostando al progreso, aunque su campo de acción sea lo antiguo, y poniéndose al servicio de la cultura, la educación y el desarrollo turístico.

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