17 de enero de 2026 - 00:00

Granizo: la producción, en un punto límite

Desde sectores de la producción del Sur admiten que en fincas que cuentan con tela antigranizo el daño producido por la feroz tormenta fue mínimo si se compara con las plantaciones supuestamente cubiertas por la lucha desde el aire.

Requiere una definición rápida la situación planteada por los fuertes temporales que afectan a importantes zonas de Mendoza en verano.

Debe tenerse en cuenta que la Provincia dispuso desde el comienzo de la actual gestión poner punto final a la lucha antigranizo con aviones por no ser efectiva. Para sustentar dicha consideración se valió de los resultados, cotejando la inversión dispuesta para mitigar los daños con los efectos de cada tormenta de acuerdo con los resultados producidos.

Sin embargo, ante el reclamo desde departamentos del sur provincial se accedió a ceder aviones y equipamiento para que se encargaran de administrar el sistema en aquella zona. El ejemplo de lo ocurrido en el sur provincial en estos días fue elocuente en cuanto a los dañinos resultados. Y el fenómeno se produjo a un año justo de otro evento de similares características.

Ahora surgen replanteos con más fuerza: ¿qué sentido tiene seguir con la lucha antigranizo o continuar plantando en zonas que son riesgosas para la producción en virtud del granizo recurrente destructivo?

Refleja un reciente artículo de Los Andes que desde sectores de la producción del Sur admiten que en fincas que cuentan con tela antigranizo el daño producido por la feroz tormenta fue mínimo si se compara con las plantaciones supuestamente cubiertas por la lucha desde el aire. Y se sugiere directamente que los productores orienten su administración, en lo posible, al crédito para la adquisición de la mencionada protección o bien hacia la reconversión de los cultivos.

Se debe considerar la postura oficial absolutamente razonable. Hubo un interesante incremento del porcentaje de cobertura del Fondo Compensador Agrícola, incluso con mayor área cubierta ante daños por inclemencias climáticas, aunque todo supeditado a que los hechos sean fortuitos y no permanentes, como viene ocurriendo año tras año. Estudios meteorológicos confirman que en el marco del cambio climático las tormentas severas pasan a ser más frecuentes.

El contexto productivo no deja de ser apropiado para trazar estrategias. Lo remarcó correctamente a este diario el ministro de Producción. Hay menos agua para riego, aumento de costos y márgenes de rentabilidad menores con relación a años anteriores en virtud de una retracción en la demanda agrícola. En ese marco la vitivinicultura atraviesa turbulencias que se suman, entre otros aspectos, por cambios en hábitos de consumo.

Las autoridades provinciales fijaron postura con respecto a los mecanismos de protección disponibles y sugieren en consecuencia. Corresponde ahora a los sectores de la producción acercar posiciones con respecto a las variantes que se plantean, para que el desconcierto y el desánimo no golpeen a sus esforzados integrantes.

El crecimiento de Mendoza se forjó en la lucha contra el desierto. Ahora es menester defender esas tierras productivas que tanto costó preparar.

LAS MAS LEIDAS